GENDARMERÍA Vs. MADRES. Patricia Bullrich envió a la Gendarmería a intimidarlas adentro de la Basílica de Luján

  1. Mientras las Madres de Plaza de Mayo recorrían la Basílica en el marco de la conmemoración por los 40 años del uso del pañuelo blanco, símbolo que primero fue pañal y que identifica a la búsqueda de los desaparecidos durante la última dictadura, efectivos de la Gendarmería uniformados y armados intentaron impedir manu militari que la prensa filmara la ceremonia. Que Pájaro Rojo sepa, que la Iglesia no ha respondido a este atropello.

 

Según publica El Civismo en su portal, dos uniformados de la fuerza de Seguridad que comanda Patricia Bullrich, quisieron impedir que un medio tomara imágenes de la recorrida que hizo Hebe de Bonafini, quien ingresó al templo y dio toda la vuelta por detrás del santuario principal.

“Estamos trabajando, ni se te ocurra tocar la cámara. No me vas a intimidar”, se defendieron los trabajadores de prensa.

“Síganlo buscando”

En medio de esa situación, algunas personas que acompañaban a las Madres mostraron los carteles por el reclamo de aparición con vida de Santiago Maldonado. “Síganlo buscándolo”, respondió despectivamente cuando las personas le preguntaron por el joven desaparecido en medio de la represión de Gendarmería en una protesta de los Mapuches.

Los 40 años del pañuelo

Las Madres de Plaza de Mayo conmemoraron en nuestra ciudad los 40 años de la utilización de los pañuelos blancos por primera vez. Por eso, se llevó a cabo un acto en la plaza Belgrano con la presencia de Hebe de Bonafini, una de las fundadoras de la asociación.

“Las Madres siempre hacemos cosas que parecen de locos. Dijimos ‘vamos a Luján a 40 años de haber venido por primera vez’, y lo hicimos a pesar de estamos siendo tan atacadas. Nos quieren destrozar, se quieren llevar todo. Ayer tuvimos un día terrible, pero las Madres no suspendemos nada de lo que hacemos porque estos son actos políticos indispensables”, sostuvo Hebe en su discurso.

La Madre de Plaza de Mayo recordó que “haber venido hace 40 años, a pie, a Luján, un pequeño grupo, porque no todas se animaron a venir, con el pañuelo, para ser visibles a los hijos, para pedirles a los que rezaban por los obispos, por los Papas, por los enfermos, por los pobres, que había miles de desaparecidos que necesitaban también un rezo. Así conseguimos que rezaran también, todos, a los gritos, por nuestros hijos.

Llegamos a la Basílica, agrupadas como pollos, como gallinas, con miedo de volver, porque no era solo llegar sino también volver, volvimos como pudimos, algunas nos quedamos hasta el otro día porque no había en que volver, tiradas en el pasto, llorando”.

“Aquí estamos. Una vez nos propusimos no llorar, había que llorar en la casa, pero no frente a los milicos ni frente al enemigo, porque el enemigo quiere pueblos débiles, que se sometan, que lloren y que le tengan miedo. Nos hicimos fuertes, muy fuertes, tan fuertes que cuando nos dimos cuenta en la plaza que si tocábamos a algún milico lo ponían treinta días preso, estábamos desesperadas a ver quién podía tocarlos porque sabíamos que al jueves siguiente esos no venían. Algo es algo”.

Hoy aquí, a 40 años, yo agradezco que cuando entramos a la Basílica el obispo nos vino a abrazar y a decirnos gracias por tanta enseñanza. Qué diferencia entre aquella vez que nos negaron todo a esta vez que, quizás interrumpiendo una misa, se acercaron para saludarnos”, afirmó Hebe de Bonafini esta tarde.

Valioso archivo

El calendario transitaba por el primer fin de semana de octubre de 1977 y la ciudad de Luján se preparaba para recibir una nueva Peregrinación Juvenil. En cuestión de horas, miles y miles de peregrinos, que se calcularon en 300.000 personas, llegaron hasta el principal centro católico de país.

Las crónicas periodísticas de esa tradicional convocatoria religiosa describieron la masiva afluencia como una “verdadera marea humana que pobló por varias horas nuestra ciudad”, conformada especialmente por “jóvenes de ambos sexos con una edad promedio que apenas superaba los veinte años”, señalaba hace 40 años El Civismo.

Bajo el auspicio de las máximas autoridades eclesiásticas, el núcleo central de la peregrinación partió de la Parroquia de San Cayetano, en Liniers, a las 14.30 del sábado 1 de octubre. Al llegar a Luján, cerca de las 8 del domingo, se realizó la misa central encabezada por el cardenal primado Juan Carlos Aramburu y concelebrada por el obispo de Lomas de Zamora, Desiderio Collino. (InfoGEI)

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