AMIA – NISMAN. Cimadevilla, Cruchaga y la contribución radical al encubrimiento

No sabía o no tenía presente que José Petrosino fuera radical, o de orígenes radicales. Hoy me llegó su comentario a una muy ilustrativa entrevista (http://www.lanacion.com.ar/1862892-cimadevilla-no-se-si-la-justicia-tuvo-condiciones-para-investigar-al-poder) que le hizo La Nación a Mario Cimadevilla, plagada de contradicciones (que invito a los lectores a descubrir por si mismos). Dice Petrosino que Cimadevilla «repite los lugares comunes y las promesas de rigor de todos los funcionarios que lo antecedieron por 21 años, y que ya vimos en que han terminado: más insesclarecimiento y más mentiras. Y más mala memoria en este caso, porque soslaya el entrevistado de que el radicalismo es parte de ese ‘encubrimiento político judicial’ del pasado que él denuncia, ya que gobernó durante 2 años y no hizo nada». Olvida Petrosino el que haya sido quizá el ejemplo más sangrante de la complicidad radical: el presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las investigaciones de los Atentados a la Embajada de Israel y la AMIA fue el senador Melchor Cruchaga (fallecido a comienzos de 2012). Al respecto es preciso recordar que al frente de la misma unidad de investigación del Poder Ejecutivo en que esta ahora Cimadevilla, estuvo durante el gobierno de la Alianza Nilda Garré, y como Garré denunciaba laz falsedad de la pista que apuntaba al comisario Ribelli y otros policías bonaerenses, erigida por el juez Galeano y los fiscales Mullen y Barbaccia, éstos últimos la denunciaron falsamente de haber revelado el nombre del truchísimo «Testigo C» (el mismo que declaro en el juicio por teleconferencia desde Berlín como «chirolita» del ingeniero Stiuso, que estaba a su lado dictándole lo que tenía que decir, nombre que ya había ya publicado por varios periodistas (entre ellos por quien escribe, en el diario «La Capital» de Rosario). Fue a partir de esa falsa denuncia de Barbaccia y Mullen que el presidente De la Rúa le pidió la renuncia a Garre. «La medida contó con la complicidad escandalosa del entonces secretario de Justicia, ex diputado nacional, Melchor Cruchaga, quien incluso me reprochó haber cuestionado a aquel juez y a los fiscales a quienes hoy la Justicia ha procesado por encubrimiento de los responsables del atentado terrorista de 1994. Yo seguí objetando la trampa y el engaño urdidos y pedí el juicio político de Galeano, Mullen y Barbaccia, a pesar de las presiones del radicalismo y el menemismo”.
Petrosino subió ​el siguiente comentario a la entrevista a Cimadevilla. JS


No «hay que llegar a alguna sentencia», Cimadevilla querido, sino a la Verdad y con ésta fundar una sentencia, y eso NO SE PUEDE HACER CON EL JUICIO EN AUSENCIA, un adefesio jurídico que muy pocos países del mundo tienen incorporado, porque el derecho de defensa del acusado NO TIENE POSIBILIDAD DE EJERCERSE PLENAMENTE.

Y mucho menos es aplicable a un caso como la acusación a Irán por el bombazo AMIA, en que el juez instructor y emisor de los pedidos de captura ahora en el tapete, ha manifestado públicamente que las «pruebas» hasta ahora alcanzan para el pedido de indagatorias, pero no son suficientes para un procesamiento, y mucho menos para una condena.

El sionismo pretende meter por la ventana esta figura jurídica aviesa que nos va a enmerdar nuestro ya bastante vapuleado sistema jurídico, para usarla para cerrar el caso con la FALSA ACUSACIÓN a Irán(puedo probar esto Cimadevilla), que les impusieron Israel y USA INSTANTÁNEAMENTE Y SIN APORTAR LA MÍNIMA PRUEBA (¡tienen la bola de cristal!) a «nuestros» débiles «gobiernos»(a todos) como hipótesis única a seguir, y dejarla instalada como cierta.

No sólo Rafecas desestimó por su truchez jurídica insanable investigar la «denuncia»/manotón de ahogado del CORRUPTO SUICIDA Nisman, la última y la más ridícula de todas las suyas (también puedo probar esto), pero contra sus creadores K ahora, sino que también lo hicieron otros 8 jueces federales y el fiscal de Luca (3 jueces lo hicieron parcialmente: Lijo, Servini de Cubría y Canicoba Corral; y 5 lo hicieron completamente: Ballesteros, Freiler, Corral el luego desplazado de Casación, Figueroa y Hornos), y además todos los juristas de nota honestos del país, refrendaron esa decisión.

Pero ahora es imprescindible que se reabra esa absurda «denuncia», porque a pesar de su inconsistencia jurídica obvia, podrían existir elementos fácticos que la justificaran, Vg:. «las pruebas faltantes» ocultas por el denunciante «para usar más adelante», como sugieren veladamente algunos pícaros.

Si fuera así, esto podría ser un motivo para que los K se arriesgaran a pergeñar una retorcida conspiración para asesinar al denunciante y simular un suicidio. Son sólo ellos los únicos que la podrían haber llevado adelante y encubierto con una cierta probabilidad de éxito.

Pero si se confirmara que también fácticamente esa «denuncia» es un disparate reverendo, eso por si sólo sería una prueba del SUICIDIO del falso denunciante.

Me temo que el «gobierno» PRO tiene todas las intenciones de hacerse el dolobu al respecto, y no investigar nada, para mantener la ponzoña de la duda en la sociedad, como vienen haciendo todos los que los precedieron desde hace 21 años.

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