LA PASO DEL PRO: Larreta «Farmacity» Vs. Gaby «Venta libre»

(Las dos caras de la misma moneda amarilla)

 

Farmacity

POR ALBERTO FERRARI (especial para PÁJARO ROJO)

La interna del PRO entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta atraviesa la industria farmacéutica. La campaña de la candidata a Jefa de Gobierno acompañada de su pareja, Juan Tonelli, director ejecutivo de la cámara de laboratorios de venta libre, Capemvel, disparó sarcásticos comentarios desde el bando de Rodríguez Larreta, quien a su vez se muestra en público con su amigo, el dueño de Farmacity.

 

La campaña a Michetti se la maneja el novio, Juan Tonelli, que es un lobbista de las farmacéuticas”, fue la crítica desde el bando de Larreta contra la candidata, durante las primeras apariciones de campaña. Después optaron por el silencio, tal vez por aquello que no conviene escupir para arriba…

Así como Michetti tiene una pareja “lobbista”, hace algunos meses el medio especializado Mirada Profesional publicó unas fotos en que Rodríguez Larreta salía de almorzar de un restaurante de La Recoleta acompañado de Mario Quintana, el dueño de Farmacity, un viernes a las tres de la tarde. Fueron captados por un “paparazi” aficionado.

El almuerzo   se concretó en el Mirasol de la Recova el 30 de septiembre y como bien tituló Mirada Profesional: “No hay almuerzos gratis”.

“El almuerzo entre Mario Quintana y Horacio Rodríguez Larreta deja al descubierto las relaciones casi carnales de la cadenera y el gobierno porteño, muchas veces denunciada. Está a la vista de todos, ya nadie disimula lo que todos conocemos”, escribió Nestor Caprov de Mirada Profesional.

El “casi” estuvo de más porque Rodríguez Larreta y Quintana publicaron juntos en 1988 el libro “Domando al elefante blanco”, subtitulado “Pasos para construir un Estado que funcione”.

Por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires Rodríguez Larreta y Quintana consiguieron que el Estado funcione de acuerdo a sus intereses: el veto de Mauricio Macri a la adhesión de la Legislatura porteña a la ley nacional que impone la venta de medicamentos exclusivamente por mostrador y a cargo de un profesional farmacéutico y los dos decretos de comienzos de 2014 que legalizó la farmacias “polirrubro”, cubriéndole las espaldas a Farmacity cuando le caían encima las inspecciones y las sanciones del Ministerio de Salud de la Nación.

Los trabajadores de Farmacity en Lucha, un sitio de Facebook que denuncia las pésimas condiciones de trabajo  de la cadena, ironizó: “DOMINGO TRABAJADO EN FARMACITY= $25 – ALMUERZO DUEÑO FARMACITY = $1682,58 con $100 de propina…”.

Igualmente, entre Tonelli y Quintana hay intereses que confluyen desde hace tiempo, como es la venta libre de medicamentos en el estado casi anárquico que es la Ciudad de Buenos Aires donde se cruzan las leyes nacionales y los decretos de Macri y en definitiva todo se apela ante la justicia.

Muchos suponen que la influencia en ámbitos oficiales del director ejecutivo  de Capemvel se fortaleció con su noviazgo con la actual senadora del PRO. Sin embargo, Tonelli, un lobbista de trato afable, lector de Pablo Coelho y campeón argentino de squash, no necesitaba de Michetti para abrir puertas, pues fue el organizador de los “desayunos de reflexión” de la Fundación Creer y Crecer que crearon Mauricio Macri y Francisco De Narváez cuando decidieron dedicarse a la política.

Por el bunker de las Cañitas donde funcionó la fundación  -en oficinas cedidas por De Narváez- pasaron Mariano Naradowsky, Juan Pablo Schavi, Eugenio Burzaco y María Eugenia Vidal, la actual vicejefa de la ciudad. Entre sus amistades figuran Federico Pinedo y Jorge Triaca, diputado nacional del PRO e hijo del homónimo ex diputado menemista y ex sindicalista «gordo» del plástico, un hombre de la CIA, ya falledido.

Burzaco, ex jefe de la Policía Metropolitana, fue el “celestino” de la pareja que compartió la primera cena en la casa de Paula Bertol, diputada nacional del PRO. Tonelli, de 44 años, divorciado, figuró también durante muchos años como director de la revista JOY dedicada al consumo de la “gente linda” de Palermo y sus alrededores.

En lo que hace a “influencias”, aparece mucho más sólida la relación entre Mario Quintana, el presidente de Farmacity, con el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, quienes compartieron las aulas de la Fundación Sophia,  un semillero de dirigentes políticos que se incorporaron masivamente al PRO.

“Existe un denominado Grupo de los lunes (conservador de derecha) al que ambos son asiduos. Y son tan amigos, que hasta llegaron a firmar juntos avisos fúnebres”, recordaron ex compañeros de la Fundación Sophia.

Quintana trajo de Estados Unidos  el modelo de los drugs store y cuando desembarcó en Buenos Aires en 1998 “convocó a un grupo de proveedores y les dijo que en un año Farmacity iba a tener diecinueve locales y cumplió”, recordó un fabricante de Bijouterie que desde entonces abastece a la cadena, cuyas sucursales fueron expandiéndose por la ciudad al mismo tiempo que cerraban 1.600 farmacias de barrio, según estimaciones de la COFA.

El modelo norteamericano incluyó la flexibilización laboral con 24 horas continuas de atención a público. Pero los tiempos están cambiando y su personal se ha organizado a través de Farmacity-en-lucha.blogspot.com/ con el apoyo del Sindicato de Empleados de Farmacia. Entre las primeras reivindicaciones, consiguieron acortar los turnos de trabajo a 16 horas diarias y salvo excepciones, los Farmacity ya no están abiertos las 24 horas, como “vende” la publicidad institucional.

La cámara de venta libre necesita de las cadenas de farmacia y ambos tienen como “enemigos” comunes a quienes proponen regular el mercado y sancionar los abusos, como los colegios profesionales de farmacéuticos y el sindicato de visitadores médicos.

Aunque hay un proyecto para “regular” el mercado en la CABA  que presentó el legislador del PRO Helio Rebot  y ha sido bautizado por los colegios profesionales de farmacéuticos como “La Ley Farmacity”. El texto, dicen que dictado por Rodríguez Larreta, es tan descarado que no consiguió que ningún legislador de su bancada lo acompañara con su firma.

“Farmacity es la principal caja recaudadora de Macri y si llega a la presidencia le prometió que le abrirá las puertas de la provincia de Buenos Aires”, revelaron voceros del PRO en la Legislatura, donde Michetti aún tiene un grupo (minoritario) que le responde.

Para Farmacity todavía no hubo desembarco en la Provincia Buenos Aires, ni “Día D” ni playas de Normandia, porque el Colegio de Farmacéuticos bonaerense consiguió con sus apelaciones ante la Corte Suprema provincial que se le cerraran las puertas.

El recurso de Quintana ha sido la apertura de los locales de Simplicity en el Gran Buenos Aires. No venden medicamentos sino artículos de “higiene personal” y cosméticos. Y varios ya han sido sancionados por los inspectores que mandó la provincia a pedido del Colegio de Farmacéuticos bonaerense.

No es la única mala noticia para Quintana que deberá apostar fuerte a que Macri llegué a la presidencia para cambiar la historia.

Un reciente fallo de la Corte Suprema de la Nación confirmó que la cadena no puede exhibir medicamentos en góndolas y debe despachar por mostrador y con personal farmacéutico capacitado. Un golpe durísimo a la mandíbula.

El Iname/Anmat  en enero pasado sancionó a la cadena al comprobar que incumplía con “las buenas prácticas de almacenamiento, distribución y registro”, a causa de deficiencias ambientales en sus depósitos y por la carencia de documentación sobre partidas de medicamentos.

Durante el verano hubo inspecciones del Ministerio de Salud de La Nación que constataron que Farmacity incorporó góndolas para el expendio de pebetes de jamón y queso y sandwiches de miga en sus locales del  microcentro. ¿Pero hubo sanciones?. Hasta ahora el tema quedó en la nebulosa…

Las mismas inspecciones sancionaron a farmacias de barrio por vender alimentos para celíacos. Grave error, el boticario de barrio puede ser un aliado del Ministerio de Salud: no parece lógco arrojarlo a los leones mientras se le perdona la vida a la cadena.

También hay un ambiente tenso y denso con los empleados de la cadena que la semana pasada consiguieron que el Ministerio de Trabajo ordenara la reincorporación de tres trabajadores despedidos del Centro de Distribución Farmacity (CDF) y la empresa tiene diez días para cumplir la sentencia. Mientras tanto pagará los salarios pero no les dejará ingresar.

Desde su muro en Facebook, los trabajadores publicaron “Farmacity, el ocaso de una falsa imagen” con denuncias sobre “mal trato laboral” y el derrumbe de un sector del techo del salón de venta de la sucursal Recoleta durante enero, noticia que la mayoría de los medios ocultaron, porque se trata de un generoso avisador.

El derrumbe del techo de la sucursal “no es ningún hecho aislado” señaló el muro de los empleados de la cadena, que afirma que existen “sucursales sin aire acondicionado en épocas de verano,  que como consecuencia trae aparejado temperatura ambientales en los establecimientos que superan los 35 grados afectando la salud de los trabajadores y la conservación y cuidado adecuado de los medicamentos que no deben superar en su mayoría los 25 grados de temperatura ambiental”.

Por último, denunciaron  “maltrato y hostigamiento de los supervisores hacia los empleados, produciendo trastornos severos” y que “se han producido hasta maltratos físicos”, como ocurrió recientemente en la sucursal 133  de la esquina de Avenida Jujuy y San Juan.

“Si gana Macri vamos a tener Farmacity en todas las esquinas”, ironizaba uno de los empresarios del sector farmacéutico que pagó 50 mil pesos por cubierto en la cena del candidato en La Rural.

Si tenemos Farmacity en cada las esquinas desaparecerán los farmacéuticos de barrio y se concentrará aún más un mercado que ya está concentrado en toda la cadena de comercialización.

Si Farmacity con Macri presidente consolida su modelo de farmacia y de relaciones laborales, los empleados de la cadena seguirán sin el derecho a una silla para sentarse, que es uno de los reclamos. (Las sillas las pusieron por imposición del Ministerio de Trabajo pero no les permiten a los cajeros que se sienten en horario de trabajo).

Parece increíble que ya en 1907 (¡hace 107 años!)  el diputado socialista Alfredo Palacios batallara por la «Ley de la silla», que obligó a los patrones a disponer de una silla para el descanso de cada empleado de comercio.

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