RANDALL WRAY: «El Estado debe garantizar el pleno empleo» (y nunca resignar su política monetaria)

El economista Larry Randall Wray desmonta algunos de los principales mitos económicos que el neoliberalismo ha implantado en la sociedad. M.M.

 “Las economías de Grecia, Italia y España no se recuperarán nunca”

 

Randall Wray habla sobre política monetaria. El economista es una de las figuras destacadas del movimiento de la teoría monetaria moderna, que rompe con el análisis ortodoxo sobre la creación del dinero y propone políticas para el pleno empleo. La propuesta de Wray es que el Estado garantice el empleo de todos los ciudadanos. 

 
 

ALVARO GUZMÁN BASTIDA /CTXT

¿En qué consiste, brevemente, la teoría monetaria moderna?

La modern money theory (MMT) parte del reconocimiento de que un gobierno soberano en realidad no es como una familia o una empresa. A menudo, oímos a políticos, e incluso economistas, decir que si alguien gestionase el dinero de su familia como el gobierno gestiona los presupuestos del Estado, terminaría en bancarrota. Por supuesto, eso es cierto, pero la analogía es completamente falsa, porque implica que un Estado, como una familia, puede quebrar si gasta continuamente más de lo que ingresa. Desde ese punto de partida, analizamos el porqué de la diferencia y sus consecuencias. La principal diferencia es que los Estados emiten su propia moneda, mientras que si una familia emite, por ejemplo, dólares estadounidenses, los está falsificando, y sus miembros irán a la cárcel. Es una prerrogativa del Estado.

¿Qué consecuencias políticas tiene esa teoría, que va en contra del análisis económico ortodoxo?

En el momento más severo de la crisis, el Congreso de los Estados Unidos aprobó un estímulo fiscal de 800.000 millones de dólares en dos años. Esto amortiguó el declive económico, pero el país no se recuperó. El presidente Obama dijo, una y otra vez: “Nos gustaría hacer más, pero el Estado no tiene más dinero”. Eso es falso, lo supiera Obama o no. Si la opinión pública lo entendiera así, habría exigido al gobierno que hiciera más. Por fin, desde hace unos meses, estamos creando empleo a un ritmo razonable, en torno a 200.000 puestos de trabajo al mes. Pero no teníamos por qué haber pasado por un periodo tan largo de crecimiento escaso, sin apenas creación de empleo. Hemos perdido cientos de miles de millones de actividad productiva que no recuperaremos nunca. Las empresas no contrataban porque no vendían los suficiente. Si el gobierno hubiera hecho más, si hubiera creado más demanda para la actividad productiva o incluso creado puestos de trabajo, nos habríamos recuperado mucho antes.

 Habla de “hacer más” y de crear demanda y empleo, pero, ¿de qué manera?

 Hay medidas convencionales como la inversión en infraestructura. No creo que nadie esté en desacuerdo con que necesitamos invertir mucho más en ese frente. Nuestros puentes se desmoronan, toda nuestra infraestructura se cae a pedazos. Y cualquiera que haya ido a China y haya visto los trenes de alta velocidad y la nueva infraestructura que tienen allí sabe que no es solo cuestión de reparar lo que ya tenemos. Nos estamos quedando rezagados. En cuanto a las estrategias menos convencionales, recuperaría el programa de creación de empleo del New Deal de los años 30. El Estado contrataría directamente a los parados, que se encargarían de actividades en beneficio de la comunidad y el interés público, o proveería los salarios para que otros, bien sean ayuntamientos, organizaciones sociales u ONG, contraten. Esto aportaría a los desempleados trabajo, experiencia y cualificación. En EEUU, tenemos un problema no ya por el desempleo, que sigue siendo demasiado alto, incluso en torno al 5% actual, sino también por un grupo enorme de la población, tres o cuatro veces el número de desempleados, que ha dejado de buscar trabajo o se ve obligado a trabajar a tiempo parcial.

 Propone entonces que el Estado dirija esos recursos adonde estime más necesario para la sociedad en su conjunto.

Sí. El Estado tendría que planificar qué tipo de empleos incentiva o paga. Diría: “Necesitamos reparar estos puentes”, o: “Necesitamos más supervisión en los parques infantiles”, o más bien: “Necesitamos servicios de limpieza medioambiental”. El Estado haría una labor de planificación y contrataría a los trabajadores para esas actividades. O, si decide ceder la iniciativa a organizaciones de servicios comunitarios, haría falta un proceso de aprobación y evaluación.

 Ha hablado de la robotización. En 1930, Keynes predijo que la generación de sus nietos tendría jornadas de quince horas semanales. La productividad se ha disparado y las mujeres se han sumado, en masa, al mercado laboral. ¿Por qué no trabajamos quince horas a la semana? 

Uno de los motivos es que los salarios son demasiado bajos, lo que obliga a la gente a trabajar más de lo que le gustaría, al tiempo que reduce el incentivo de reemplazar el trabajo humano por otras alternativas. Si los salarios fueran mucho más altos, veríamos ya robots freidores de hamburguesas. También creo que Keynes subestimó el poder de la publicidad. Pensaba que lo que la gente deseaba realmente sería socialmente deseable, pero la publicidad nos llevó en la dirección opuesta: nos hizo desear cosas que no son en absoluto deseables, que es la mayoría de lo que la gente compra. Como sociedad, hemos dejado ese asunto al mercado, y debiéramos hacer algo al respecto.

Por volver a las propuestas políticas de la teoría monetaria moderna. ¿Existe un riesgo de que fomenten la excesiva inflación? 

No. Están diseñadas para no hacerlo. La garantía estatal de empleo es un ‘estabilizador automático’. Cuando el sector privado empieza a contratar, el Estado se retira paulatinamente, así que el gasto se reduce. Opera con un salario fijo, que no hace que suban los precios, sino que impide que bajen. El salario nunca podría bajar por debajo de lo que paga el Estado en ese programa, por lo que es un verdadero salario mínimo. Además, cuando decimos que el Estado no puede agotar su propio dinero, no queremos decir que el Estado siempre tenga que gastar más de lo que gasta. Lo único que decimos es, olviden la analogía con una familia; cuando el Estado necesite gastar más, siempre puede hacerlo.

 ¿Qué se les escapa a quienes advierten del riesgo de inflación cuando se reclaman políticas expansivas?

 Que todo gasto estatal lleva consigo la creación de dinero, porque genera un crédito de reservas bancarias equivalente a lo que se gasta. Si recibes un cheque de la pensión estatal, cuando lo depositas en tu banco, el banco lo ingresa en tu cuenta y se lo manda al banco central, que también lo ingresa. Cuando pagas los impuestos, se produce el fenómeno contrario: el gasto estatal siempre conlleva un aumento de reservas. El pago de impuestos las reduce. El Estado crea dinero de la nada, y lo usamos para pagar impuestos, devolviéndoselo al Estado.

 Entonces, cuando los Estados entran en lo que llamamos ‘crisis de deuda soberana’…

¿Como Japón?

O como los países del euro. 

 No, no, centrémonos por un momento en Japón. No tiene crisis de deuda. Su nivel de endeudamiento se acerca al 250% del PIB. Durante veinticinco años, ha rondado unos intereses del 0% y ha sufrido deflación, con los déficits presupuestarios más grandes del mundo. No hay crisis de deuda.

¿Existen las crisis de deuda soberana? ¿Son posibles?

¿En Japón? No. ¿En EEUU? No. ¿Reino Unido? ¿Turquía? Tampoco. ¿Qué tienen en común? Todos ellos emiten su propia moneda. ¿Qué pasa si uno abandona su moneda y adopta la de otro? Puede haber un problema de deuda, porque ya no tienes moneda propia. Hay países que ‘dolarizan’ su economía. Lo hizo Ecuador. Argentina tenía un régimen de convertibilidad en los años 90. Puede resultar muy problemático, porque la única manera de conseguir dólares, si no se puede exportar suficiente, es pedirlos prestados. Si se piden prestados, hay que devolverlos con intereses, y si no se consiguen más dólares, puede haber consecuencias desastrosas, incluido el impago de la deuda. ¿Cuál es el problema de Europa? Grecia o Italia tenían moneda propia. ¿Podía agotárseles? No. ¿Qué hicieron? Renunciaron a su propia moneda. Adoptaron el euro, que es una moneda extranjera. Ahora están en una situación para la que no hay solución de mercado. Esas economías –Grecia, Italia, España— no se recuperarán nunca.

Ha dicho que los países que ceden su soberanía monetaria dejan de ser soberanos. Pero, ¿no está el resto de países subordinado a EEUU en materia monetaria, al ser el dólar la moneda de reserva mundial?

La medida en que se subordinan responde a decisiones políticas. Hay países que deciden tener un tipo de cambio fijo. Si quieres hacer eso, necesitas exportar, ¿y qué necesitas para exportar? Salarios bajos. Una demanda agregada baja. Mantener a tu población lo suficientemente pobre como para importar. Lo hacen voluntariamente. No tienen por qué hacerlo.

 ¿Cuál es la alternativa? 

Dejar que la cotización de la moneda fluctúe. Eso te da más margen de maniobra en política fiscal. Si decides vincular tu moneda al dólar, mantendrás un tipo de interés alto, perdiendo control sobre la política monetaria. Tu tipo de interés tiene que estar por encima del de los EEUU, para mantener una moneda fuerte. Si la dejas fluctuar, puedes mantener los tipos más bajos y depreciar la moneda. Con la política fiscal sucede lo mismo: no es necesario tener a gran parte de la población desempleada. Puedes perseguir una política de pleno empleo. La consecuencia puede ser que tu tipo de cambio sea más bajo. ¿Y qué problema acarrea eso? A tus élites les sale más caro viajar a Disneylandia. No hablo en broma: para las élites de los países en desarrollo es muy importante poder mandar a sus hijos a Harvard e ir de vacaciones a Estados Unidos. Prefieren tener al 50% de la población en paro para poder hacerlo. 

Entrevista completa:

 http://ctxt.es/es/20170322/Politica/11708/Entrevista-Randall-Wray-euro-pol%C3%ADtica-monetaria-renta-basica.htm

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