PERONISMO / KIRCHNERISMO. Elemental Watson: Un opositor debe oponerse

Un análisis impecable. Agrego que los movimientos encadenados de Alberto Rodríguez Saa -a mi juicio el dirigente del peronismo tradicional mas lúcido- ratifican lo dicho y ofrecen una alternativa para que Cristina se reconcilie con sectores significativos de partidos justicialistas que le han sido adversos, como los de Córdoba y Mendoza.

El fin de dos ciclos: K no P; P no K

 

POR ABEL B./ EL BLOG DE ABEL – PENSANDO EN VOZ ALTA

En la tradición del blog de Abel, empiezo por aclarar de qué estoy hablando. Las dos expresiones del título, “K no P”, “P no K” son jerga bloguera y del activismo digital. La primera, por el kirchnerismo que no se identifica con el peronismo -en realidad, que lo mira con cierta desconfianza-. La otra, por los peronistas que se identifican por el rechazo a la experiencia kirchnerista y/o a la figura de Cristina Kirchner.

Y con “fin de ciclo” no estoy diciendo que esos dos conjuntos de argentinos no existen más, o que son muy pocos. Por Dios, no! Son muchos, y ambos grupos expresan “conciencias” con raíces e historia en la sociedad argentina. Y es posible que tengan roles en el impredecible futuro. Lo que afirmo es que en 2017, no serán opciones políticas. Éste me parece uno de los dos o tres hechos políticos decisivos de este año.

Una opción que se definiera como “kirchnerista” encabezando un frente electoral distinto del que armara el peronismo, y que llevara como candidata a CFK -condición ineludible para que tuviera chance- fue durante la mayor parte del 2016, una preocupación de la conducción del PJ nacional y, en especial, de la dirigencia territorial bonaerense.

(Esto último, porque en ningún otro distrito una propuesta de ese tipo, sin Cristina en la boleta, le restaría tantos votos al peronismo. Salvo en la Capital Federal, en donde el voto específicamente kirchnerista es al menos comparable al que se identifica como peronista. Pero ninguno de los dos sectores porteños cuenta hoy con una candidatura convocante por sí misma. Van juntos o son irrelevantes. Igual, aún si al peronismo ganara en la mayor parte del país, pero en Buenos Aires fuera derrotado al dividirse sus potenciales votantes, sus chances para el 2019 serían remotas).

Este blog -aquí va una tosecita modesta- insistió desde el comienzo del año pasado que no iba a romperse en Buenos Aires la coalición que acompañó al Frente para la Victoria desde 2005. En parte por razones de la historia personal de sus protagonistas -Cristina Kirchner no se fue del peronismo cuando el Presidente era Carlos Menem y un sector numeroso del activismo lo abandonó. Después de 1995, ella y Néstor se sumaron a la oposición interna encabezada por Duhalde-. Pero, sobre todo, por la lógica política que se iba desplegando en la realidad.

Un sector numeroso de la militancia, y, más importante, de ese 49 % que votó por el FpV en noviembre ’15 -las encuestas lo mostraban- seguía viendo -obvio- a CFK como la referencia del gobierno anterior al que la recesión con inflación de Macri, hacían cada vez más atractivo. Por otro lado, y este es otro hecho que merece observarse con atención, no surgió en todo el peronismo nacional otro dirigente de envergadura que expresase con claridad una oposición frontal y sin concesiones al gobierno actual y a sus políticas y a la vez desarrollase una posición separada de la de Cristina.

Los motivos pueden ser una lectura de la opinión mayoritaria en la sociedad que no quería abandonar sus expectativas en el nuevo gobierno -las encuestas también indicaban eso, aún entre votantes del FpV-, el cálculo de los que gobernaban una provincia o un municipio y necesitaban recursos del gobierno nacional, falta de decisión, el mismo peso de la figura de la ex Presidente… No importa mucho. El resultado fue en términos políticos una cierta ceguera: El peronismo “oficial” no vio, en tiempo, algo tan sencillo como que un opositor debe oponerse. El lugar del oficialismo lo ocupan otros.

La situación actual, entonces, es que ni la dirigencia territorial del peronismo bonaerenses, los intendentes, ni la sindical ni el Movimiento Evita tienen una candidatura alternativa: Scioli ha dejado claro que no enfrentará a Cristina y está dispuesto a acompañarla; Randazzo… su candidatura se parece cada vez más a la de Reutemann en 2003. Tampoco sus diversos sectores, Esmeralda, Fénix, el interior de la provincia, tienen una propuesta renovadora definida y explícita. A lo sumo, podrán contar para el momento del armado de listas -junio- con algunas caras nuevas, razonablemente atractivas y razonablemente conocidas.

A su vez, la ex Presidente no ha mostrado, en más de un año, un mínimo avance, ni tampoco intenciones, en la dirección de crear una estructura política territorial alternativa al PJ. Hay alrededor suyo dirigentes que no vienen del peronismo y que seguramente preferirían un proyecto distinto. Pero son intelectuales sin territorio. Y sus aparatos, los que los tienen, el vínculo emocional más fuerte de sus miembros es con Cristina.

¿Hay votantes potenciales de una propuesta peronista que se inclinarían a votar otra boleta que una encabezada por ella, o que incorporase figuras de su gobierno con una fuerte carga negativa para ellos? Por cierto que sí. Pero la única estructura que está vigente, que aparecerá en las mesas bonaerenses en agosto y en octubre, es la del Frente Renovador. Y el F.R. ha elegido una estrategia claramente diferenciada: su alianza con Stolbizer es una prueba de ello. Además, su posición opositora no está tan claramente definida. Y en este clima social, corre un serio riesgo que la “ancha avenida del medio” se transforme en la “calle angosta, de una vereda sola”. (Las encuestas actuales no muestran eso, pero tampoco muestran al F.R. absorbiendo votos peronistas).

En otros distritos -en la Capital, por ejemplo- figuras vinculadas al F.R., como Felipe Solá y Alberto Fernández, conversan con dirigentes del peronismo. Pero no es serio especular con un acuerdo porteño al margen de la provincia de Buenos Aires.

Por supuesto, hay un elemento de incertidumbre. Siempre lo hay, en los asuntos humanos. Cuando en junio se armen las listas para presentarse en las PASO, las tensiones llegarán muy cerca de la ruptura. Es humano. Pero para entonces será evidente para todos que no quedará espacio para que dos opciones compitan desde el peronismo con chances de ganar. Y a nadie le conviene perder.

En resumen, lo que podemos decir ahora con razonable seguridad es que uno de los actores decisivos en la confrontación electoral de este año será el peronismo que conocemos, diverso y heterógeneo como siempre lo ha sido. El kirchnerismo, y Cristina, serán una parte muy significativa. ¿Cómo sigue? Lo empezaremos a saber la noche del 22 de octubre.

Comentario (1)

  1. Juan

    Será con Cristina conduciendo o no será.

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