TERRORISMO & DERECHOS HUMANOS. En EEUU, como aquí, no hay mejor defensa que un buen ataque

El gobierno argentino, golpeado por el masivo repudio al complot tramado entre la mayoría de los obispos, la mayoría de los ministros de la Corte Suprema, el ministro Germán Garavano y el impresentable Claudio Avruj y, como es obvio, por el presidente Macri (que utilizo como brazo ejecutor a Elisa Carrió) con el objetivo de liberar a los gerontes genocidas, contragolpeó procesando a través de su brazo judicial a Hebe de Bonafini por los desfalcos perpetrados por Sergio Schoklender aprovechándose de ella. Es decir, procura reafirmar contra viento y marea el eslogan primigenio de Macri de que los derechos humanos son un curro.

Como dice la canción pergeñada por El Cadete que antes fue El Pibe Trosko, lo que dice Avruj es lo que piensa (casi) todo el PRO.

De la misma manera, ante la certeza de que el virus mutante que asoló y paralizó a miles de empresas estatales de Rusia, China (más de 30 mil organismos y oficinas) y otros países de Europa y Asia al secuestrar sus archivos encriptados y pedir por ello rescates pagaderos en bitcoins, fue una hechura de la National Security Agency (NSA, el más poderoso de los servicios secretos de los Estados Unidos, el mismo que grabó las conversaciones telefónicas de los primeros mandatarios de 35 países, según reveló Edward Snowden) o, en el mejor de los casos, de algunos de sus agentes infieles, decididos a volverse ricos de la noche a la mañana como entreperneurs, tal como denunció no Nicolás Maduro ni Bachar al Assad sino la muy norteamericana Microsoft de Bill Gates (quien pide una mayor intervención y compromiso de los estados nacionales para conjurar estas amenazas), ante esta evidencia irrefutable, subrayada de inmediato por Vladimir Putin, la NSA, la CIA y su vocero, el Washington Post* contragolpearon afirmando ¡sin la menor prueba! que en una reunión oficial entre Trump, el canciller ruso Serguei Lavrov y el embajador de Rusia en el salon oval de la Casa Blanca, el presidente norteamericano, al tratar de coordinar con sus visitantes la lucha contra el Estado Islámico, ISIS o Daesh (como lo llaman los árabes) se había ido de boca revelando datos que pondrían en peligro la ubicación e identidad de un servicio de inteligencia aliado que había proporcionado información sobre las operaciones en curso de las fuerzas del autodenominado Califato. Puro bla bla bla.

No menospreciaremos la inteligencia de los lectores de Pájaro Rojo. Se trata de que el establishment, es decir las corporaciones, a través de los medios y de las agencias de inteligencia, procuran desde hace 60 años y con considerable éxito (tal como denunció al dejar la presidencia el general Dwight Eisenhower a comienzos de 1961, y es bueno recordar que su sucesor, John F. Kennedy sería asesinado en un complot auspiciado por la CIA antes de cumplir los dos años de mandato) acotar, condicionar, el poder de los presidentes. Y más ahora, cuando quien llegó a la Casa Blanca no contaba con su bendición.

La primera y más sintética noticia sobre lo dicho por Putin la dio el lunes el corresponsal del español diario El Mundo en Manchester, Alberto Muñoz. La de la reacción de Trump ante el ataque combinado de las agencias de inteligencia y el diario que oficia de su vocero fue relatada para su competidor El País (todavía más vocero del establishment, es decir, en España, de los bancos) por Jan Martín Ahrens desde Washington. Transcribimos ambos artículos. Lean, mastiquen y deglutan:

Putin acusa a los servicios secretos de EEUU de estar en el origen del virus

Arranca la segunda oleada del ciberataque: Más de 30.000 organismos infectados en China

 

El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró este lunes que el ciberataque masivo que ya ha afectado más 200.000 ordenadores en al menos 150 países y que vive hoy su segunda oleada “no tiene nada que ver con Rusia” y que si alguien tiene alguna responsabilidad son los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

“Por la fuente de estas amenazas, el presidente de Microsoft ha identificado a los servicios especiales estadounidenses como el origen del virus”, ha declarado Putin en conferencia de prensa en Pekín, donde participó en el Foro de las Nuevas Rutas de la Seda.

Las declaraciones a las que se refiere Putin forman parte de un post publicado este fin de semana en el blog del presidente de Microsoft, Brad Smith, en el que se aseguraba que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) había desarrollado el código del virus que luego se habría filtrado, según apunta la investigación.

Brad Smith advirtió de que el acopio de vulnerabilidades informáticas por parte de los gobiernos se ha convertido en un patrón emergente que causa daños generalizados cuando la información se filtra.
El “genio de la lámpara”

“Hemos visto aparecer en WikiLeaks vulnerabilidades almacenadas por la CIA, y ahora esta vulnerabilidad robada a la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) ha afectado a clientes en todo el mundo”, criticó Smith, pronunciándose sobre el origen del fallo en Windows que el software maligno WannaCry aprovecha.

“Cuando dejas salir de la lámpara a un genio como éste, especialmente diseñado por los servicios secretos, puede causar luego daño incluso a sus propios creadores”, ha insistido el presidente ruso antes de un encuentro internacional en Beijing.

Las instituciones públicas rusas “no han sufrido daños importantes, ni los bancos, ni el sistema sanitario ni otros, aunque en general, no hay nada de bueno en esto y es preocupante”, subrayó en alusión a los efectos del ciberataque.

El ransomware WannaCry, que exige un pago en la moneda digital bitcoin para recuperar el acceso a los ordenadores, ha golpeado a centros de salud en el Reino Unido, grandes empresas en Francia y España, la red ferroviaria en Alemania, organismos públicos en Rusia y universidades en China, entre otros.

Nota

  • Desde 2013, The Washington Post es propiedad de Jeff Bezos, dueño de Amazon, quien en 2010 dejó de alojar el sitio web de WikiLeaks, luego de haber firmado un acuerdo con la CIA por servicios informáticos por un monto de 600 (seiscientos) millones de dólares. La periodista contestaria Amy Goldman se preguntó entonces “¿De dónde vienen los millones de Bezos? ¿De Amazon? porque hete aqui que entonces, en 2013, Amazon era una empresa deficitaria (ver http://pajarorojo.com.ar/?p=1682)

Trump defiende su “absoluto derecho” a compartir con Rusia información sobre terrorismo

El presidente dice que lo hizo para implicar más a Moscú en la lucha contra el terrorismo

Washington 16 de mayo

El ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov; el presidente Donald Trump, y el embajador ruso, Sergéi Sislyak, el miércoles pasado en la Casa Blanca. AFP / Reuters

No desmiente, sólo se defiende. Doce horas después de que The Washington Post revelase que el presidente de EEUU compartió datos secretos con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, y el embajador Sergéi Kislyak, Donald Trump ha mantenido en Twitter su “absoluto derecho” a compartir con Rusia “hechos” sobre terrorismo .

En su reunión del pasado miércoles en la Casa Blanca, el presidente les reveló supuestamente información reservada sobre una amenaza del grupo terrorista ISIS vinculada al uso de ordenadores portátiles en aviones. La actitud del mandatario, según The Washington Post, ha generado un fuerte malestar en los servicios de espionaje. No solo porque puso en peligro una fuente extranjera clave para la seguridad nacional, sino porque dio a los rusos más datos que a los propios aliados.

La Casa Blanca ha desmentido rotundamente la investigación y considera que es “falsa”. “Como presidente quise compartir con Rusia, en una reunión fijada abiertamente en la Casa Blanca, hechos relacionados con terrorismo y seguridad aérea, algo a lo que tengo absoluto derecho. Mi deseo es que Rusia intensifique su lucha contra el ISIS y el terrorismo”, apuntó esta mañana en un tuit el presidente, sin especificar si trató o no sobre información clasificada.

La reunión con Lavrov era de alto voltaje. El día anterior, el mandatario había despedido al director del FBI, James Comey, el principal encargado de investigar si el equipo de campaña del republicano se coordinó con el Kremlin para atacar a la candidata demócrata Hillary Clinton. Es la denominada trama rusa. Una tupida red de conexiones entre los hombres del presidente y Moscú que no deja de perseguir a Trump desde que entró en la Casa Blanca.

A la reunión, además, asistía el sinuoso embajador Kislyak. El contacto con este personaje radiactivo ha fulminado ya a dos de los más estrechos colaboradores del presidente. El primero fue el consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, que cayó por ocultar el contenido de sus conversaciones con el embajador. Y el segundo resultó el mismo fiscal general, Jeff Sessions, inhabilitado para tratar cualquier aspecto de la trama rusa por haber mentido al Senado sobre sus reuniones con Kislyak.

Con este bagaje, Trump recibió el miércoles al embajador y a su superior, Lavrov, en la Casa Blanca. Posaron juntos, se dieron la mano y charlaron distendidamente.

Fuera de los focos, siempre según la reconstrucción de The Washington Post basada en fuentes oficiales, el presidente alardeó de la excelente información de inteligencia que recibe a diario. Pasaron entonces a tratar las amenazas comunes y fue a esa altura de la conversación cuando el republicano reveló los detalles sobre el operativo del ISIS e incluso facilitó el nombre de la ciudad donde se estaba desarrollando. Unos datos extremadamente delicados, dada su viralidad y posible mímesis, y que en manos de los servicios secretos rusos, ampliamente implantados en la zona, pueden permitir a Moscú descubrir la fuente de Estados Unidos.

El origen de la información clasificada es un aliado extranjero, que no habría dado permiso para compartirla. Sus aportaciones han sido mantenidas en el máximo secreto y solo son conocidas por un reducido grupo de altos cargos. La supuesta brecha en la seguridad ocasionada por Trump puede hacer peligrar la continuidad de esta cooperación. Para contener los daños, siempre según la versión del periódico estadounidense, tanto la CIA como la Agencia de Seguridad Nacional fueron alertadas de lo ocurrido.

La actuación de Trump está destinada a desatar nuevas tormentas sobre Washington. Pero no supone ninguna conducta punible, a juicio de los expertos, dada la autoridad que tiene como presidente para desclasificar información confidencial. En este sentido, la Administración niega que se haya revelado secreto alguno. Es más, el consejero de Seguridad Nacional, el general Herbert R. McMaster, presente en el encuentro, sostuvo que ninguna operación militar tratada con los rusos era materia reservada y “que tampoco se discutieron métodos ni fuentes de inteligencia”. “La información es falsa. Estuve en la habitación, eso no ocurrió”, zanjó McMaster.

El desmentido del consejero del Seguridad Nacional, sin embargo, se refiere básicamente a “métodos y fuentes”, dos aspectos que Trump no trató con los rusos. El presidente, en este sentido, se ciñó al contenido de una información clasificada, no a su forma de obtención.

Las palabras de McMaster, con todo, quedaron amortiguadas por las fuertes críticas de los demócratas. La oposición recordó la dureza con que el republicano trató en campaña a Hillary Clinton por el uso de su correo privado para asuntos oficiales. Un asunto menor en comparación con el material de alto secreto presuntamente compartido por Trump con Rusia.

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