KURDOS YAZIDÍS. Son víctimas de un genocidio, denuncia Naciones Unidas

Según su Comisión de Derechos Humanos se trata de un genocidio 

La ONU denunció que los yazidíes de Irak son víctimas de violencias de todo tipo por parte del Estado Islámico

TÉLAM
La ONU denunció hoy que miles de miembros de la minoría yazidí secuestrados por el grupo extremista Estado Islámico (EI), están expuestos en Siria a duros crímenes, sobre todo las mujeres, que han sido convertidas en esclavas sexuales, y los niños, que son adoctrinados y entrenados para el combate. En Siria viven más de 3.200 mujeres y niñas en poder del grupo extremista que, «a las mujeres y niñas yazidíes las trata como esclavas sexuales, mientras que los niños son adoctrinados y entrenados para el combate», afirma hoy una declaración del Consejo de Derechos Humanos de la ONU publicada en Ginebra, Suiza.

El informe se publicó hoy en coincidencia con el segundo aniversario de los primeros ataques del EI a los yazidíes en la región de Sinjar, en el noroeste de Irak, donde miles de ellos fueron secuestrados y hasta hoy permanecen desaparecidos.

La comisión, que dirigió el experto brasileño en derechos humanos Paulo Pinheiro, apeló de nuevo al Consejo de Seguridad de la ONU para que le pida a la Corte Penal Internacional de la La Haya que investigue la persecución de los yazidíes como crimenes de guerra y sostiene que en su conjunto configuran un genocidio.

También las autoridades kurdas de Irak recordaron la caída de Sinjar en manos del Estado Islámico y pidieron ayuda para que no se olvide «el genocidio» y se preste apoyo a las víctimas.

Representantes del gobierno de la región autónoma del Kurdistán iraquí (norte del país) se reunieron hoy con diplomáticos de las misiones extranjeras en este territorio para pedirles su apoyo económico, así como para dar a conocer el «genocidio» que se llevó a cabo el EI en Sinyar.

La presidencia del Kurdistán pidió ayuda financiera para los desplazados que llevan dos años en este territorio y también para los nuevos que está previsto que lleguen cuando se libere la ciudad de Mosul, bastión del EI en el norte de Irak.

Sinyar fue liberada el pasado 13 de noviembre por las fuerzas iraquíes y kurdas, pero casi el 80 % de la ciudad está destruido por los combates y la vida en la urbe no puede volver a la normalidad.

«Ahora necesitamos la ayuda del Gobierno y de la comunidad internacional para la reconstrucción de la ciudad y que las familias puedan regresar a la ciudad», dijo Fian Dajil, diputado por Sinyar en el Parlamento iraquí.

El representante aseguró que todavía hay muchas mujeres que huyeron de Sinyar que permanecen en manos del EI y que sufren todo tipo de violencias.

Detalló que se estima que 5.900 personas fueron secuestradas por el EI, la mayoría de ellas mujeres, y que 3.250 todavía están retenidas por los yihadistas, quienes mataron a más de 1.800 personas durante la ocupación de Sinyar.

Además, aseguró que el EI ha reclutado a más de 1.000 niños, que están en escuelas de los radicales, donde reciben instrucción para emplear armas y llevar a cabo ataques, a pesar de que solo tienen entre 6 y 10 años.

No es esta la primera vez que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU denuncia el genocidio en marcha. Hace tres semanas que presentó un informe al Consejo de Seguridad donde describió que «el EI ha querido destruir a los yazidíes a través de asesinatos, esclavitud sexual, esclavitud, tortura y trato inhumano y degradante, la imposición de medidas para evitar el nacimiento de niños de la comunidad, conversión forzada de adultos y traumas mentales», entre otras vejaciones.

Y agregó que «los terroristas han cometido las cinco figuras por las cuales se puede definir el genocidio», y que aparte de las pruebas y testimonios recolectados, el propio grupo ha hecho público su deseo de exterminar a la comunidad por considerarlos paganos e inferiores a las personas.

«Esperamos que la evidencia desencadene una respuesta a nivel político. Concretamente, esperamos que en este caso horrendo, los estados miembros del Consejo de Seguridad estarán convencidos de la importancia de intentar hacer Justicia», afirmó en conferencia de prensa el presidente de la Comisión, Paulo Sergio Piñeiro.

El pedido de la Comisión, que por primera vez confirma que se ha cometido un crimen de genocidio en Siria, es que el Consejo de Seguridad «refiera el caso a la Corte Penal Internacional, o que establezca un tribunal ad hoc con la jurisdicción geográfica y temporal pertinente».

Los yazidíes son una comunidad étnico-religiosa kurda asentada en el norte de Irak desde hace siglos, aunque también hay pequeñas comunidades en Siria, Armenia, Georgia, Irán, Rusia y Turquía.

Su religión es sincrética, mezcla de elementos del zoroastrismo, del  cristianismo y de la corriente sufi del Islam. Para el Estado Islámico son herejes a esclavizar o exterminar.

No se sabe a ciencia cierta cuantos miembros tiene la comunidad debido al secretismo que envuelve a la confesión y al exterminio del que han sido objeto en los últimos años, aunque se estima que son unos 800.000 fieles.

El informe, que se centra exclusivamente en las atrocidades cometidas por el Estado islámico en Siria, está basado en 45 entrevistas con supervivientes, líderes religiosos, contrabandistas, activistas, abogados, personal médico y periodistas.

Según los testimonios, más de 3.200 mujeres y niños yazidíes están en poder del EI, «muchos de ellos aún cautivos en Siria donde son sometidos a los más inimaginables horrores», mientras que miles de hombres y niños han desaparecido.

Las mujeres son tomadas como esclavas sexuales y los niños han sido separados de sus familias para ser criados lejos de su comunidad, sus valores y su religión, con el objetivo de arrebatarles su identidad y adoctrinarlos como combatientes.

«Hemos hecho una investigación correcta y hay suficientes evidencias y testimonios que confirman el crimen de genocidio y que permiten preparar una acusación que lleve a un futuro procesamiento. Es hora de que el Consejo de Seguridad actúe en este caso», añadió Carla del Ponte, que también integra la Comisión.

Del Ponte subrayó que el caso «no está politizado» ya que «no están implicados ni el gobierno sirio ni los grupos armados de la oposición» por lo que el Consejo de Seguridad podría actuar rápido.

Por su parte, Vitit Muntarbhorn, el tercer componente, recordó que Irak y Siria son parte de la Convención de 1948 sobre Genocidio, por lo que tienen «la obligación» tanto de prevenir como de juzgar y castigar dicho crimen.

Asimismo, destacó que la información recabada ha sido enviada a los demás países miembros de la Comisión sobre Genocidio, para que puedan establecer una investigación sobre nacionales implicados en los crímenes enumerados anteriormente, algo a lo que están obligados.

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