COREA DEL NORTE Vs. SONY. Una película, denuncias cruzadas y el estallido de la guerra digital

No voy a defender al último gobierno estalinista del orbe, pero si me parece que el autor debería reflexionar mas sobre su propia frase: “Encontrar a un norcoreano disconforme parecería costarle a los periodistas occidentales más que hallar un unicornio azul”. Evidentemente, el gobierrno de Corea del Norte goza de un amplio respaldo popular. Y eso no se puede conseguir en base a la pura represión. Con lo cual, Corea del Norte sigue siendo, en lo esencial, un gran misterio. Los dejo con Nahuel Coca. JS

Hace ya varios años publiqué este artículo, contando cómo gracias a una serie de vulnerabilidades de sistema operativo y un virus malicioso los servicios secretos israelíes habían podido sabotear el proyecto atómico iraní poniéndolo en grave peligro. La actividad bélica en las redes digitales es constante, una gran batalla interminable de hackers (término que no sirve del todo para hablar de soldados con teclado) de distintas naciones, tirándose con munición gruesa por las mismas redes que usamos para mirar videos de gatos en You Tube. La tercera guerra mundial, si pensamos los nuevos medios como campo de batalla, ya empezó, y corre por los mismos cables submarinos que este artículo.

El caso del hackeo masivo a Sony Pictures que supuestamente ordenó Corea del Norte en represalia al próximo lanzamiento de la película La Entrevista, es una batalla más de la guerra digital. La liberación de millones de archivos con información sensible reveló los s planes comerciales de la firma japonesa, internas entre empleados, negocios desactivados, etc. Sony deberá pagar a sus empleados por no avisarles que se había violado su confidencialidad, aunque no sería esa la consecuencia más grave del ataque.

Un supuesto grupo de hackers nacionalistas norcoreanos llamados Guardianes de la Paz se adjudicó el hecho. Estados Unidos pidió ayuda a China, cuyas empresas operan el tráfico mayorista de Corea del Norte. China dijo que no hay pruebas de que haya sido Corea del Norte la autora del ataque.

La agencia oficial de noticias de Corea del Norte emitió un comunicado en el que celebra el ataque y felicita a los “guardianes de la paz”, aunque dice no conocer su identidad ni paradero. También sigue festejando la decisión de Sony de no estrenar una película reaccionaria y que fomenta el terrorismo. Continua diciendo que ellos no fueron y que Estados Unidos dio por sentado que el ataque vino de Corea del Norte desde un primer momento. Y finalmente cierra con unos cinco párrafos de amenazas a EE.UU. prometiendo revancha fría y cruel a todas las acechanzas del capitalismo yanqui, asegurando que se arrepentirán, etc.

Obama dijo que están preparados para responder “por los medios que sean necesarios” y aseguró que Sony debería haber estrenado el film, en el que James Franco y Seth Rogen son dos periodistas que intentan el magnicidio del primer mandatario norcoreano.

Ahora todos querrán ver La Entrevista, ya que este tipo de publicidad termina siendo muy efectiva.

El comunicado oficial norcoreano da lástima: tanto el diseño del sitio, atrasado veinte años, como el contenido del texto dan la pauta de un extremo fanatismo y una grave dificultad para encadenar ideas. Si efectivamente los norcoreanos no controlan a los “Guardianes de la Paz”, entonces cayeron en una trampa retórica como partícipes necesarios de una operación de bandera falsa. No deja de parecerme más lógico que se trate de un acto de contrainteligencia a que efectivamente sea, como sostiene el FBI, una acción preventiva de Corea del Norte para evitar el estreno del film.

No sería de extrañar: a pesar de que los norcoreanos merecen el respeto a su soberanía y a sus valores como cualquier pueblo autodeterminado, el régimen de Corea del Norte es muy difícil de defender. En varias visitas de medios occidentales, resulta increíble ver cómo los comisarios políticos eligen a los entrevistados para que sólo fuentes controladas se refieran a la situación del país. Encontrar a un norcoreano disconforme parecería costarle a los periodistas occidentales más que hallar un unicornio azul.

En su patrioterismo desmedido, no sería de extrañar que Pionyang se suba al tren que se le puso en la vía, jactándose de un ataque que no realizó, jugando un papel en un libreto cuyo final no conoce.

Por otra parte, la vaguedad con la que se presenta su máximo líder, elegido por linaje de sangre, es más que disparatada. Poco antes de asumir, nadie sabía de su existencia. A unos años de su “coronación”, nadie sabe su edad.

Mientras muchos especialistas en seguridad informática aseguran que no hay pruebas para señalar a Corea del Norte como responsable del hackeo a Sony, tanto Washington como Pionyang aprovechan el escándalo para amenazarse mutuamente. Nada de esto debería justificar la falta de respeto de los medios del imperio ni la coacción contra Corea del Norte, que sin embargo parece no entender el poder de los medios de masas estadounideneses a la hora de resignificar a sus enemigos ante los ojos de la opinión pública poco antes de aniquilarlos.

Les dejo “El Pueblo del Mariscal”, un excelente documental de Russia Today de reciente aparición.

 

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