LECTURAS RECOMENDADAS: Stiuso supo al toque que Nisman había muerto – Al fiscal no lo amenazaban musulmanes sino reos locales – Clarín ya no sabe qué inventar – Saín explica porque Massa y Macri compiten a ver quien es más chupamedias de «La Embajada» y sostienen una aberración: que las Fuerzas Armadas combatan al narcotráfico

Todavia consternado por los afanes golpistas de los jueces tucumanos que tácitamente proponen volver al voto calificado, leo una buena nota de Néstor Espósito aparecida ayer en Tiempo Argentino: Los que crean que a Nisman lo asesinaron harán, seguramente, otra lectura. Pero la mia es que la SIDE -y por lo tanto Stiuso­- se enteró muy rápido y antes que nadie de la muerte de Nisman, posiblemente a través de la misteriosa mujer (que parece haber sido un alto cargo de la disuelta Secretaría) alertada por el sargento Luis Miño, uno de los dos policías federales que entraron al departamento junto con el médico de Swiss Medical y Sara Garfunkel, la madre de Nisman. Si esto fue así, como parece, comenzaría a desvelarse un misterio menor, que es quien le informó de lo que sucedía a Damián Patcher, el Bambi israelí que dio la noticia por Twitter antes que nadie: Habría sido alguien de la SIDE.
De yapa, esta otra nota, esta vez de Página/12, que deja claro que no eran protervos iraníes ni maléficos libaneses quienes amenazaban (más bien: le comían el coco) a un Nisman cuya conciencia estaba muy sucia. Un email que a comienzos de 2013 lo trató de «rusito descerebrado» y que hablaba de «Hiballah» en lugar de Hezbollah, Hezbolá, Hizbulá o incluso Jizbulá (las distintas grafías con que se menciona a la organización político-asistencial-militar de los chiís del Líbano) revela que su autor era tan rante como ignorante, un semianalfa local, bah. La periodista, Irina Hauser demuele en la nota, titulada Otra teoría conspirativa que se cae, la peregrina hipótesis de la cada vez más comprometida (en negocios non sanctos) jueza Sandra Arroyo de que la Prefectura viglaba en secreyo al fiscal, que era quien había pedido más custodia a causa de aquellas amenazas. La desesperación de Clarín por seguir utilizando como arma arrojadiza contra las chances del Frente para la Victoria el caso Nisman se agarra ahora de las dudas del médico de Swiss Medical acerca de en que posición estaban los brazos del cadaver cuando él lo vio, a partir de lo cual (Clarín, no el médico) proclama que el cuerpo inerte habría sido movido por alguien… Una tontera que rápidamente habrá de desinflarse cuando se lean las declaraciones de la enfermera que lo acompañaba, que dijo con claridad que cuando entraron al departamento y vieron el cadáver ensangrentado no sabían quien era el occiso y no tuvieron ninguna duda de que se habia suicidado... Además, si el la cabeza de Nisman habia quedado contra la puerta, impidiendo que se abriera normalmente, es obvio que para abrirla, aunque fuera parcialmente, asomarse y mirar (que es lo que dijo haber hecho el médico) hubo que mover un poco el cadáver. Y ya que estamos con el tema Nisman, pasemos al juicio por el encubrimiento (de los asesinos) de la AMIA que se lleva a cabo en Comodoro Py. Con el gobierno argentino pidiéndole a Estados Unidos e Interpol que ubiquen y detengan a Stiuso con fines de tomarle declaración indagatoria (se encontraría en el Estado de La Florida con pasaporte italiano), es lógico que su enconado adversario Patricio Finnen, alías «Paddy», imputado, diga que fue él quien trabó la investigación, etc, etc. Sin embargo, el hecho de que Stiuso haya desviado las investigaciones (al igual que Finnen, aunque hacia otros callejones sin salida) no hace que todo lo que «Jaime» declaró en el juicio concluido hace más de una década sea desdeñable. Particularmente lo que dijo, repitió, reiteró y explicó una y otra vez: que la Trafic supuestamente bomba (y en realidad, señuelo) nunca salió de la órbita de Alejandro Monjo, y que Monjo era protegido (y presumiblemente estaba asociado) con el entonces subjefe de la PFA, el comisario Pablo Baltazar García, más tarde jefe de la repartición.
Y ya que estamos con la Policía Federal, debo decir que aunque no estoy siguiendo el juicio con la atención debida y no tengo ninguna simpatía por quien a fines del 2001 era secretario de Seguridad, Enrique Mathov (un gorilón de paladar negro) y no conozco al ex jefe de la PFA Rubén Santos, ni detalles del encono que éste tiene con quien era entonces Director General de Operaciones (DGO) y dirigió en los hechos la represión, el comisario Norberto Gaudiero, tengo claro que Santos era detestado por la vieja guardia de los comisarios «de calle» que habían integrado los «grupos de tareas» de la dictadura, los mismos que desde 1986 habían parido, so pretexto de defender a la Virgen (y de paso velar por la continuidad de pingües negocios) en la cofradía llamada Orden de San Gabriel Arcángel. Recuerdo que aquel fatídico 20 de diciembre escuché como desde la motorola de un patrullero estacionado salía una sarta de improperios contra Santos y Mathov. «Hay que bajar a esos putos», insistía una voz aguardentosa que di por sentado provenía del Comando Radioeléctrico. Poco después, personal del Departamento de Asuntos Internos de la PFA de civil (que tenía su sede ahí cerca, en el edificio que fue del Diario Crítica, muy cerca de los 36 Billares, hoy pizzería) y munido de armas largas comenzó a tirar (al parecer, buscando hacer diana en jóvenes barbados), lo que es tan natural como ser fusilado por la Cruz Roja: la función de los de Asuntos Internos era evitar que los efectivos que reprimían (la Guardía de Infantería, la Montada) no se extralimitasen, no matar manifestantes. En fin, que quien escribe tiene claro que aquel día aciago aquella «guardia vieja» policial encontró la oportunidad de desembarazarse de Santos.
Hablando de temas de inteligencia y seguridad acaso el mayor experto de que dispone el campo nacional y popular sea Marcelo Sain, que en Miradas al Sur explicó muy bien como Macri y Massa compiten a ver quien es más chupamedias de «La Embajada», su Grupo Militar y la DEA, proponiendo aberraciones como la intervención de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico, la manera más rápida y segura de destruirlas como tales, reconvirtiéndolas en policías subordinadas a las políticas imperiales.
Y ya que hablamos de Fuerzas Armadas: Que buena noticia es que la resucitada Fábrica Argentina de Aviones haya presentado ayer el Pampa III, un avión de reconocimiento táctico con mayoría de piezas de fabicación nacional. Los gobiernos de los Kirchner nos los dejan como herencia junto con los satélites y radares. Tenemos patria.

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