INTERNET y abuso sexual de menores

Conozco y aprecio a la autora, y me interesa el tema, ya que estoy conmocionado por la destrucción del idioma y de todo tipo de pudor entre los adolescentes a partir de los usos que suelen hacer de las redes sociales. Lo que no quiere decir que comparta apreciaciones como que Dios creo internet y que lo hizo como regalo para los depravados, y que el acceso libre a la red desde lugares públicos es un invento demoníaco. Sé que ese tampoco es el pensamiento de Graciela, que sólo quiso describir lo tratado en las jornadas organizadas por los fiscales porteños y es clara acerca de los peligros que entrañan las legislaciones que contienen vaguedades.  El de los abusadores que usan la red utilizando personalidades falsas tiene muchos bemoles, ya que su persecución roza  -y a veces choca- con las libertades individuales, y es necesario profundizar en el tema  a la vez que cuidarse de sucumbir a histéricas cazas de brujas… lo que exige tanta ductilidad como jugar a los palitos chinos. Es obvio que los mayores que abusan de los menores tienen que ser penados, pero también hay que tener en consideración que de vivir  hoy, Lewis Caroll (al que le gustaba fotografiar niñitas ligeras de ropas), San Martín (que se casó con una piba que no había cumplido 14) o el general José María Paz (que se casó con una sobrina de 14 años con la que, creo, tuvo nueve hijos)  serían objeto de escarnio público e incluso quizá estarían presos. Lo que noe s de extrañar porque a mi juicio, de revivir hoy Jesús el carpintero, estaría en grave peligro. Ahora, que Dios no proteja a los abusadores no quiere decir que no lo haya hecho algún autotitulado delegado suyo como el polaco Karol Wojtyla, que se seguía sacando fotos y abrazando al «padre» (en varios sentidos) mexicano Marcial Maciel cuando éste ya tenía más de ochenta denuncias públicas por pedofilia.

Hechas estas prevenciones, los dejo con Graciela Lauro.

INTERNET: “Um regalo de Dios para los abusadores sexuales infantiles»

POR GRACIELA LAURO / INFORME: ALBERTO JUANCO

Hace 20 años, el religioso neocelandés Ron Michael O´Grady, fundador de ECPAT, una de las organizaciones globales pioneras contra la explotación sexual de niños y jóvenes, afirmó en el marco del primer Congreso contra la Explotación Sexual y Comercial Infantil celebrado en Estocolmo, que la por entonces incipiente herramienta Internet era “un regalo de Dios para los pedófilos”. La realidad y el paso del tiempo no lo han desmentido a la luz de la proliferación de casos de abusos sexuales cometidos por año contra menores, y de tentativas que ocurren en todo el mundo. Durante dos décadas se realizaron modificaciones en las legislaciones de muchos de los países que ni siquiera contemplaban por entonces este tipo de delitos aberrantes contra los menores, conocidos con términos extranjeros tales como: grooming o sexting, y recientemente lo hizo la Argentina.

Nuestro país entró al llamado primer mundo en esta materia legislativa hace apenas un par de años, sumándose a otras naciones que ya contemplaban el castigo de estos delitos como Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. En diciembre de 2013, se promulgó a nivel local la ley 26.904 denominada de Grooming o Ciberacoso, que pena el acceso ejercido por parte de un adulto hacia un menor con fines sexuales mediante la utilización de la tecnología. Sin embargo, dicha norma recibió mucha críticas por “vaguedad y amplitud conceptual”, que dificultaría su aplicación a la hora de no contradecir otras libertades constitucionales (en este caso la de los pedófilos). Es decir, no es una ley clara y en estos temas tan delicados los especialistas coinciden en que los vacíos legales siempre terminan perjudicando a las víctimas. Pero esos blancos también pueden volverse en contra de la privacidad de las personas ya que habilitan al monitoreo de chats y comunicaciones de Internet sin que medie denuncia por parte de una víctima. Y además penaliza por igual un intento de contacto sexual que la materialización del mismo.

La palabra sajona “grooming” engloba las conductas de manipulación de un adulto hacia un joven o un niño (denominado pedófilo si se trata de un niño de hasta 13 años, o hebefílico si es un joven de más de 14 años hasta la mayoría de edad) con el objetivo de concretar un contacto sexual real o digital. Entre estas conductas distintos casos comprobados revelan: falseamiento o usurpación de identidad, haciéndose pasar por alguien famoso o frecuentemente por un par, pseudo contención emocional y coincidencia de intereses para ejercer atracción sobre el menor y granjearse su confianza.

El boom de la redes sociales (Facebook, Twitter, YouTube y otras) utilizadas principalmente por los más jóvenes y disparado en los últimos años, requiere de la mayor cuota posible de atención por parte de los padres hacia los contactos y actividades de sus hijos en línea, pero también una importante concientización y orientación a la prevención a nivel de la sociedad toda, principalmente en las instituciones educativa, jurídica y policial. Impulsada por un convenio suscripto el año pasado con el Centro Internacional para la Desaparición y Explotación Infantil (ICMEC) y en la necesidad desarrollar medidas para proteger a los menores de los riesgos de sufrir acoso y abuso sexual, esta semana se desarrolló en la Facultad de Derecho de Buenos Aires una Jornada Internacional sobre Explotación Sexual Infantil en la Red, organizada por la Fiscalía de la Ciudad y que contó con la presencia de especialistas locales e internacionales en el tema.

Línea de urgencia para denuncias

Durante el encuentro se destacó la importancia de contar con una línea de denuncias anónimas online, tanto para quienes se encuentren con contenidos de abuso sexual infantil en la red como para las propias víctimas. Existe una red internacional de este tipo de líneas de denuncia implementada en 45 países a través de la Fundación INHOPE, mediante la cual se facilita el intercambio de direcciones de Internet reportadas, logrando la notificación y retiro de los contenidos de la red en lapsos de 3 días y aún menores. En 2014, a través de este sistema se denunciaron más de 90000 URLs en las que se verificó algún tipo de material relacionado mayormente con pornografía y maltrato infantil.

En nuestro país aún no se encuentra implementado este modelo de hotline, pero se expusieron avances muy importantes en el tratamiento de los casos. El más importante es el convenio de cooperación para el tratamiento urgente de casos de pornografía infantil y abuso de menores en la red, que involucra a 150 fiscales de todo el país plasmado en la Red 24/7, que permitió lograr que los tiempos de respuesta ante las denuncias por parte de la justicia se hayan reducido en forma muy significativa, de plazos que podían ser de varias semanas a unos pocos días.

Perfil del abusador

Durante la Jornada los expositores presentaron una caracetrización de los pedófilos, y se refirieron a algunos mitos que hay en torno a ellos, tales como que la mayoría fueron abusados en la infancia o que es la red la que genera sus conductas enfermas. Se destacó que es frecuente que los pedófilos sean personas que no muestran ninguna anomalía en otras actividades y pueden incluso destacar en ellas, ya que el problema se encuentra circunscripto al ámbito de su sexualidad. Y de hecho entre los procesados por este tipo de delitos en el mundo existen religiosos, maestros, policías, jueces, abogados, personas cuyos roles hacen que la sociedad y los propios niños los consideren confiables. Su conducta por lo general dista de ser agresiva, ellos no quieren amenazar a las criaturas, por el contrario buscan ganar su confianza, quieren gustarle a los niños y no romper la ilusión de confianza creada en ellos. Luego procuran aislar a la criatura, de manera tal que cuando la situación de abuso se produce sólo haya dos testigos: el abusador y la víctima. Y en general sólo proceden con el abuso sexual cuando tienen cierta certeza de que el niño no lo va a contar.

El abusador tiene dos metas: abusar del menor es la primera, pero la segunda es no ser capturado por ello. Le dirá a la criatura que “es nuestro secreto”, que si habla de ello estará en problemas, y argumentos de ese tenor. Normalmente no amenazarán al niño de muerte o daño grave de él o algún ser cercano y en el caso de que así lo haga la experiencia indica que es porque se trata de un abusador que ya ha sido capturado y condenado por este delito previamente, es decir un abusador serial. En general la criatura no hablará de lo que ocurrió o le está ocurriendo hasta que el abusador haya perdido contacto con ella y de hecho una de las preguntas clave a formular es “qué te dijo para que no hablaras”.

Los pedófilos son psicópatas y suelen actuar en forma inteligente, se mueven en un marco en el que no consideran estar infringiendo un grave daño al menor y procuran valerse de medios para encubrir su conducta, tales como la utilización de redes inalámbricas abiertas donde no tengan que identificarse y estén mezclados con otras personas. Tienen grupos en Internet donde identifican lugares en los que hay disponibilidad de redes abiertas y los comparten, por eso la implementación de este tipo de servicio en los parques, por ejemplo, es desde esta perspectiva una idea terrible porque atrae a los pedófilos al mismo lugar adonde concurren las potenciales víctimas y les brinda un entorno de anonimato.

Investigación de casos

Durante la Jornada, también se refirió como un problema básico el hecho de que se estima que el 84% de los casos no son denunciados y que la identificación del abuso toma un lapso de 13 años. En la mayoría de los casos, el abusador conoce al niño y está en su círculo próximo: en un 75% de los casos son los mismos padres, familiares, amigos o vecinos. No todos los abusadores son pedófilos, ni todos los pedófilos son abusadores. Los pedófilos perpetradores son verdaderos predadores que pueden acosar a decenas y hasta centenares de criaturas. Una de las recomendaciones formulada por los especialistas durante el evento, dirigido principalmente al ambiente jurídico, fue la de promover la investigación a fondo de los casos y conocerlos al máximo posible, sin limitarse a los aspectos tecnológicos, ya que contribuye a que se los pueda controlar y supervisar y también actuar en forma preventiva. Y es que en el marco de la investigación y el castigo del delito, un problema consiste en enfocarse demasiado en la computadora: se trata de una herramienta, que el pedófilo utiliza en contra de los niños y las autoridades usan para perseguirlo. Pero es sólo una herramienta: este delito se trata de los niños y la investigación tiene que ir más allá de las evidencias y las actividades relacionadas con la tecnología, involucrando el entorno, el historial, realizando las entrevistas a personas que puedan aportar datos a la causa y buscándolas más allá de la PC.

Además, se destacó la importancia de que la policía actúe tempranamente en conjunto con el fiscal, los cuidados críticos que presenta la recolección de evidencia digital, el hecho de que lo que se investiga no es un evento aislado, que involucra aspectos relacionados con la privacidad y su protección, y que los jueces suelen requerir de pruebas adicionales a la evidencia digital para considerar bien fundado el caso ya que son criminales que parecen no serlo.

Datos muy duros

El primer caso de gran repercusión de este tipo de abusos sexuales en la Argentina data del año 2010, cuando un joven de 26 años fue detenido en el barrio de Floresta, acusado de haber seducido a una chica de 14 años a través de Facebook y luego haberla violado. El abusador se había hecho pasar por un joven estudiante aficionado a la cocina internacional. Informaciones del ICMEC señalan que en los primeros 5 meses de este año recibieron 8070 reportes sobre pornografía infantil localizados en Argentina, de los cuales 66% provinieron de Facebook, 10% de Twitter, 8% de Google y un 16% de otras fuentes.

Estos reportes, luego de ser categorizados y analizados (51% resultaron ser imágenes virales) son derivados al CIJ (Cuerpo de Investigación judicial local) para su investigación. En tanto, el volumen global de reportes relacionados con abuso de menores muestra un crecimiento en 5 años del 800%, llegando a un millón seiscientos mil denuncias para el mismo período. El ICMEC tiene la particularidad de ser una entidad norteamericana que recibe mayoritariamente (93% de los casos) reportes de actividad que ocurre en terceros países y esto se debe a que Facebook, Google, Twitter, Yahoo y Microsoft son compañías globales pero cuya sede se encuentra en Estados Unidos. Se presentó el ejemplo de un caso derivado por ICMEC donde se detectó actividad de un abusador en Ottawa, Canadá, pero la víctima se encontraba en Tucumán, lográndose su identificación y que realizara la denuncia que permitió la detención del delincuente en su país.

Además de estos datos hay otros que también resultan alarmantes en torno a las conductas de los jóvenes usuarios sudamericanos de las redes sociales. Según el diario colombiano El Tiempo.com, un estudio internacional de la empresa de tecnología Norton, “el 40% de los menores reconoció haber aceptado como ‘amigo’ en sus redes sociales a un desconocido”. Mientras que otro estudio realizado por la Fundación Telefónica Vivo en Brasil entre 18 mil alumnos de escuelas públicas y privadas, de entre 6 y 18 años, reveló que un 30 por ciento “llegó a conocer personalmente a ‘amigos’ surgidos de Internet”. En 2014, frente a la amenaza de este flagelo que debe ser prevenido y controlado por los adultos en todo el mundo tanto a nivel privado como público, la Unicef difundió una guía práctica para adultos sobre grooming, la cual se puede encontrar y descargar desde su sitio web ( http://www.unicef.org/argentina/spanish/guiagrooming_2014.pdf ) Es de fácil lectura y sería deseable su incorporación en los hogares y el ámbito escolar.

A nivel internacional tuvo enorme repercusión el paradigmático caso de la adolescente canadiense Amanda Todd. Actualmente se conoce que lo que terminó con el suicidio de la joven y que trascendió como un prototipo de ciberbullying (agresión, burlas, acoso en la red) se inició como grooming. Todd, una chica de 15 años fue encontrada muerta en 2012, un mes después de haber grabado y publicado un vídeo en Youtube en el que denunciaba estar sufriendo ciberbullying a raíz de un caso de sexting: había sido engañada a los 12 años para mostrar sus pechos en la webcam y la imagen circuló fuera de su control porque su acosador sexual (groomer) no obtuvo lo que quería, que era un show privado de striptease de la joven por la red. Entonces fingiendo ser un estudiante y añadiendo en Facebook a sus compañeros y profesores, les enviaba la imagen a modo de represalia, algo supuestamente prohibido y que debía controlar la red social.

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