CATALUÑA – ESPAÑA. Apenas una frágil tregua. Una mirada independentista

El gobierno de Mariano Rajoy sigue empeñado en negar el problema político mayúsculo en el que se encuentra. Sus politicas han sido -como dijo acertadamente ayer Cristina- una fábrica de independentistas- Lo confirma desde Barcelona un ex exiliado argentino que tiene allí dos hijos, una ex y varios nietos. “Hasta hace poco, en nuestra familia -somos nueve- los independentistas eran tres, hoy son siete, y uno más esta dudando”, admite. Y aclara que él, solo él, sigue siendo partidario de que Cataluña se mantenga dentro de España.

España y Europa proponen una solución que no soluciona nada

A la derecha, el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont; a la izquieda Oriol Junqueras, vicepresidente, cabeza de la Esquerra Republicana y líder del bando independentista.

Es más probable que Europa, en lugar de ver generosidad, haya visto debilidad. La realidad volverá a superar este pacto ridículo que Bruselas se piensa que ha hecho con Madrid. La independencia, ésta que ha sido proclamada pero suspendida, debe activarse en cuanto Rajoy anuncie la aplicación del 155 o en cuanto la represión se vuelva a hacer visible.

VICENT PARTAL / VILAWEB (traducción de Montserrat Mestre)

Las cosas que ayer parecían confusas hoy empiezan a ser mucho más claras. Como era previsible, las reacciones europea y española han ayudado a ver en qué punto estamos. Básicamente, se trata de eso: Europa opta por una reforma de la constitución española como vía de solución del conflicto catalán y Mariano Rajoy, aparentemente, se dobla y lo acepta pero, sobre todo, gana tiempo. Alguien, en Bruselas, puede pensar que con ello ha encontrado la solución de la crisis, pero tanto ellos como nosotros tenemos un problema: proponen una solución que no soluciona nada.

Hay dos detalles particularmente interesantes. El primero es la contundencia con que hoy todo el mundo en la Unión Europea cierra filas en torno a la constitución española. Pero esto lo dicen después de una intervención inaudita de Donald Tusk ​(ex premier polaco que preside el Consejo Europeo, N. del E.), una hora antes de la comparecencia prevista de Puigdemont, en el que situó a los gobiernos catalán y español al mismo nivel y pidió a Puigdemont diálogo y contención.

Vea la diferencia: a raíz de la amenaza creíble de la proclamación de la independencia, Europa habló con un tono de respeto institucional que ha abandonado inmediatamente después. La lección, pues, hay que anotarla: sólo la proclamación y el desempeño de la independencia de forma unilateral hace cambiar la percepción de lo que somos. O somos parte de la negociación o nos limitamos a ser súbditos.

El segundo detalle particularmente interesante es el hecho de que la pretendida reforma de la constitución española la anuncie Sánchez y no Rajoy. Para Rajoy aceptar que debe reformar la constitución es un trance después de la dureza con la que ha actuado en relación con ello durante años. Pero dejar que sea Sánchez quien la anuncie formalmente quita toda la credibilidad al proyecto. Un anuncio de esta dimensión, si fuera cierto, debería merecer una declaración solemne del primer ministro.

Y aquí me parece que está la clave. Europa hace presión para que haya una solución que al final sólo consiste en una promesa de reforma de la constitución. Rajoy lo acepta sólo porque no tiene más remedio. Pero hace que el anuncie Sánchez mientras él amenaza con el artículo 155 (de la Constitución española de 1978, N. del E.).

Es decir, Rajoy aprovecha la tenaza que la Unión Europea quiere aplicar, la tercera vía de Bruselas que ha descrito, con mucho acierto, Elisenda Paluzie ​ (decana  de la Universidad Central de Barcelona que ha comparado el contencioso entre España y Cataluña con el de la Federación Yugoeslava y Bosnia. N. del E.) para proseguir con su plan, que no es negociar una situación de mejora del autogobierno catalán sino restringirlo.

Y para cerrar el círculo, de una manera muy significativa, Sánchez deja claro que esta vaporosa propuesta no es incompatible con la activación del 155. Por lo tanto, tendremos el 155 ahora y ya veremos si alguna vez tenemos alguna reforma constitucional.

El error de todo es olvidar que hemos llegado donde estamos nada más que por el impacto internacional de la represión española y por la capacidad de resistencia de los ciudadanos catalanes en favor de los derechos civiles. ¿Por qué narices se habría movido Europa reclamando la reforma constitucional si nuestros conciudadanos no hubieran aguantado heroicamente los porrazos? El eje que cambia las cosas son los ciudadanos en la calle, el factor que determina los movimientos es la resistencia y, por tanto, el problema -lo quieran ver o no-, lo continuarán teniendo sobre la mesa.

Porque Rajoy, que en esto no se engañe nadie, no sólo quiere evitar la independencia sino que quiere liquidar la autonomía y, por tanto, usará la fuerza y ​​la violencia institucional hasta el extremo, convencido, además, que a partir de ahora tiene permiso de la Unión Europea para hacer todo aquello que considere conveniente. Y, por tanto, nos volveremos a encontrar en la calle y la realidad volverá a superar este pacto ridículo que Bruselas se piensa que ha hecho con Madrid.

Hoy hay una desilusión palpable por lo que pasó ayer en el parlamento. Y todo el mundo se hace una pregunta lícita: ¿se ha equivocado el gobierno? Desgraciadamente, no tenemos todavía todas las claves para saberlo. Al menos, yo ignoro si había o hay mediación real sobre la mesa y si esto fue determinante para la suspensión temporal de la independencia. VilaWeb no ha conseguido acreditar mediante ninguna fuente que hubiera ninguna mediación de verdad, pero debemos reconocer que esto no significa necesariamente que no sea así.  Aparentemente, pues, lo único que ha conseguido el gobierno catalán es que España se mueva un poco y proponga en Europa una reforma de su constitución como solución. Es muy poco, de hecho es un retroceso, pero lo compensa el hecho de que tampoco haya nada desactivado.

Una mediación internacional tenía sentido a cambio de un proceso de Brioni a la catalana, pero no lo que a cambio de eso, parece que nos ofrecen. Se podía aceptar un segundo referéndum impulsado desde Europa o el reconocimiento claro del derecho de autodeterminación bajo cualquier otra forma. Pero no se puede aceptar de ninguna manera que ahora nos quieran limitar a hacer de comparsa en una reforma de la constitución pensada sólo para que nos quedemos.

​​Lamentablemente, ya avisé ayer que esto no era la vía eslovena y que hacíamos mal en compararlo. Pero admití que podía funcionar a la manera eslovena. Sin embargo, no ha sido así.

De modo que hay que aprender la lección y pulsar el botón. La independencia, esta que ha sido proclamada pero suspendida, debe activarse en cuanto Rajoy anuncie la aplicación del 155 o en cuanto la represión se vuelva a hacer visible. Sin nada de dilación. Porque  la represión del estado español no la detendrá la reforma anunciada de la constitución española. Al contrario: la anunciada reforma de la constitución es el escudo para permitir activar la represión.

Es posible, pues, que el gobierno (catalán) se haya equivocado. Es más probable que Europa, en lugar de ver generosidad, haya visto debilidad. Pero nadie debería engañarse: el problema político catalán persiste.

Persiste porque hay un gobierno español que sigue despreciando la existencia de un problema político gigantesco. Persiste porque hay un nacionalismo español que sigue convencido de que no hay nada para dialogar ni para pactar. Pero, sobre todo, persiste porque hay una mayoría en el Parlamento de Cataluña que puede comenzar la república catalana en el momento que lo considere conveniente. Y, más que nada, porque hay una población que el primero de octubre demostró que estaba dispuesta a hacer lo máximo,  no para reformar la constitución española, sino para convertirse en un país libre.

Hay un gobierno que se lo jugó todo el primero de octubre y que si ahora ha fallado puede rectificar. Y hay unos pasos que todos sabemos que hay que hacer para conseguir la independencia efectiva. En todo caso, la diferencia, hoy, es la desilusión de tanta gente y la constatación de que los burócratas de Bruselas han tomado partido por Rajoy. Esto último da igual, porque en realidad todo lo que está en juego depende de nosotros. Si el parlamento y el gobierno hacen lo que deben hacer y recuperan la confianza de la ciudadanía, todo volverá donde estaba en el minuto aquel en que Puigdemont dijo que proclamaba la independencia. Es decir, preparados, y listo para ganar.

https://www.vilaweb.cat/noticies/espanya-i-europa-proposen-una-solucio-que-no-soluciona-res-editorial-vicent-partal/

Comentario (1)

  1. ignasi orobitg gene

    Catalunya quiere ser protagonista entre los Pueblos de Europa.

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