IRAK. El sitio de Mosul es puro teatro de operaciones

EEUU y sus aliados libran “una guerra ficticia” contra Daesh (Bachar Assad dixit), el Estado Islámico, en la populosa ciudad de Mosul. En realidad, favorecen que los takfiristas se vayan de la ciudad hacia Siria, a reforzar a quienes combaten al Ejército Árabe Sirio en Alepo y alrededores con la vista gorda turca, tal como han denunciado los rusos. La alianza entre los EEUU y Al Nusra (que ha cambiado de nombre y dicho que no es más la rama siria de Al Qaeda) es tan pornográfica como las fotos de la Vanucci y Garfunkel con una larga serie de animales asesinados. JS

 

Mosul no será la última batalla

Mosul no será la última batalla

 POR GUADI CALVO / RESUMEN MEDIO ORIENTE

Guadi Calvo*/Resumen Medio Oriente, 20 de octubre de 2016 – La sorpresiva campaña lanzada para la reconquista de la ciudad iraquí de Mosul por parte del ejército de Bagdad, con cerca de 20 mil hombres, unos 10 mil peshmergas kurdos, y la alianza encabezada por los Estados Unidos, no deja de ser llamativa.

Los medios occidentales ya insisten que la reconquista podría ser el comienzo del fin de el Estado Islámico, por lo menos en Irak, lo que significaría que la batalla de Mosul, que recién se iniciaría a principios de noviembre, podría ser la última a librase en territorio iraquí.

En la ofensiva, planeada por el Pentágono, participan un número indeterminado de efectivos norteamericanos, aunque Barack Obama insiste que no son más de 150, a lo que hay que sumarle apoyo aéreo, artillería e inteligencia.

Sin duda, el asalto final a Mosul podría ser un golpe demoledor para el Daesh, por lo menos en la guerra de posiciones que ha propuesto desde su irrupción en junio de 2014.

Según la inteligencia occidental, el Daesh cuenta en la ciudad y pueblos de los alrededores unos diez mil hombres, un número que, disgregados, podrían ser mucho más letales, no solo en territorio iraquí, sino en otras muchas regiones. Según funcionarios de Washington, en Mosul se encuentra la élite de sus combatientes, no solo los mejor entrenados, sino también, y esto es lo más peligrosos, los más radicalizados.

Según ha declarado Julian King, el comisario europeo de Seguridad: “La Unión Europea debe pertrecharse para afrontar una de las consecuencias que puede tener labatalla por Mosul: la llegada de yihadistas al territorio comunitario es una seria amenaza para la que debemos prepararnos”.

Si la idea es que muchos de esos combatientes intenten retornar a sus hogares, Europa se estaría haciendo de un número de combatientes que, actuando como lobos solitarios, harían incalculables los daños de sus acciones.

El Centro Internacional de Antiterrorismo de La Haya (ICCT), según su informe del mes de abril, entre 3900 y 4300 europeos han viajado a Siria e Irak para incorporarse al Daesh. Estos elementos fueron reclutados fundamentalmente en Alemania, Bélgica, Reino Unido y Francia. Según la estimación del ICCT, un 14% puedo haber muerto en combate y alrededor de un 30% ya ha vuelto a sus países de origen, por lo que todavía quedarían cerca de 2000 combatientes europeos. La sola idea de que los derrotados de Mosul retornen a Europa a continuar su “yihad” resulta espeluznante.Por lo cual, el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, ha llamado a una reunión urgente para este jueves en París, con presencia del Primer Ministro de Irak, Ibrahim al-Jaafari, para discutir sobre los planes de contingencia una vez liberada la ciudad.

Aunque ya hay sospechas que la operación de liberación de Mosul encierra otra cuestión más clara y evidente: la de arriar a los terroristas hacia Siria, intensificando el frente de la frontera sur de Siria, lo que prácticamente retrotraería la guerra a mediados 2014, cuando los hombres del Abu Bakr al-Bagdadí irrumpieron desde las ciudades iraquíes de Faluya, Ramani y Mosul como Estado Islámico.

Esta posibilidad mantendría vivas las esperanzas de los Estados Unidos y sus socios de continuar la guerra en Siria, para derrocar finalmente al presidente Bashar al-Assad, única razón por lo que Occidente desencadenó esta guerra.

Naciones Unidas estima que la operación iniciada el lunes sobre Mosul puede acarrear serias consecuencias para la población civil, estimada en alrededor de 1.500.000 personas. De intensificarse los combates, en la ciudad podría provocarse uno de los mayores desplazamientos de los últimos años. Por eso Bagdad ha iniciado una campaña indicando a la población que no abandone sus casas. La ONU estima que unas 700.000 personas necesitarían atención inmediata de producirse desplazamientos. En las cercanías de Mosul las instalaciones desplegadas para recibir desplazados solo alcanzarían para 130.000.

Daesh ha comenzado a generar grandes columnas de humo negro, incendiando neumáticos para impedir que los aviones de reconocimiento puedan identificar sus movimientos y posiciones. Hasta ahora no ha utilizado armamento pesado y solo tienen algunos vehículos blindados de manera muy rudimentaria con planchas metálicas soldadas a sus carrocerías.

Por otra parte, la ciudad parece preparada para resistir, ya que se ha construido una red de túneles a más de quince metros de profundidad, muros de cemento de tres metros en los barrios de Tal al-Ruman y Mansur, en el sur; y en los barrios del este como Somar, Dumez y Falastin, trincheras y trampas explosivas. También se han cavado zanjas en la parte norte, que estarían conectadas con la red de túneles.

A enemigo que huye…

Más allá de los preparativos, fuentes norteamericanas están anunciado que la cúpula del Daesh, con el Califa Ibrahim a la cabeza, habrían abandonado Mosul, muy posiblemente hacia la ciudad siria de Raqqa. Se ha reportado también que muchos de los combatientes se desplazan con sus familias en micros en dirección a Raqqa.

Se especula que como ha sucedido en Faluya, los iraquíes les permitan a los combatientes del Daesh abandonar la ciudad sin luchar, por un corredor en dirección al oeste, es decir hacia Siria. Se cree que en Raqqa ya se estarían preparando campamentos para recibir a los recién llegados de Mosul.

Los servicios de inteligencia del Ejército Árabe Sirio han detectado que estarían instalándose en diferentes pueblos del sur del país, en manos del Estado Islámico, fugitivos de Mosul, ya que están trabajando en la cuestión de provisión de electricidad y agua.

Queda claro que Estados Unidos ha encontrado en Mosul la mejor manera de seguir generando inestabilidad en Siria, y alejando la posibilidad del fin de la guerra, dirigiendo a los hombres del Califa Ibrahim hacia las posiciones de Bashar al-Assad, que lo obligará con sus aliados (Rusia, Irán, Hezbollah y en menor medida China) a seguir combatiendo.

Washington sabe además que deja en Irak, más allá de los incontables comandos suicidas wahabitas, que seguirán atacando de manera constante a la mayoría chií, la injerencia turca que ha entrado en Irak hasta la ciudad de Bashiqa, próxima a Mosul, más que para combatir al Daesh para controlar los movimientos de los peshmergas kurdos, que seguirán intentado la creación de su Estado, además de quedarse con los campos petroleros de Mosul, los más ricos del país, lo que generará un gran malestar interno en Turquía, que no está dispuesta a negociar nada con los kurdos.

La huida finalmente del Estado Islámico de Mosul no presupone en absoluto el inicio de la resolución de ningún conflicto en la región, sino todo lo contrario. El Departamento de Estado ha generado otro huracán, dentro del huracán, del que pronto tendremos las consecuencias, por lo que queda claro que Mosul no será la última batalla.

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