LA CIA Vs. TRUMP. Una maniobra destituyente de los neocons que puede prologar un intento de golpe de estado

Subo esta nota sin saber quien es el autor que utiliza el seudónimo Stalker (el acechante) y tampoco quienes son los del medio que lo tradujo (parecen venezolanos y chavistas). Puede que haya lectores que la consideren conspiranoica, pero luego del golpe de estado blando que depuso a Dima Rousseff y entronizó a Michel Temer en Brasil, ninguna de estas cosas puede descartarse a priori.

La declaración de guerra de los neocons contra Trump

¿Golpe de Estado en los Estados Unidos?

 

yourefakenews

Traducción de Diego Sequera para Misión Verdad y Comunidad Saker Latinoamérica

Apenas una semana antes de la investidura de Donald Trump, los neoconservadores*, uno de los sectores de poder más agresivos del establishment norteamericano (que en su totalidad apoyaron a Hillary Clinton en las elecciones), con los medios a la vanguardia, lanzaron una nueva carga contra el gobierno entrante, teniendo como objetivo a Trump, y a los servicios de inteligencia de Putin como actores principales, publicando informes dudosos donde se señala a Trump como un depravado sexual, ahora agente extorsionado y cooptado por el Kremlin, lo que abultaría aún más un expediente con todos los ribetes golpistas, si le hacemos caso a las advertencias que el afilado comentarista The Saker publicó recientemente en su portal. Va el artículo:

Luego de múltiples salidas en falso, los neocons han dado un paso que sólo puede definirse como una declaración de guerra contra Donald Trump. Todo comenzó cuando CNN publicó un artículo titulado “Jefes de inteligencia presentaron acusaciones contra Trump sobre los esfuerzos rusos para comprometerlo” en donde se afirmaba que:

“Documentos clasificados, entregados la semana pasada al presidente Obama y al presidente electo Trump incluían acusaciones de que operadores rusos afirmaban tener información personal y financiera que comprometían al señor Trump, según declaraciones a CNN de múltiples oficiales estadounidenses con conocimiento sobre las informaciones. Las acusaciones fueron presentadas en una sinópsis de dos páginas adjuntadas al informe sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016. Los alegatos provienen, en parte, de los memos compilados por un ex operador de la inteligencia británica, cuyo trabajo en el pasado es considerado creíble por los oficiales de la inteligencia norteamericana (…) La sinópsis de dos páginas también incluían acusaciones de que existió un intercambio de información continuo durante la campaña presidencial entre subordinados de Trump e intermediarios del gobierno ruso, de acuerdo a dos oficiales de seguridad nacional”.

El portal BuzzFeed luego publicó el documento completo.

Cuando leí el documento por primera vez mi intención era desmontar una oración tras otra. Sin embargo, no tengo el tiempo para eso y, francamente, no es necesario. Aquí sólo les presentaré suficiente evidencia directa de que todo esto es falso. Aquí hay algunos elementos que así lo comprueban:

  1. El documento no tiene encabezado, ni identificación, ni fecha, ni nada. Por muchas razones muy válidas tanto técnicas como legales, documentos de inteligencia sensibles se producen con suficiente información para identificarlos y rastrearlos. Por ejemplo, tal documento típicamente tendría una referenca a la unidad que lo produjo o una combinación alfanumérica indicando la confiabilidad de la fuente y la información que contiene.
  2. La clasificación CONFIDENCIAL/FUENTE SENSIBLE es un chiste. Si este fuera un documento veraz su nivel de clasificación sería mucho, mucho más elevado que sólo “confidencial” y como la mayoría de los documentos de inteligencia provienen de fuentes sensibles no hay necesidad alguna de especificar algo así.
  3. Los argumentos sobre que “El dossier es controlado por el portavoz del Kremlin, PESKOV bajo órdenes directas de PUTIN” son más que risibles. A todas luces, el autor de esta falsificación no tiene idea alguna de cómo funcionan los servicios de seguridad e inteligencia rusos (pista: el portavoz presidencial no está involucrado de ninguna manera).
  4. En la página 2 vemos esta oración chistosa “explotar las obsesiones personales y las perversiones sexuales de TRUMP en función de obtener ‘kompromat’ (material comprometedor) adecuado sobre él”. Nadie en un documento de inteligencia real se tomaría la molestia de aclarar que el término “kompromat”, en ruso y en inglés, es, obviamente, la combinación de las palabras “comprometedor” y “material”. Cualquier oficial de inteligencia occidental, incluso uno de bajo rango, conocería esa palabra, así sea tan sólo porque en muchos libros de la época de la Guerra Fría versan sobre el entrampamiento de las técnicas de la KGB.
  5. El documento habla de “fuente A”, “fuente B” pasando por todo el alfabeto. Ahora háganse una pregunta sencilla: ¿qué sucedería luego de haber llegado a la “fuente Z”? ¿Puede una agencia de inteligencia trabajar con una base de fuentes limitada a 26? Obviamente, esta no es la forma en la que las agencias clasifican sus fuentes.

Me detengo aquí y dejo constancia de que hay amplias evidencias de que esta es una falsificación cruda, producida por principiantes que no tienen la menor idea de sobre qué están hablando.

Esto, no obstante, no hace al documento menos peligroso.

Primero, y esta es la parte crucial, hay suficientes elementos aquí como para impugnar a Trump sobre bases políticas y legales. Permítanme que lo repita: este es un intento de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. Esto es un golpe de Estado político.

Segundo, estos documentos salpican a todos los involucrados: al mismo Trump, por supuesto, pero también a los malvados rusos y sus horribles técnicas maquiavélicas. De este modo se “confirma” que Trump es un pervertido sexual al que le gusta contratar prostitutas que le orinen encima. En cuanto a los rusos, básicamente son acusados de intentar cooptar al Presidente de los Estados Unidos para que sea un agente de sus servicios de seguridad. Esto, por cierto, deja a Trump como un traidor.

Tercero, en menos de una semana fuimos de alegatos del “hackeo ruso” a “tener un traidor en la Casa Blanca”. Solamente podemos esperar un tsunami mayor de tales alegatos que continúen y empeoren a diario. Es interesante que BuzzFeed ya haya adelantado la acusación de ser esto una campaña de difamación y demonización contra Trump al escribir que “ahora BuzzFeed News publica el documento completo para que los norteamericanos puedan sacar sus propias conclusiones sobre las acusaciones que han circulado sobre el presidente electo en los niveles más altos del gobierno estadounidense”, ¡como si la mayoría de los norteamericanos tuvieran la pericia para detectar inmediatamente que ese documento es una burda falsificación!

Cuarto, a no ser que todos los oficiales que reportan a Trump salgan y nieguen que esta falsificación es parte de sus reportes a Trump, dará la impresión de que este documento tiene el imprimatur oficial de los oficiales de inteligencia de alto nivel y que esto les otorgaría una autoridad legal y probatoria. Esto significa, de facto, que los “expertos” que evaluaron dicho documento lo han certificado como “creíble” incluso antes de cualquier procedimiento legal en tribunales, o, peor, en el Congreso. Tengo la esperanza de que Trump tuvo la intuición de registrar en audio y en video su reunión con los jefes de la inteligencia y de que ahora es capaz de amenazarlos con acciones legales si ahora actúan de alguna manera que contradiga su conducta frente a él.

Quinto, el hecho de que CNN se haya involucrado en todo esto es un factor crítico. Algunos de nosotros, incluyendo a este servidor, nos asombramos y asqueamos cuando el Washington Post publicó la lista de 200 portales web denunciados como “fake news” y “propaganda rusa”, pero lo que hizo CNN al publicar este artículo es infinitamente peor: es una campaña de desprestigio y un ataque político directo al presidente electo en una dimensión mundial (la BBC y otros ya están publicando la misma basura). Esto de nuevo confirma que se han quitado los guantes y que la ziomedia está en total estado de guerra contra Donald Trump.

Todo lo dicho hasta ahora me confirma lo que he venido diciendo las últimas semanas: si Trump efectivamente llega a la Casa Blanca (escribo “si” porque creo que los neocon son perfectamente capaces de asesinarlo), su principal prioridad sería aplicarle mano dura, lo más duro que pueda en términos legales, contra todos aquellos dentro del “Estado profundo” estadounidense (que incluye considerablemente a los medios) que ahora le han declarado la guerra. Lamento decirlo, pero será él o ellos, una de las partes será completamente destruida.

[Digresión: aquellos que se preguntan qué quiero decir con “mano dura” resumiré aquí lo que ya he escrito en otra parte: la mejor manera para hacerlo es nominando a un director del FBI hiperleal y decidido, e instruirlo para ir contra todos los enemigos de Trump montándoles una investigación bajo cargos de corrupción, abuso de poder, conspiración, obstrucción de la justicia y todas esas conductas que han sido eternas en el Congreso, en la comunidad de inteligencia, en el mundo de la banca y los medios de comunicación. Lidiar con los neocon del mismo modo que lo hizo Putin con los oligarcas rusos, como los Estados Unidos lo hizo con Al Capone: detenerlo por evasión de impuestos. No hay necesidad de abrir Gulags o dispararle a la gente cuando puedes detenerlos a todos sobre la base de que esa es su conducta diaria habitual.]

Sinceramente espero estar equivocado, y admito que puedo estarlo, pero no tengo el presentimiento de que Trump tenga lo que hace falta para darles lo suficientemente duro a todos aquellos que están empleando todos y cada uno de los horribles métodos imaginables para evitar que legue a la Casa Blanca, o que lo impugnen si trata de cumplir con las promesas hechas durante la campaña. Tampoco puedo culparlo por eso: el enemigo ha infiltrado todo los niveles de poder de la política estadounidense y existen fuertes señales de que incluso están representados en el entorno inmediato de Trump. Putin pudo hacer lo que hizo porque era un oficial de inteligencia altamente entrenado y con voluntad de hierro. Trump solamente es un hombre de negocios cuyo mejor “entrenamiento” frente a tales personas probablemente haya sido a partir de su exposición a la mafia en Nueva York. ¿Será esto suficiente para permitirle prevalecer contra los neocon? Lo dudo, pero sin duda tengo esperanzas.

Como predije antes de las elecciones, los Estados Unidos están a punto de entrar en la peor crisis de su historia. Estamos ingresando en tiempos extraordinariamente peligrosos. Si el peligro de una guerra termonuclear entre Rusia y los Estados Unidos retrocedió con la elección de Trump, la guerra total de los neocons en su contra colocan a los Estados Unidos frente a riesgos de mucha gravedad, incluyendo la guerra civil (de tener éxito los neocon con un impeachment creo que podrían ocurrir alzamientos espontáneamente, en especial en el sur, y en particular en Florida y Texas). A riesgo de sonar excesivo, diré que lo que está ocurriendo ahora pone en peligro la misma existencia de los Estados Unidos casi independientemente de lo que Trump vaya a hacer.

Sea lo que sea que pensemos de Trump como persona y sobre su potencial como presidente, lo que es seguro es que millones de patriotas norteamericanos votaron por él para “drenar el pantano”, expulsar a la plutocracia radicada en Washington y restaurar lo que ellos ven como los valores fundamentales estadounidenses. Si los neocons ahora logran montar un golpe de Estado contra Trump, predigo que estos millones de norteamericanos se volcarán a la violencia para proteger lo que ven como su forma de vida, sus valores y su país. A pesar de la imagen que tanto le gusta a Hollywood transmitir sobre ellos, la mayoría de los estadounidenses son gente pacífica y no violenta, pero si son forzados no dudarán en hacerse con sus armas para defenderse, especialmente si pierden toda esperanza sobre la democracia.

Y no hablo solamente de blancos pobres de las zonas rurales blandiendo sus pistolas, hablo de las autoridades a nivel local, estadal y nacional, que con frecuencia se preocupan más por lo que piensa y dice su base local en vez de lo que estén haciendo en Washington D.C. Si se escenifica un golpe contra Trump y algún aspirante presidencial a la Clinton o McCain da a la Guardia Nacional o incluso al ejército la orden de aplacar una insurrección local, veremos lo que ya atestiguamos en Rusia en 1991: un rechazo categórico de los servicios de seguridad de dispararle a su propia gente. Ese es el máximo peligro para los neocons: el riesgo de que de dar la orden de reprimir a la población, la policía y los servicios militares y de seguridad simplemente rechacen pasar a la acción. Si eso pudo pasar en “el país controlado por la KGB” (para emplear un cliché de la Guerra Fría), también puede ocurrir en los Estados Unidos.

Sinceramente espero estar equivocado y que este último ataque contra Trump sea el último vivac de los neocon antes de rendirse y retirarse. Espero que todo lo dicho más arriba sea sólo mi paranoia hablando. Pero como dicen, “que seas paranoide no quiere decir que no vayan por ti”.

Así que por favor díganme que me equivoco.

….

*Nota de Misión Verdad: como lo hemos señalado antes y lo volvemos a aclarar ahora: a los neoconservadores, o “neocons” como se ha generalizado su uso, podemos definirlos como un grupo de poder en particular, anidado en todo el aparato del gobierno federal y el Estado norteamericano en los últimos 20 años y que propugnan una visión de mundo (una ideología) y una variable ultraviolenta dentro de las agendas imperialistas del poder estadounidense. Ya desde los tiempos de la administración Reagan, en los 80 del siglo pasado, comenzaron su ascenso dentro del poder, alcanzando su punto máximo durante los dos períodos presidenciales de George W. Bush (2000-2008), teniendo en su vicepresidente, Dick Cheney, a su figura más conspicua (foto).

Ha sido este grupo la tendencia hegemónica dentro de Wall Street, la Casa Blanca, el Congreso, el Pentágono y los medios de comunicación mainstream, su programa doctrinario el “Proyecto para un nuevo siglo americano” y la Doctrina de Dominación de Espectro Completo son las cartillas de navegación que han propugnado por el excepcionalismo global, la agenda hiperbelicista, la desregulación total y absoluta de Wall Street y la Reserva Federal. Además de la teología de la seguridad cuyo paradigma es el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, con sus respectivas invasiones a Irak y Afganistán y la intensificación por un “nuevo orden mundial” bajo su dirección.

De Barack Obama se esperó que fueran expulsados no sólo del gobierno sino del poder dentro del Estado profundo (las estructuras del Estado que funcionan independientemente de quien sea el presidente del país) cuando fue elegido en 2008. Por el contrario, lograron infiltrarse efectivamente permeando el Partido Demócrata y controlando la línea política de no pocas instituciones del gobierno, empezando por su política exterior. Hillary Clinton era la candidata que no sólo garantizaría la continuidad, sino que daría el salto cualitativo en la agenda con consecuencias peligrosamente predecibles.

La llegada de Trump a la Casa Blanca supone otro grupo y otra tendencia ideológica dentro del espectro conservador estadounidense (y otra posición económica, favoreciendo más a un capitalismo industrial que especulativo-financiero), y ya de por sí representa la principal amenaza contra el proyecto neocons que en términos generales lo antagoniza, en el marco de esa pugna intra-élite que hoy atestiguamos dentro del laberinto imperial. Consideramos que esta aclaratoria de contexto era necesaria.

A %d blogueros les gusta esto: