HITLER. Un cuadro de su autoría habría aparecido en la Patagonia

Abel Basti, autor de varios libros y uno de los investigadores más dedicados al supuesto escape de Hitler a la Patagonia al término de la Segunda Guerra Mundial, nos cuenta que hace poco encontró un cuadro que habría sido pintado por Hitler y que fue comprado en la ciudad de Bariloche a comienzos de los años ’70.

Basti administra el portal web www.barilochenazi.com.ar y está próximo a presentar su primera novela de ficción histórica, «Hitler: el hombre que venció a la muerte» (Editorial Planeta). Caba de publicar el siguiente artículo en su página de Facebook.

 «Un hombre compró un cuadro en Bariloche y, después de 25 años de haberlo adquirido, “apareció” la firma de Hitler, en el margen inferior derecho de esa obra de arte, que muestra un paisaje compuesto por cinco árboles, a orillas de una laguna. Según el propietario de la pintura, la rúbrica estaba tapada por una capa de un pigmento que ocultaba -sin que él lo supiera al momento de la compra- la rúbrica del jefe del Tercer Reich.
Osvaldo D., jubilado de 83 años y coleccionista de cuadros, le dijo al investigador Abel Basti -quien se dedica a estudiar la historia de los nazis llegados a la Argentina- que él compró el cuadro “en el año 1971 o 1972”,10872826_1061690207191131_1133585809556597352_o cuando trabajaba como corredor de ventas de fideos -para las empresas Molinos Río de la Plata, primero, y Fideos Manera, después-, teniendo su domicilio en la localidad de Bahía Blanca.
Entre otras ciudades de la Patagonia, Osvaldo D. se trasladaba a Bariloche para concretar ventas, teniendo entre sus clientes al capitán nazi Erich Priebke -que tenía un almacén en esa época-, quien en los años noventa fue extraditado a Italia, y condenado en ese país por crímenes de lesa humanidad.
Osvaldo D. contó que en aquella época, además de Priebke, pretendió sumar como cliente a un alemán octogenario de Bariloche quien tenía una despensa en la avenida Bustillo, a la altura del kilómetros 5,6 de esa arteria.
“No me quiso comprar nada, pero yo vi que estaba como terminando de pintar un cuadro que me gustó”, contó Osvaldo D., agregando que “yo le pregunté si lo vendía y él me contesto: -si usted gusta comprar yo vender-”, recordó el anciano. “Habré pagado entonces una suma que al día de hoy sería de unos 5.000 pesos”, estimó al referirse a la compra realizada al ignoto alemán, cuyo nombre nunca llegó a conocer, según explicó.
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Al ser consultado por Basti si cuando adquirió la obra de arte se veía la firma de Hitler en el cuadro, Osvaldo D. respondió en forma negativa. “No se veía, y la parte donde luego apareció la firma, estaba con pintura todavía fresca. Justo cuando yo fui él estaba pintado esa parte, por eso yo pensé que él era el autor del cuadro y que lo estaba terminando; así que ahora yo pienso que lo que hizo el hombre que me lo vendió fue tapar la firma de Hitler”.

Según Osvaldo D, después de más de 25 años sorpresivamente, en el margen inferior derecho, donde estaba la pintura fresca cuando el hombre compró el cuadro, apareció la inscripción: “A. Hitler 1935”
.
Al parecer, tal como se puede apreciar ahora en la pintura, la técnica usada para firmar el cuadro -encontrado en Bariloche- fue la de esgrafiado, consistente en «grabar» sobre la pintura fresca, con la punta de madera del extremo del pincel, de acuerdo a lo explicado por Osvaldo D. El cuadro es al óleo, tiene 60 centímetros de ancho por 50 centímetros de alto y fue calificado como de “auténtico” por un perito de arte, según contó el actual propietario.»
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