BRASIL – TEMER. El presidente golpista sobrevive entre el impeachment y la repulsa general

En Brasil cunde la sensación de que el país no podrá emerger del pantano, sin que se vislumbran alternativas viables para superar la crisis, al menos a corto plazo. Michel Temer ha podido mantenerse al frente del Ejecutivo gracias al apoyo del capital financiero y los grandes exportadores, que quieren sostener las reformas estructurales vinculadas a la congelación del gasto público durante veinte años, el empeoramiento de las condiciones laborales y la significativa reducción de jubilaciones y pensiones. La fragilidad de su gobierno vuelve patente que su futuro es incierto y su crédito político se sustenta en el apoyo de aquellos sectores, dispuestos a todo con tal de impedir el regreso del PT al poder. A pesar de ello, la figura de Lula Da Silva crece en todas las encuestas.

El futuro de Temer continúa siendo una incógnita

 POR FERNANDO DE LA CUADRA*

La denuncia de corrupción pasiva contra el Presidente Temer instaurada por el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, es muy grave, suficiente para apartarlo de su mandato de manera automática. Si Brasil tuviera un sistema de gobierno parlamentario ya hubiera sido alejado del poder, pero como se rige con un sistema presidencialista es necesario que seguir otros caminos. Para que una investigación criminal contra el presidente pueda ser abierta y analizada por el Supremo Tribunal Federal (STF) se necesita la aprobación de los dos tercios de la Cámara de Diputados, 342 votos favorables a la apertura de proceso de un total de 513 diputados.

Por ahora, la causa se tramita en la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) en la cual la defensa del presidente tiene diez (10) sesiones para presentar sus descargos. En seguida, deben el relator tiene cinco (5) paera hacer su presenetación. Y  aunque la CCJ votará contra su informe, éste pasará ser conducido para el Plenario de la Cámara para votación, instancia donde se requiere está aprobación de los dos tercios para continuar con la acusación. La tendencia hasta ahora es que pocos diputados han decidido o manifestado como votarán, aunque existe en este momento la sensación de que no se conseguirán los votos suficientes para continuar con la denuncia y ella sea archivada hasta que aparezcan nuevas pruebas contra el inculpado. Si la Cámara aprueba y la máxima Corte del país concluye que hay elementos para declarar reo al presidente, este será apartado automáticamente del cargo por un periodo de 180 días, mientras prosiguen las investigaciones. En dicho escenario, según la constitución debería asumir el primero en la línea sucesoria, función que recae en el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia.

No parece factible en la actual coyuntura que el presidente Temer pueda ser objeto de un impeachment aunque nunca se sabe que actitud asumirán los congresistas al tomar conocimiento con mayor profundidad sobre los términos de la denuncia del procurador o si nuevas acusaciones aparecen en los próximos días. En ese caso, los partidos de la base aliada pueden optar por apartarse definitivamente del gobierno y del presidente.

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Por el contrario, si la base aliada del gobierno se consolida en torno a un apoyo incondicional al presidente y este sustento continúa estable, podría llegar a 2018 sin mayores alteraciones en la hoja de ruta, especialmente a partir del año que viene, cuando Brasil entrará en pleno clima electoral y las prioridades serán otras. Lo más probable es que los partidos vuelquen sus energías en organizar sus campañas electorales y en articular las alianzas necesarias para poder competir. Esta semana, los aliados del presidente están en una campaña agresiva para conquistar el apoyo de los indecisos para la votación en el plenario, que podría producirse el viernes 14.

Otra alternativa es la renuncia de Temer y la convocatoria inmediata a nuevas elecciones, una hipótesis improbable debido a la voluntad de Temer de seguir en su cargo hasta el fin de su mandato. Una última posibilidad es que sea aprobada la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) presentada por el diputado Miro Teixeira para adelantar la fecha de las elecciones. Sin embargo, para que ello suceda se requiere un quorum hasta el momento inexistente. E improbable si se considera que falta poco más de un año (2 de octubre de 2018) para que se realicen las elecciones según el cronograma oficial.

Mientras tanto, entre los ciudadanos se ha instalado la sensación de que el país no consigue emerger del pantano, sin que tampoco se vislumbren alternativas viables para superar la crisis. Es por eso que las frecuentes manifestaciones a favor de la salida de Temer no han tenido el impacto esperado sobre la clase política.

Más allá del ex presidente Lula o de Marina Silva, no se percibe el surgimiento de ningún nuevo liderazgo o de algún bloque político que sea capaz de congregar a la mayoría de las fuerzas políticas y sociales hacia un proyecto que permita construir acuerdos y alejar la crisis del horizonte. La corrupción sigue campeando y el propio Poder Judicial está siendo cuestionado por sus últimos fallos a favor de la libertad de condenados en primera instancia, como por ejemplo, el ex diputado y asesor y estrecho colaborador del presidente,Rodrigo Rocha Loures.

Si bien el escenario continúa siendo incierto e impredecible, no se puede descartar la posibilidad de que nuevos hechos cambien la correlación de fuerzas. Pero la tendencia es a que, si no aparecen nuevas acusaciones de gravedad contra el actual presidente, su gobierno se va mantendrá a pesar de todas las turbulencias que probablemente seguirán existiendo en su travesía. Para la desgracia de la inmensa mayoría de los ciudadanos de esta nación.

*Doctor en Ciencias Sociales. Académico de Sociología de la Universidad Católica del Maule, Chile. Editor del Blog Socialismo y Democracia.

 

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