IDENTIDADES. Tuve otra vida y me llamé José María Jaramillo… lo que podría confirmar un pasado de espía

Tuve una vida tan secreta que ni yo la recordaba. No tengo idea de si fue en 1996 como dice el avispado que recopiló este viejo videotape y lo tiene en venta. Ni de quien fue el que me entrevistó. “Quien volviera a tener esa tapin y esa voz tanguera de antes de la radiación”, me dije, cual Narciso Bello. Pero no extraño la inocencia de creer que Chacho Álvarez podría tener agallas para disolver la SIDE. Que ahora se llama AFI gracias a una señora que si las tuvo y las tiene pero que ha vuelto a ser, otra vez, más allá del cambio de nombre, la vieja SIDE cuyos gastos son secretos. Y es aun más decadente porque si Hugo Anzorreguy era un zorro que sabía de política, Gustavo Arribas es apenas el testaferro y probable cómplice en variados delitos tributarios de quien comparte el sillón de Rivadavia con su perro.

Me causa gracia que me hayan confundido con José María Jaramillo, el primer marido y único marido legal de Soledad Sylveira y padre de sus dos hijos. La única vez que estuve con él, entrevistándolo para no sé qué medio a mediados de los ya lejanos años ’80, Jaramillo regenteaba un templo del rock llamado La Capilla en la calle Suipacha casi Córdoba. Recuerdo haberle preguntado por los varios grupos que tocaban allí habitualmente y que me dijo que había uno pésimo que hacia ska, cutos miembros no tenían ni puta idea de música. Eran los Los fabulosos Cadillac. Resultó un profeta el hombre. Como atenuante cabe recordar que no era el único que pensaba así, y volver a entonar el mea culpa: una década después quien escribe creía a pie juntillas en Chacho Álvarez.

Debo agradecerle a Martín Rocca que me haya desayunado desde España, donde vive, acerca de la existencia de este video. De haberlo descubierto primero mis enemigos, por ejemplo el copión compulsivo de Cris Chan Tan, hubiera echado las campanas al vuelo diciendo que temía una prueba irrefutable de mi pasado como agente de inteligencia de Kaos enmascarado tras ese nom de guerre.

Deja un comentario