¿Rucci y Paco Urondo, un solo corazón?

Rarísimo lo de la Agencia Paco Urondo (APU), que salió con los tapones de punta a reivindicar a José Ignacio Rucci con un dossier completo. No es que esté en desacuerdo con todo lo que en él se dice, y para empezar no sólo me parece válido sino que comulgo con salir a desmontar el intento del reo Ceferino, Luciferino Beato, de culpabilizar al gobierno por el asesinato de Rucci en base a equiparar al Gobierno con los Montoneros que lo mataron. Siempre estuve en desacuerdo con la muerte de Rucci, desde el primer día. Pero eso no hace que haya olvidado que Rucci era íntimo de los pistoleros de la CNU que nos balearon en Ezeiza. Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Rucci era un adversario, pero no un enemigo a abatir. Y el gobierno desciende de los montoneros… leales a Perón. Es decir, de  aquellos que rompieron con la conducción nacional de la organización precisamente a consecuencia del asesinato de Rucci. Entre los que estuvieron Néstor y Cristina.

Hoy, después de que pasó tanta agua debajo de los puentes y se publicaron libros tan medulosos como la biografía de José Ber Gelbard que escribió María Seoane, está claro que entonces, en 1973, debimos haber apoyado el Pacto Social… del que la CGT encabezada por Rucci era una de las patas. Tengo para mi que Rucci (que era políticamente más astuto que Moyano) estaría hoy apoyando al gobierno nacional. Y me parece obvio que éste comparte la lectura que yo hago, la condena del asesinato de Rucci, por más facho que fuera (hasta por razones prácticas, si no bastaran las morales: si los autoritarios y fachos volaran, nunca veríamos el sol, y matarlos a tiros es como querer matar mosquitos a cañonazos) y la convicción de que debimos haber apoyado el Pacto Social propuesto por Perón y no sabotearlo… ¡Éramos tan jóvenes!

Ahora, Paco Urondo integraba precisamente el grupo que preparó el atentado a Rucci. Y, que yo sepa, nunca lo criticó, al menos en público. Así que el hecho de que sea un órgano de prensa que lleva su nombre el que acometa su plena, acrítica  reivindicacion, no puede menos que causar ruido. A ver si alguién puede explicarnos esta contradicción…
 
Mientras tanto, 1) los dejo con una de las notas que integran el mencionado dossier, una entrevista con Luis Beraza, el mejor biógrafo del asesinado; y 2) Me congratulo -ya verán por qué- de haber sido coguionista junto a Omar Quiroga de la “Historia del Trabajo en la Argentina”, el largo documental, único producto de un convenio de cooperación entre el INCaa (es decir, el gobierno nacional), la CGT (es decir, Moyano) y quien ofició de nexo entre ambos, la fundación  Caras y Caretas (es decir Víctor Santa Marina), convenio que fue dinamitado por el divorcio político entre la presidenta Cristina y Moyano.

Ahora si, los dejo con Beraza:  

 

“El asesinato de Rucci fue un acto mafioso”

Luis Beraza es el autor de la biografía más completa sobre José Ignacio Rucci. A 40 años de su asesinato, el historiador se interroga por la vigencia de su imagen, la actualidad del Movimiento Obrero, la Juventud Sindical de Facundo Moyano y el libro de Ceferino Reato Operación Traviata.


AGENCIA PACO URONDO: ¿Por qué le parece que sigue teniendo vigencia la discusión sobre la figura de Rucci y su homicidio?

Luis Beraza: Primero, el asesinato de Rucci señaló un antes y un después. A partir de su muerte, Perón decidió definitivamente romper con Montoneros, o sea, fue muy decisivo para que Perón organizara la forma de sacarse de encima la conducción montonera. Perón no la aceptaba porque no obedecía sus órdenes y lo apretaba. Sintió el asesinato de Rucci como un apriete. Basta mirar las declaraciones posteriores de Perón, mirar su cara en el velatorio de Rucci. En segundo lugar, porque hoy continúa una lucha dentro del peronismo que a veces toma el pasado, como elemento para continuar la lucha. Y mucho más desde fuera del peronismo contra el actual gobierno kirchnerista.

APU: ¿De qué manera?

LB: Básicamente buscan romper la política de derechos humanos del gobierno. Los Montoneros empiezan con Aramburu y terminan con Rucci. Marcan el principio y el final de una época, a partir de ese asesinato se fueron en picada. Fue un acto mafioso. No era la primera vez que las organizaciones guerrilleras asesinaban a un sindicalista pero sí era la primera vez que no se daba la cara. Montoneros cometió el gravísimo error de asumir la responsabilidad política porque inmediatamente se supo que ellos tenían algo que ver pero rechazó la responsabilidad penal y jamás asumió el atentado. Lo acontecido con Rucci es similar a hechos de la ultraderecha: el apriete a través de los muertos. Eso los deslegitimó, convenció a los indecisos que tenían que estar dentro del peronismo y especialmente con Perón.

APU: ¿La vigencia de Rucci viene in crescendo?

LB: Tiene momentos, según la lucha política en Argentina. Momentos como ahora, cuando se está discutiendo la violencia de los 70. Los medios de comunicación y sectores políticos lo mantienen a flote porque es un trauma que nunca se resolvió. Pensá que a otros sindicalistas se los podía acusar de traidores a Perón o al peronismo pero a Rucci no. El único problema de Rucci era ser miembro de la burocracia sindical y al mismo tiempo ser el opositor emblemático a la izquierda peronista.

APU: ¿El Movimiento Obrero olvidó a Rucci?

LB: No. Hay quienes siempre lo levantaron, el mismo Moyano ha sido un hombre de la Juventud Sindical Peronista fundada por Rucci. La Unión Obrera Metalúrgica tuvo momentos. Lorenzo Miguel ha tenido etapas en que lo recordó más, a pesar de las diferencias políticas que tuvo con Rucci. No creo que el Movimiento Obrero lo haya olvidado, sino que no ha construido su propia historia. Lo que se escribe sobre el Movimiento Obrero no es gente del riñón. Hay muy pocas escuelas sindicales donde los cuadros jóvenes puedan formarse en el conocimiento de los viejos sindicalistas.

APU: El líder de la Juventud Sindical, Facundo Moyano, reivindica a Rucci y también a Tosco. ¿Le parece contradictorio?

LB: Son dos modelos sindicales. Uno es el modelo peronista que nace en 1945, donde el sindicalismo es conformado desde arriba por un partido político y el Estado. El de la ley de Asociaciones Profesionales de Perón y después de Frondizi. En contraposición está el modelo más autónomo, de izquierda, que considera que el Movimiento Obrero tiene como obligación ser parte de una revolución y para eso tiene que conformar un frente de izquierda para tomar el poder. En el primer lugar está Rucci, en el segundo Tosco. En ese sentido me parece contradictorio porque son dos luchadores de distinto nivel e ideologías.

APU: En las últimas elecciones se vio mucho fraccionamiento de las fuerzas sindicales. ¿La figura de Rucci podría unificar al Movimiento Obrero?

LB: Para la CGT de Moyano, la figura de Rucci puede ser una figura de unidad para sectores afines. La figura de Rucci aglutina dentro del sindicalismo.

APU: ¿Qué le pareció Operación Traviata, el libro de Ceferino Reato respecto del homicidio de Rucci?

LB: Lo hablé con él personalmente en un programa de radio. A mi juicio no aclara la muerte de Rucci, repite a otros autores. Fue muy exitoso porque apareció después de la derrota electoral de Néstor Kirchner con Francisco De Narváez en 2009. Parecía que el kirchnerismo entraba en decadencia. Ahora, el libro en cuanto a la muerte no aclara nada, así lo consideró el juez de la causa. En algunos reportajes Reato afirma que el apriete a Perón era similar al apriete que el kirchnerismo le hacía a la sociedad.

APU: ¿Qué opina que el libro más vendido sobre Rucci provenga de un autor que no viene del Movimiento Obrero ni del peronismo?
LB: El Movimiento Obrero no se ha interesado en construir su propia historia. La única excepción es Víctor Santamaría (titular del SUTERH), con AM750 que está más abocado a la clase media porteña. La CGT no tiene una radio, no tiene un lugar donde se haga docencia. En parte no hay interés de los dirigentes y en segundo lugar porque es una forma de construcción política distinta. Es un problema cultural, si estás en un sindicato todos los días vienen a decirte cosas y tenés que estar resolviendo todo el tiempo. A Vandor una vez alguien le dice que Rucci es un buen dirigente. “Sí, ya sé que es un buen dirigente porque si no acá no estaría”, responde. En cambio, el político actual es mediático, un ejemplo es Sergio Massa. Ha construido toda su imagen a través de los medios. No lo critico, es así. Por eso, cuando (los sindicalistas) salen del ámbito sindical y pasan al ámbito político, fracasan. Un ejemplo típico es Moyano. En Camioneros es Gardel, fuera de ahí entra en un terreno cenagoso.

APU: Hubo una experiencia de acercamiento de Norberto Galasso a la CGT de Moyano. Con la ruptura de Moyano con el kirchnerismo, Galasso se distanció.

LB: Sí. El modelo que creó el peronismo en 1945 está agotado y no hay una reformulación. ¿Dónde se discute eso? En ningún lado.

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