AMIA – ASCO: Hundida en la ignominia del encubrimiento, La Nación tiene el tupé de acusar a Cristina

Últimamente tengo la sana costumbre de leer los diarios recién por la noche, cosa de no amargarme el día, de modo de dedicarlo a cosas más productivas que hacerme mala sangre. Es así que hojeo La Nación del lunes. Su cabecera, su título principal, me llena de espanto y no, precisamente, por la suerte de la conductora del movimiento nacional, sino por el nivel de abyección, hasta hace unos meses, acaso un año, solo alcanzado por el Clarín de Magnetto.

“Se complica el frente judicial de Cristina Kirchner con otra posible indagatoria”, anuncia en una jerga que ya más que clarinesca es francamente capussotica y que no ha mucho era repugnante para los editores de la “tribuna de doctrina” mitrista.

Y en la bajada señala que se trata nada menos que del “Caso AMIA”. ¿Qué corno tendrá que ver Cristina con los bombazos que demolieron la mutual judía? ¿Qué con quienes en abierta complicidad con los asesinos desviaron la investigación hacia una vía muerta?

“El juez Bonadio analiza citarla a declarar antes de (las elecciones de) octubre por el delito de traición a la patria…”, reza la bajada de la nota escrita por el infame encubridor (y me hago cargo de lo que escribo) Hernán Cappiello (foto), asqueroso (en el sentido de asqueante) chupamedias del no menos infame ex juez Juan José Galeano, coordinador de dicho encubrimiento… que está siendo juzgado… sin que estén todos los que son (falta, por ejemplo, Carlos Corach, que fue el cerebro del principal desvío) en oscuridad y silencio, cosa de librar de la condena a algunos de sus protagonistas sin que se produzca el escándalo mayúsculo que debería producirse.

Juez Bonadio. Mató a un muchacho por la espalda. No tiene límites.

La infame crónica de Cappiello carece de cualquier información sólida más allá del condicional “analiza citarla” (que revela su promiscua intimidad, casi mancebía, con el no menos infame juez Glock) pero sirve para justificar un título a toda página en el interior: “Se complica el frente judicial de Cristina antes de las elecciones” (cuando comencé a desempeñarme como periodista profesional en Barcelona, mis mayores, Alberto Szpumberg y Eduardo Pons Prades –y más aquí en el tiempo y la geografía Homero Alsina Thevenet- me enseñaron que nunca y en ningún caso se podía titular comenzando con ese pronombre, enseñanza que por lo visto ha caído en desuso).

Es el mundo al revés al que sirven La Nación y Cappiello: que Nisman, que a pesar de ser el fiscal con el mayor presupuesto y cantidad de empleados de todo el país, no hizo virtualmente nada para que la causa AMIA avanzara en toda una década, durante la cual -durante cuatro años- cobro 6.000 dólares mensuales del principal sponsor del premier israelí Bibi Netaniahu a su vez principal socio del principal buitre acreedor de la Argentina (Paul Singer), dinero que a todas luces recibía por su subordinación al Mossad, y que además utilizaba como propia una lujosa camioneta 4 x 4 de propiedad de una empresa ligada a la CIA norteamericana, ese fiscal, que dilapidaba el dinero del erario público argentino mientras se tocaba y se hacía tocar por jovencitas, el mismo que recibía importantes sumas de servicios de inteligencia de potencias extranjeras y aun de sospechosos de narcotráfico, ese mismo fiscal, digo, tuviera el tupé de acusar de “traición a la patria” a la primera mandataria del país, elegida por el 54% de los votos en comicios ejemplares, por impulsar un memorando que fue ratificado por ambas cámaras del Congreso, parece un pésimo chiste, el peor de los del plagiario Nik. Algo digno del mundo bizarro de Superman.

No es que lo acuse formalmente, pero me parece obvio que los auténticos traidores a la patria son quienes trabajan para potencias extranjeras como Nisman, Stiuso, Cappiello, Galeano, Beraja & Co.

Comentario (1)

  1. Gabriel Gustavo Gutierrez

    Querido Pajarraco:

    Tu trabajo de periodista es un trabajo insalubre. Yo no compro, no leo (ni por internet), no puedo ni tocarlos con mano y guantes, a innombrables cosas como nación o clarinete.

    Dios se apiade de ti o con más suerte cambiá de rubro laboral.

    Abrazo.

    Responder

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: