NIETOS RESTITUIDOS. Últimas noticias del hijo del Lobo Bustamante y Tita García Soler

La noticia fue dada por la familia de su madre, asistieron primos de su padre

Abuelas de Plaza de Mayo anunció formalmente la restitución del nieto 122, aunque no su identidad

Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron hoy formalmente la restitución del nieto 122, hijo de Enrique Bustamante, porteño, e Iris Nélida García Soler, mendocina, ambos militantes de Montoneros secuestrados el 31 de enero de 1977 en una pensión del porteño barrio de Montserrat y llevados al centro clandestino de detención conocido como “Club Atletico”, a un kilómetro y medio de allí. Casi medio año después, en julio de 1977, Iris, apodada familiarmente “Tita” fue remitida a la ESMA donde dio a luz, por lo que su hijo tiene 39 años. Por lo demás, lo único que se sabe hasta ahora es que tiene dos hijos, vive en una provincia que debe ser Córdoba o limítrofe -ya que quien lo contactó fue Sonia Torres, de la filial de Abuelas en la capital de aquella provincia- y que accedió voluntariamente a una extracción de sangre para corroborar su filiación.

Como la desaparición de Bustamante, apodado familiarmente “Bebe” y “El Lobo” por la militancia, no fue denunciada por su familia, la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto dijo que ello prueba que el número de desaparecidos es mucho mayor que el registrado.

Prueba de la derrota de Montoneros y de la deriva de sus militantes a comienzos de 1977 es que Enrique e Iris fueron secuestrados en una pensión de la calle Tacuarí al 400 cuando él había vivido hasta los veinte años en la Avenida Corrientes casi Riobamba -a menos de dos kilómetros de allí- y había sido el líder de la Unidad Básica del Partido Justicialista sita en la esquina de Perú y Cochabamba -a diez cuadras de aquella pensión- hasta que en octubre de 1975, frente a los ataques de la Triple A, Montoneros decidió cerrar sus locales y regresar a la clandestinidad.

Bustamante era muy conocido en esos barrios, y sus secuestradores los llevaron a él y a su compañera a su base, también muy cercana, el centro clandestino de la Policía Federal llamado formalmente “Centro Antisubversivo” e informalmente “Club Atlético” (por las siglas C.A. pintadas en su hall)  que funcionó en la avenida Paseo Colón 1266, entre Cochabamba y San Juan, linde entre San Telmo y Puerto Madero.

Circular por San Telmo y Montserrat era para Bustamente casi suicida, y que lo siguiera haciendo demuestra hasta que punto la organización Montoneros había sido derrotada y desarticulada por la represión.

Enrique había sido criado por su padre, de origen catamarqueño, quien no hizo la denuncia de su desaparición. Sin embargo, la misma fue registrada informalmente por el historiador Roberto Baschetti, y en 2010 el caso fue presentado en la Secretaria de Derechos Humanos por una prima.

“Hoy no hay sol, pero estamos iluminados en este día para dar una nueva buena noticia,” dijo Estela de Carlotto al encabezar una conferencia de prensa en la sede de la organización, ubicada en Virrey Cevallos 592 de la Ciudad de Buenos Aires.

Carlotto no informó la identidad del nieto 122. Dijo que “el tiempo en que se haga pública su identidad lo va a determinar él”, cuando pueda “internalizar esta gran noticia” que “nos conmueve a todos”.

Iris había sido estudiante de sociología y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). En su cautiverio en el “Club Atlético” sus compañeros de encierro y los represores empezaron a llamarla “La Lobita” por su vínculo con Enrique, que a partir del golpe de marzo de 1976 se había convertido en importante cuadro militar de Montoneros.

Además de Carlotto estuvieron presentes en la rueda de prensa de hoy las dirigentes de derechos humanos, Taty Almeyda de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Lita Boitano, de Familiares de Detenidos-desaparecidos, y la hija restituida y legisladora porteña Victoria Montenegro, entre otros.

También participaron del anuncio la directora del Banco Nacional de Datos Genéticos Lorena Vera (que informó que el pasado 18 de abril informó a la Conadi del éxito del cotejo de ADN) y tíos de la familia paterna Enrique Bustamante.

“Esta nueva restitución es la demostración de que la verdad y la justicia siempre vencen al olvido y al silencio”, planteó Carlotto, y añadió que “este caso es la muestra de que los juicios han sido y siguen siendo una herramienta fundamental” y que “el Estado debe acompañar con políticas públicas el proceso de Memoria, Verdad y Justicia”.

“Este año cumplimos (las Abuelas) 40 años de búsqueda y son cientos las familias que anhelan el abrazo con su ser querido. Por favor, rompamos el silencio y nos los dejemos con la duda a los más de trescientos hombres y mujeres que todavía no saben quiénes son”, destacó.
El pasado fin de semana, miembros de la familia biológica de Iris, anunciaron el hallazgo y lo celebraron en las redes sociales.

“Quiero compartir esta emoción e indescriptible alegría que acabo de vivir al conocer la noticia que ha sido encontrado mi sobrino apropiado”, escribió Alicia, prima hermana de Tita.

“Imaginarán la enorme felicidad de toda la familia al saber que pronto este joven de 39 años, padre de dos hijos, que vive en el interior, podrá conocer a su familia biológica después de una larga espera y quizás de una eterna búsqueda”, remató.

Son desaparecidos vivos en una cárcel inmaterial: la identidad falseada”, dijo 

La recuperación del nieto 122 insufla fuerzas para seguir buscando al resto, dijo el fiscal Parenti

Memoria Verdad y Justicia - TélamEl fiscal general a cargo de la Unidad Especializada en casos de Apropiación de Niños y Niñas durante el terrorismo de Estado, Pablo Parenti, afirmó hoy que el hallazgo del nieto 122 por parte de Abuelas de Plaza de Mayo insufla “fuerzas para continuar con la búsqueda” de menores apropiados durante la última dictadura. “Este hallazgo confirma una vez más que aquellos niños que fueron arrebatados hace cuatro décadas están entre nosotros. Nos da fuerza para seguir con la tarea de buscarlos”, declaró Parenti al sitio Fiscales que depende de la Procuración General de la Nación. El fiscal consideró que los niños nacidos en cautiverio durante los años de terrorismo de Estado “son desaparecidos con vida, atrapados en una cárcel inmaterial, su identidad falseada”.

 

El nieto recuperado es un hombre que, tras su nacimiento en 1977 en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), fue sustraído de la guarda de su madre -desaparecida desde entonces- y de su padre -que acaso haya sobrevivido un poco más- y registrado con otra identidad.

Su madre era Iris Nélida García, quien estudiaba sociología en la Universidad Católica y militaba en Montoneros, y su padre Enrique Bustamante.

En el juicio en curso en la causa ESMA Unificada, la Fiscalía remarcó en su alegato que la pareja “fue secuestrada entre enero y febrero por un grupo operativo de Coordinación Federal, perteneciente a la Policía Federal, y que estuvo en el centro clandestino de detención Club Atlético.”

Asimismo, el Ministerio Público Fiscal consignó que en mayo de 1977, cuando García se encontraba en el quinto mes de embarazo, fue conducida al centro clandestino ESMA.

La Fiscalía estableció que la mujer dio a luz en julio de ese año y durante el parto estuvo asistida por el médico militar Jorge Luis Magnacco.

El caso de Iris Nélida García Soler lleva el número 303 en la causa ESMA Unificada, mientras que el de su hijo recientemente aparecido es el 324 en un total de 711.

El Ministerio Público Fiscal acusó en grado de coautores de la privación ilegal de la libertad agravada e imposición de tormentos de Iris Nélida García Soler a Carlos Daviou, Pablo Eduardo García Velasco, Orlando González, Hugo Siffredi y Gonzalo Torres de Tolosa.

En tanto que por la sustracción, la retención y el ocultamiento del niño pidió la condena para los mismos acusados y para Carlos Suárez Mason, que era entonces el jefe del Primer Cuerpo de Ejército del que dependía operativamente la Superintendencia de Seguridad Federal, más conocida por por su anterior nombre, Coordinación Federal.

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