ISRAEL – PALESTINA. Judío israelí (sabra) condenado al ostracismo pide profundizar la campaña de boicot

Dror Freiler, tripulante de la Flotilla de la Libertad:

“Las sanciones serán más efectivas que la lucha armada”

POR ALBERTO FERRARI

Dror Freiler estuvo detenido en las cárceles israelíes en más de una oportunidad,  pero lo que más lamenta es que le las tropas de asalto sionistas le robaron el saxofón cuando en 2010 abordaron los barcos de La Flotilla de la Libertad a 80 kilómetros de Gaza.

“Con ese saxofón tocaba tres canciones en cada puerto que hacíamos escala”, recuerda Freiler, músico sueco-judío, durante su reciente paso por Argentina, donde brindó conciertos y compartió una jornada en la Embajada de Palestina.

A Freiler sólo le robaron su saxofón cuando interceptaron el barco “Dignidad” de La Flotilla de la Libertad. Esas mismas  tropas de asalto israelíes fueron menos condescendientes con otros tripulantes: mataron a una decena de activistas durante el acto de piratería cometido en aguas internacionales. En la misma flotilla viajaba y fue detenido otro sueco famoso, el escritor Henning Mankell.

Henning Mankell

“No llegamos a Gaza pero llegamos al corazón de la gente”, aseveró Freiler, nacido en 1951 en Israel y exiliado en Suecia desde agosto de 1973, cuando recuperó su libertad de movimientos.  Hasta entonces había sido sometido al “estado de vigilancia prioritario” y había estado preso, porque se había negado a disparar contra poblaciones civiles en Gaza durante el servicio militar obligatorio.

“Estamos organizando una nueva flotilla para el año próximo que se llamará La Armada por la Paz, anunció Freiler durante su paso por Buenos Aires. Y así como elogió que “mucha gente en Suecia apoya nuestra causa”, al mismo tiempo criticó a “los políticos europeos que dicen que están horrorizados con lo que hace Israel con los palestinos, pero no hacen nada”.

Freiler tiene ciudadanía sueca desde 1983. Por eso fue deportado a Suecia como extranjero indeseable  luego de ser detenido a bordo de la flotilla que se dirigía a Gaza. Lo mismo que Mankell.

Pero, desde entonces no puede ingresar a Israel a visitar a su madre de 94 años. Sus padres, militantes del Partido Comunista, llegaron a Palestina en 1938.

“Yo les pedí que me lleven ante la justicia si me consideran un criminal, pero ellos no se animan porque tengo ciudadanía sueca. Entonces, se niegan a dejarme entrar”, afirmó Freiler sobre la prohibición de volver a Israel para acompañar a su madre.

La prohibición de volver a pisar tierra natal es uno de los recursos del Estado policial montado por la derecha israelí  desde que asumió el gobierno. Felicia Langer e Ilan Pappe son otros activistas judíos pro palestinos que tampoco pueden volver.

Freiler opina que la lucha armada “ha dejado de ser efectiva para los palestinos porque se lucha contra alguien que es muy poderoso en términos militares”.

En cambio alienta la campaña  mundial de boicot contra Israel  que “es la manera pacífica de actuar contra la ocupación”.

“En Estocolmo una empresa israelí no pudo participar de la licitación para la ampliación del metro por la presión de los ciudadanos”, mencionó Freiler, advirtiendo que la campaña de boicot requiere aclarar que “no es contra los judíos, sino contra el Estado de Israel”.

“Hay comités judíos en Europa que han iniciado una campaña por la paz justa, que reconozca los mismos derechos para todos y pide desmantelar las colonias”, completó Freiler, integrante además del colectivo Ship To Gaza.

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