SECRETO DE ESTADO SOBRE LOS U-BOOTE NAZIS. Una jueza estimó que desclasificar la información que tiene la Armada puede “poner en peligro la seguridad de la Nación”

Sucedió hace casi seis décadas, le dediqué al tema el que considero mi mejor libro, Ultramar Sur, la última operación secreta del Tercer Reich, y no salgo de mi asombro porque la Marina argentina haya pedido y conseguido que el arribo clandestino de submarinos alemanes a las costas argentinas en el invierno de 1945 siga considerándose “secreto de Estado” … como si en alguno de esos submarinos hubiese venido el mismísimo Hitler… y el estado argentino hubiera sido cómplice de su desembarco (lo que, aclaro, no creo que haya sucedido puesto que los submarinos no permiten lo más mínimo mantener el anonimato, y no existen secretos compartidos por toda una tripulación, lo que no quita que Hitler no haya podido venir en otro medio de locomoción. Volveremos sobre el tema. Por ahora los dejo con dos notas que ilustran muy bien el tema. La primera acaba de aparecer en Infobae (y por esta vez no es una “opereta”), y la segunda, de contexto, apareció hace ya años en el sitio Minuto uno.
Los subrayados en granate son míos.

Una jueza rechazó un pedido para acceder a información sobre nazis en la Argentina

 

Un U-Boot de la clase VII C como el U-977 que al mando del comandante Heinz Schäffer se entregó en la base naval de Mar del Plata el 17 de agosto de 1945.

POR FABIO FERRER / iNFOBAE

La jueza en lo Contencioso Administrativo Federal, Claudia Rodríguez Vidal rechazó una demanda en la que se solicitaba el acceso a información relacionada con la actividad de submarinos alemanes del Tercer Reich de la Segunda Guerra Mundial en la Argentina.

Por orden del entonces presidente Carlos Menem, la Armada movilizó, en agosto de 1997, los buques ARA Comodoro Somellera, ARA Gurruchaga y ARA Yrigoyen hasta el golfo San Matías. La misión, bautizada como “Operación Calypso”, llegó hasta la Caleta de los Loros -frente a la costa de Río Negro- para confirmar o descartar la presencia en la zona de submarinos nazis hundidos. Esta expedición fue seguida con interés por el periodista Abel Basti, autor de varios libros sobre la presencia de nazis en la Argentina tras el fin del conflicto bélico.

Abel Basti publicó varios libros que tienen como objeto a Adolf Hitler y su posible venida a la Argentina.

Luego, Basti realizó varias presentaciones ante el Ministerio de Defensa, solicitando documentación histórica acerca de la actividad de los submarinos alemanes en el país y toda información relacionada con la “Operación Calypso”. El pedido estaba centrado especialmente en las naves nazis fugitivas y no en aquellas que -si bien habían huido- se rindieron oficialmente en la Argentina durante el invierno de 1945. (El U-530 el 10 de julio y el U-977 el 17 de agosto, ambos en la Base Naval de Mar del Plata. N.del E.)

Como resultado de ese requerimiento, la Armada puso a disposición de Basti parte de la información y el resto, fue recalificada como secreto militar. En diálogo con Infobae, Basti señaló que lo que le llamó mucho la atención es que la documentación que le negaron fue calificada como secreto militar luego de su pedido ya que hasta ese momento no lo era (igualmente, la Armada lo ocultaba. hasta el punto de que en su archivo general, en la caja correspondiente a los submarinos que se entregaron oficialmente… estaba la documentación acerca del acorazado de bolsillo Graf Spee, hundido por su comandante en las afueras del puerto de Montevideo seis años antes, en 1939. N. del E.). Ante esa respuesta, interpuso un recurso de reconsideración, que fue rechazado el 1 de septiembre de 2009, por el Ministerio de Defensa que en ese momento era comandado por Nilda Garré.

Agotada la vía administrativa, Abel Basti presentó una demanda contra el Estado Nacional a fin de lograr acceder a la información que le estaban negando. Entre esa documentación, solicitó conocer la totalidad de los registros magnetográficos que había obtenido la Armada en la “Operación Calypso” en la zona donde los nazis habrían auto-hundido sus submarinos tras llegar a la Argentina.

Entre los fundamentos de la solicitud, Basti invocó en su demanda el decreto 232 del año 1992 en el que se declara la importancia de difundir la existencia y contenido de toda documentación en poder de organismos estatales, vinculada con el accionar de criminales nazis en la Argentina. Tras ser notificada, la Armada no contestó la demanda. Luego de producidas las pruebas, la jueza Claudia Rodríguez Vidal dictó sentencia rechazando el pedido lo que en los hechos significa que impidió que se acceda a información sobre la actividad de submarinos nazis en nuestro país.

La magistrada argumentó que no se encuentra probado, de modo científico, que la documentación solicitada por Basti, sobre un hecho ocurrido hace más de 60 años “no pueda revestir una magnitud tal que ponga en peligro la seguridad de la Nación o descubra algún tipo de capacidad operativa de las Fuerzas”. Es decir, Rodríguez Vidal consideró -para rechazar la demanda- que el acceso a la información sobre la actividad de criminales nazis en la Argentina puede poner en riesgo la seguridad del país. Consultado por Infobae, Abel Basti, anticipó que va a apelar el fallo.

Operación Calypso: El intento del estado argentino de encontrar los U-boats

Maqueta de un U-Boot de la clase VII-C como el U- 977 que llegó a Mar del Plata al mando de Heinz Schäffer en muy oscuras circunstancias.

 

MINUTOUNO.COM

La extradición a Alemania, en 1995, del capitán de las “SS” Erich Priebke, que vivía sin esconderse en Bariloche, volvió a despertar el interés por las historias relacionadas a la actividad nazi en la Argentina.

Como consecuencia de la presión internacional para que las Fuerzas Armadas, la Policía Federal y la SIDE liberaran sus archivos sobre el tema, el gobierno de Carlos Menem creó la Comisión de Esclarecimiento de Actividades Nazis en la Argentina (CEANA), dependiente de la Cancillería, que oficializó la versión de que sólo dos submarinos habían llegado a la Argentina, los dos que se entregaron en Mar del Plata.

Ante la insistencia de investigadores y periodistas, en 1997 el gobierno de Menem decidió realizar una expedición a la Caleta de los Loros con el fin de comprobar si estaban hundidos “los submarinos de Hitler”, pero sobre todo para ver si afectaban la navegación.

Esta operación se llamó “Calypso” y el nombre podría deberse a los radares Calypso que equipan a submarinos de la Armada argentina. También al barco del investigador francés Jacques-Yves Cousteau navegó por el golfo San Matías durante octubre de 1975, según dicen algunos en una búsqueda particular de los submarinos alemanes. El creador de “El mundo submarino” se había destacado durante la guerra como miembro de la resistencia antinazi.

El 19 de agosto de 1997, la “Operación Calypso”, bajo el mando del capitán de Navío Diego Miles, movilizó hasta el golfo San Matías a los barcos ARA Gurruchaga, ARA Comodoro Somellera y ARA Yrigoyen.

Antes del traslado de las naves, aeronaves Grumman S2-Tracker, especiales para lucha antisubmarina, hicieron una pasada por la zona y detectaron dos “puntos fuertes” MAD (anomalías magnéticas) y dos puntos más, que indicarían la presencia de grandes objetos metálicos en ese lugar. Otros dos puntos se sumarían a esos cuatro, dando un total de seis en la zona de búsqueda denominada “Esmeralda”.

En 2006, la Armada reflotó el tema a pedido de un grupo de historiadores y elevó a la ministra de Defensa, Nilda Garré, un informe que decía que el resultado de las búsquedas había sido “negativo”. Sin embargo, en ese informe se establece como criterio de búsqueda “la presencia de obstáculos en el fondo, no asentados en las cartas náuticas, que constituyen peligros a la navegación”. Si los submarinos de Hitler estuvieran cubiertos de arena, tal como asegura Basti, no constituirían un peligro para la navegación y, por ende, la búsqueda de obstáculos lógicamente resultaría negativa.

Durante todos estos años, varios oficiales de la Armada aseguraron que en Caleta de los Loros no hay submarinos. Mientras tanto en Kiel, Alemania, en el Museo Memorial de Laboe del arma submarina alemana, se exhibe un mapa mundial que marca con cruces los lugares en los que yacen los marineros germanos dentro de sus “ataúdes de acero”. Una enorme cruz roja sobre el golfo San Matías marca que en aguas argentinas hay al menos un U-Boot hundido.

En 2008, el periodista Abel Basti elevó un pedido de información pública amparado en el decreto 1172/03, requiriendo a la Armada que se le permita el acceso a toda la información disponible sobre la “Operación Calypso”.

El jefe de la Armada, el almirante Jorge Godoy, intervino en el expediente para asignar carácter de secreto militar a todos los archivos relacionados sin dar ninguna justificación.

La figura del secreto militar contempla la preservación de toda información que pudiera afectar la seguridad nacional. Ante su pedido de reconsideración, el ministerio de Defensa ratificó la decisión de clasificar los archivos de la “Operación Calypso” con la carátula de secreto, como si los submarinos de Hitler acecharan todavía a profundidad de periscopio.

Comentario (1)

  1. susana frigerio

    Revolviendo el pasado. si fueran naves argentinas, o al menos latinoamericanas, sería importante. Si su tripulación se escondió en Argentina, tal vez encuentren algún descendiente, lo que sería inocuo para el país. El tema, además de ser lejano en el tiempo, no es tan de incumbir para Argentina ni para América latina.
    Transitamos un presente azaroso, plagado de conflictos y atolladeros que imperan en nuestra preocupación. Distraernos con el pasado es trabajo del historiador, mas ningún bien hará difundirlo. Eso pienso yo !!!

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