VOTO ELECTRÓNICO. Descartado por Alemania con argumentos concluyentes y lapidarios

El 30 de mayo de 2009, Clarín publicó esta nota que compartimos y pedimos se difunda. JS

Voto electrónico, descartado

 

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POR MANFREDO KOESSI*

La Corte Constitucional alemana acaba de dar un duro golpe al voto electrónico al prohibir su uso. Sus defensores no pudieron convencer a los jueces de que el conocer el resultado electoral un par de horas antes o la exactitud en la contabilización de los votos compensa el peligro de softwares manipulados para generar un fraude electoral masivo; o que el ahorro de sueldos -al disminuir el número de empleados electorales- compense el hecho de que se debiliten los controles estatales en el proceso electoral.

Pero, lo que resultó determinante es que el voto electrónico -argumento válido también para el voto por Internet- debilita el carácter público de la elección, y así el votante común no puede comprender, «sin conocimientos especiales previos» y sin ayuda de especialistas, cómo es el proceso por el que se recibe y contabiliza su voto y tampoco tiene garantías de que el voto emitido sea captado de la misma manera por la computadora.

La Corte Constitucional alemana afirma algo que muchos políticos y consultores olvidan: «En la República la elección es cosa de todo el pueblo y asunto comunitario de todos los ciudadanos» y que la función del proceso electoral es la «delegación del poder del Estado a la representación popular». Por ello, su legitimidad no puede ser sacrificada en función de la comodidad de funcionarios o la ansiedad de políticos por conocer los resultados.

La sentencia tiene una amplia aceptación en la opinión pública. Esto se explica por el hecho de que en pocos países la administración pública y privada está tan informatizada como en Alemania y es precisamente este conocimiento de lo que una computadora puede y lo que no puede hacer, lo que genera la demanda popular de saber qué sucede dentro de la computadora electoral. No es casual que quienes impugnan sean especialistas en elecciones y en software.

Esto resulta un golpe muy fuerte para aquellos que intentan encontrar soluciones «mágicas» disfrazadas de tecnología para compensar una institucionalidad debilitada. Un procedimiento no soluciona problemas estructurales.

*Profesor de la Universidad de Córdoba -Andalucía, España; doctorando en la Universidad de Hamburgo

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