LIBROS. El Perro, de Hernán López Echagüe, biografía de Horacio Verbitsky

Hernan Lopez Echague -¿Un libro sobre Horacio Verbitsky? No, no Rogelio, de modo alguno.-

– ¿Por qué no? Lo harías muy bien. –

Rogelio no es otro que García Lupo, el Pajarito, autor de una alta pila de librosfundamentales y consejero editorial de Ediciones B. El que se niega es Hernán López, autor de algunos buenos libros de investigación periodística como El Otro, la biografía de Eduardo Duhalde, por el que (dice él) tuvo que exiliarse durante buena parte del menemismo y los años que le siguieron.

Cuando López Echagûe aflojó, terminó teniendo razón Pajarito. “El Perro: Horacio Verbitsky, un animal político” es la biografía autorizada del periodista argentino más influyente de nuestro tiempo. Advierte el autor: “Sobre HV escuchè y leì una carretada de historias en los últimos meses. Elogios y maldiciones. Nada en el medio. Ni sombra de indiferencia. Una maraña de palabras y recuerdos que por momentos hacen de esas voces excesivas un paisaje tan verosímil como improbable. O no. O viceversa”,

Por eso es acertada, eficaz, productiva la técnica que usó Echagûe: entrevistar a una enorme cantidad de personas con algo (bueno, malo) que decir sobre HV y dejarlas hablar. Apenas algunos documentos que enrostrarle, como un memorándum de la Fuerza Aérea sobre el libro El poder aéreo de los argentinos, del “Cadete” Juan  José Güiraldes, que HV ayudó a escribir al ex director de Aerolíneas Argentinas durante 1977 y que le sirvió para pagar sus cuentas durante la dictadura, de la que no se exilió. La explicación de HV para el caso (quizás la controversia más pesada del libro) se da por saldada con bastante claridad, y deja bastante cerrada la parte menos transparente de la historia del periodista.

El Perro HLE

“El Perro: Horacio Verbitsky, un animal político”. Hernán López Echagüe. Biografía. 224 páginas. Ediciones B, Buenos Aires, 2015.

Otros aspectos interesantes sobre la historia reciente del periodismo en democracia quedan a la luz por primera vez: se explican las dinámicas del grupo que dio nacimiento a Página/12, la entrada de Clarín en el diario, la salida de Lanata (aunque muy por arriba) y la disolución del grupo Periodistas a partir de la censura a Julio Nudler, aunque sin mencionar apenas la defensa de aquella organización a Ernestina Herrera de Noble cuando el ex juez Marquevich la investigó por apropiación de menores durante la Dictadura.
Casi todos los que quieren pegarle a HV tienen lugar en el libro: claro que sólo aquellas personas identificadas con el proceso democrático, ex compañeros, colegas. El único enemigo del pueblo que tiene voz en el libro es Adolfo Scilingo, piloto en los vuelos de la muerte de la ESMA, condenado a 1087 años de prisión por tirar gente viva al mar. Scilingo da una versión extraña de su acercamiento a Verbitsky para serle confidente de los vuelos de la muerte, figura mítica que se confirmó a partir del libro El Vuelo, de 1997.

Un libro que vale la pena si se quiere entender a una de las voces más influyentes en cierta parte del poder argentino, actualmente enfocado en el menos democrático de los poderes del Estado, el Judicial, aún reducto de motivaciones e intereses inconfesables. Hacia el final, el testimonio que pone moño al personaje es el de Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y miembro del Espacio Carta Abierta, quien describe a HV como a un Phillip Marlowe hermético, astuto y mordaz, casi un personaje mítico. Toda la obra trata de romper esa armadura, que el propio Verbitsky luce con elegancia.

“Han construído un personaje mítico, ya no soy una persona, soy un mito. Yo me río de eso”, concluye HV, cerrando la puerta de su oficina sin ventanas, posiblemente para siempre.

 

Comentario (1)

  1. Alberto Moya

    Eso no es una biografía, apenas un perfil. No cuenta casi nada de su vida, ni profundiza en sus 55 años de carrera. Incluso se quisiera criticar a HV hubiese hallado notas cuestionables, como una sobre Uruguay o sobre Misiones. Tampoco dice nada del Papa salvo una pregunta sobre la posición del gobierno. En fin, una pena.

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