Conmoción: Al agente de la DEA Enrique Camarena lo torturó hasta la muerte el asesino del Che por orden de la CIA

Se escribieron libros y se hicieron peliculas refrendandando la Historia Oficial, que resultó Bull shit, pura mierda, una invención, como los casos de la Embajada de Israel y la AMIA, el 11-S (u 11/9) y los atentados a las torres gemelas, la torre 7 y el Pentágono. Aqui, 28 años después, las cosas como son: Kike Camarena fue torturado hasta la muerte por orden de los capos de la CIA que no querían que se supiera que la CIA participaba hiepactivamente del tráfico de cocacína a los Estados Unidos para financiar la despiadada guerra contra el gobierno sandinista de Managua. Para más inri, el verdugo fue Félix Rodríguez, el mismo terrorista cubano que interrogó al Che y les ordenó a los militares bolivianos en nombre de la CIA que lo ejecutaran. Aqui, dos notas sobre el asunto: El primero una síntesis de lo publicado por la revista mexicana “Proceso” y el segundo de “El País” español.

A Camarena lo ejecutó la CIA, no Caro Quintero

Enrique Kike Camarena. Foto: Especial.
Enrique Kike Camarena. Foto: Especial.

Una historia que parece sacada de una compleja novela de espionaje acaba de estallar en la televisión estadunidense: Enrique Kiki Camarena, el policía de la DEA asesinado en México en febrero de 1985, aparentemente no fue víctima del capo mexicano Rafael Caro Quintero sino de un oscuro integrante de la CIA. Este sujeto fue el encargado de silenciar al agente antinarcóticos por una grave razón: había descubierto que Washington se asoció con el narcotraficante y usaba las ganancias del trasiego de estupefacientes para financiar las actividades de la contrarrevolución nicaragüense.

WASHINGTON (Proceso).- Tres exagentes federales estadunidenses decidieron acabar con un silencio de 28 años y confiaron simultáneamente a este semanario y a la cadena estadunidense Fox News una información “bomba”: Enrique Kiki Camarena no habría sido asesinado por Rafael Caro Quintero –capo que purgó una sentencia por ese crimen– sino por un agente de la CIA. La razón: el integrante de la DEA descubrió que su propio gobierno colaboraba con el narco mexicano en su negocio ilícito.

En entrevistas con Proceso Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, exagente de la administración antidrogas de Estados Unidos (DEA), y Tosh Plumlee, expiloto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aseguran tener las pruebas de que el propio gobierno estadunidense ordenó la ejecución de Kiki Camarena en 1985, y además señalan al siniestro personaje cubano Félix Ismael Rodríguez como el asesino.

“Fui yo quien dirigió la investigación de la muerte de Camarena”, dice Berrellez y agrega: “Durante esta investigación descubrimos que algunos efectivos de una agencia de inteligencia de Estados Unidos, infiltrados en la DFS (la mexicana Dirección Federal de Seguridad), participaron también en el secuestro de Camarena. Dos testigos identificaron a Félix Ismael Rodríguez. Ellos eran de la DFS y nos dijeron que incluso él (Rodríguez) se había identificado como ‘inteligencia norteamericana'”.
La historia oficial y la versión que sigue sosteniendo la DEA es que a Kiki Camarena lo secuestró, torturó y asesinó Caro Quintero en febrero de 1985 en venganza porque el estadunidense había descubierto sus enormes sembradíos de mariguana y su centro de procesamiento en el famoso rancho El Búfalo.

Félix Ismael Rodríguez, El Gato, tiene uno de los historiales más turbios de la intervención de Estados Unidos en Centroamérica, principalmente en Nicaragua. A este cubano –quien participó en la frustrada invasión a Bahía de Cochinos y luego en la Guerra de Vietnam– se le atribuye la captura y por ende el asesinato del Che Guevara en Bolivia el 9 de octubre de 1967.

Facilidades a Caro

En entrevistas por separado Jordan, Berrellez y Plumlee coinciden en muchos de los detalles de la reconstrucción de los hechos que habrían llevado a la CIA a decidir la eliminación de Camarena.
La historia que describen los tres exagentes se inicia con el señalamiento de que El Gato Rodríguez, además de estar infiltrado en la DFS llevó a México a un hondureño llamado Juan Matta Ballesteros, figura conocida por los narcotraficantes colombianos.

En México, según los entrevistados, la misión de Matta era conseguir droga en Colombia para el Cártel de Guadalajara, dirigido por Caro Quintero en los ochenta. Al narcotraficante mexicano el gobierno estadunidense le daba facilidades para vender cocaína, mariguana y otros estupefacientes donde quisiera. A Washington le convenía, porque participaba de las ganancias.

La parte del dinero que recibía la CIA –representada en México por Rodríguez a través de Matta– se hacía llegar a los contrarrevolucionarios de Nicaragua, La Contra, en forma de armas y otros equipos militares. Así Estados Unidos financiaba la lucha irregular contra el régimen sandinista, encabezado entonces por el actual presidente del país centroamericano, Daniel Ortega.

(Fragmento del reportaje principal que se publica en Proceso 1928, ya en circulación)
http://www.proceso.com.mx/?p=355283

“Camarena fue asesinado por la CIA”

Funcionarios estadounidenses sostienen ahora que la muerte del agente de la DEA en 1985 no fue obra del narco Caro Quintero

Enrique ‘Kiki’ Camarena
La historia criminal de México podría estar a punto de reescribirse. Las declaraciones de tres agentes federales que sostienen que el exagente de la DEA Enrique Kiki Camarena fue asesinado por un miembro de la CIA, y no por el narcotraficante Rafael Caro Quintero, cambian radicalmente la versión oficial desde hace casi tres décadas. La banda Los Broncos de Reynosa ya apuntaban a esta teoría hace 25 años en uno de sus narcocorridos pero se tomó como un chisme de cantina regado con tequila.

Hasta ahora se pensaba que Camarena había sido asesinado por orden de los fundadores del cartel de Guadalajara, entre ellos El Príncipe Caro Quintero. El funcionario estadounidense había desmantelado con sus investigaciones una gigantesca plantación de marihuana de un rancho llamado El Búfalo y en represalia los capos habían ordenado su secuestro y asesinato. Se han escrito ríos de tinta sobre estos hechos, narrados exactamente de esta manera. Estas nuevas revelaciones apuntan, en cambio, a que trabajadores vinculados con el Gobierno de EE UU encargaron el asesinato de Camarena a un personaje novelesco, Félix Ismael Rodríguez, alias El Gato, un cubano que participó en la frustrada invasión de Bahía de Cochinos y en la muerte de Ernesto Che Guevara en Bolivia en 1967. 

El giro a la historia corre a cargo de Phil Jordan, ex director del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, ex agente de la DEA; y Tosh Plumlee, ex piloto que en ocasiones realizó trabajó para las agencias federales. Los tres detallaron a la cadena Fox News que policías mexicanos y particulares estadounidenses relacionados con la CIA participaron en las torturas a Camarena en 1985 y que incluso las grabaron en video. Un portavoz de la CIA lo negó rotundamente: “Es ridículo”.

La revista mexicana Proceso hizo su propia investigación y fue más allá. “Fin de un mito”, titula en su portada de esta semana. La publicación, con base en el testimonio de los tres funcionarios estadounidenses, sostiene que El Gato Rodríguez introdujo en México al hondureño Juan Matta, quien servía de enlace entre los narcos colombianos y el cartel de Guadalajara en los años ochenta. En esa época Caro Quintero era “el mero mero”, el jefe de jefes. Matta contaba con la aprobación de las autoridades (o al menos se hacían la vista gorda) como operador de la CIA y traficaba asiduamente con cocaína y marihuana. Parte de las ganancias las recibía la CIA, que a su vez las destinaba a los contrarrevolucionarios de Nicaragua, que lo utilizaban para comprar armamento. Era una forma indirecta para EE UU de financiar la lucha contra el régimen sandinista.

Camarena descubrió estos tejemanejes. Eso fue, según los entrevistados, su sentencia de muerte. “La CIA mandó levantar y torturar a Kiki Camarena, y cuando lo mataron nos hicieron creer que fue Caro Quintero para así tapar las cosas ilegales que estaban haciendo en México”, le contó Jordan al periodista Jesús Esquivel. Jordan no es un cualquiera. Como jefe de la EPIC en El Paso fue el encargado del centro más poderoso de EE UU para vigilar la frontera común. Fue un funcionario de alto rango, de ahí que su testimonio tenga valor. “El caso tiene una enorme relevancia pero pasó desapercibido en EE UU, donde andan a otra cosa. Solo una investigación sólida de una corte penal podría sacarnos de dudas pero hay pocas posibilidades de que eso vaya a ocurrir”, cuenta Esquivel desde Washington por teléfono.

La DEA sigue persiguiendo a Caro Quintero, que técnicamente no puede volver a ser juzgado por el caso Camarena pero la administración estadounidense puede que formalice cargos en su contra por lavado de dinero. El departamento del Tesoro ha aplicado sanciones contra empresas y familiares de Quintero. Los agentes antinarcóticos nunca dieron por cerrada la investigación y, de hecho, llegaron a tomarse la justicia por su cuenta. Secuestraron y trasladaron a El Paso en 1990 al médico mexicano Humberto Álvarez Machain por supuestamente haber proporcionado a Camarena fármacos para mantenerlo despierto durante las torturas. La detención ilegal desencadenó un conflicto diplomático entre México y EE UU. El doctor fue liberado en 1992 por un juez que anuló los cargos en su contra.

El asesinato de Camarena se convirtió en leyenda y la figura de Caro Quintera ha sido retratada por el escritor norteamericano Don Winslow en el libro El poder del perro. La historia de uno y otro había quedado zanjada con el ingreso en prisión de Quintero, detenido en Costa Rica en 1985. Allí se había refugiado de la DEA, que prometió buscarlo hasta el fin del mundo. Camarena era el primero de sus agentes que había sido asesinado.

El considerado como el primer gran narcotraficante mexicano fue condenado por el crimen a 40 años de cárcel y ahí debería de seguir si no fuera por un tecnicismo legal, aprovechado por sus abogados, que le abrió las puertas de la celda en agosto de este año. La liberación revivió el caso y las nuevas revelaciones aportan más confusión si cabe a un hecho (en un sentido u otro) que ya forma parte de la historia del narcotráfico. El dúo que formaban Los Broncos de Reynosa en su día había dado pistas pero nadie había prestado atención a unos hombres con sombrero blanco y acordeón.

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