CARTA ABIERTA A LOS GENDARMES de los trabajadores de la Secretaría de Derechos Humanos

Los trabajadores del Estado que revistan en la Secretaría de Derechos Humanos y en el Ministerio de Justicia se dirigen fraternalmente a los efectivos de la Gendarmería Nacional a fin de que resistan a quienes los quieran utilizar para reprimir legítimas protestas sociales. A mi, particularmente, me emocionó mucho leer los sucesivos testimonios prestados por el ya fallecido gendarme Domingo Beltrán sobre sus experiencias como guardia de perímetro del campo de concentración y exterminio conocido como La Perla, en Córdoba, ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas y diversos tribunales federales. Beltrán fue un hombre muy valiente, un ejemplo, y ojalá sus hijos lo sepan. No tengo conmigo sus testimonios pero si las notas iniciales (aquí y aquí) que hicieron que me interesara en ellos. Beltrán fue, a mi modo de ver, más que el sargento Morales y más todavía que Hilario Corvalán, míticos gendarmes de historieta. Porque era un gaucho salteño de Orán, de carne y hueso, como lo son los y las gendarmes de la actualidad, a quienes se dirigen estos otros trabajadores estatales:

Carta abierta al personal de Gendarmería Nacional

 

Compañeros y compañeras gendarmes:

El caso SANTIAGO MALDONADO nos concierne de manera particular tanto a ustedes como a nosotros/as. Fue la consecuencia previsible de un desplazamiento antidemocrático en la política de seguridad del Gobierno Nacional que ya venía mostrando sus rasgos agresivos y que tiene en la detención arbitraria de MILAGRO SALA uno de sus puntos más destacados.

Considerando el contexto indicado y el papel que el Gobierno parece tener reservado a Gendarmería en sus planes, parece prudente mirar con algún detenimiento el significado de aquello que lleva a caracterizarlos a ustedes, debido a la función que realizan, como “funcionarios/as encargados de hacer cumplir la ley”.

En las democracias contemporáneas la ley no es simplemente un instrumento para someter voluntades sino, y principalmente, una herramienta para componer situaciones y reparar derechos vulnerados. Cualquier modelo de orden social necesita alcanzarse dentro de esa idea de apertura y complejidad y mediante un ejercicio de aplicación de la ley, alimentado de una inteligencia práctica que permita cuidar a todas las personas, conciliar voces diversas y crear escenarios favorables a la realización de los derechos fundamentales de todos y de todas.

Pero el proyecto político del Gobierno Nacional tiene un horizonte de realización ideológicamente asociado al mundo de los negocios y eso tiene la consecuencia de desandar el camino de una política distributiva y fortalecer la concentración de la riqueza en pocas manos, lo que requiere también sofocar toda expresión de divergencia que no encaje en esa homogeneidad impuesta. Por eso no ha de extrañar que en estas horas se encuentre promoviendo una reforma educativa orientada a proporcionar destrezas para el trabajo antes que la formación de sujetos libres y responsables, personas que busquen realizar su anhelo de desarrollo personal dentro de un proyecto colectivo.

En estos días el Gobierno pone a la sociedad en una trampa dialéctica que ustedes no deberían permitir que los/as alcance.

Aquello que presenta como alteraciones del orden que amenazarían a la sociedad, no son otra cosa que la expresión en voz alta de demandas sociales vinculadas a un reparto más equitativo de los esfuerzos que demanda la vida en comunidad. Estos reclamos forman parte de la dinámica normal y habitual para cualquiera de las democracias contemporáneas. Sin embargo, el gobierno los presenta como una patología que debería ser corregida, porque reduce la política a la ley y la ley a un mandato de autoridad para someter.

El cambio que introdujo desde su asunción endureció la convivencia en el espacio público, generando tensiones que desestabilizan y en ocasiones ponen en riesgo a la paz social; considera que es legítimo correr la línea de valores y expectativas sociales fraguadas con densidad histórica por medio de un mero acto administrativo; ignora o bien ha resuelto desentenderse de que ciertas decisiones colectivas tienen un anclaje más profundo y por eso no están a tiro de la autoridad que otorga haber ganado una elección.

La verticalidad que es consustancial a la fuerza que ustedes integran, no los compele en todos los planos de su vida profesional ni personal. No los alcanzan las órdenes aberrantes, como la de torturar o matar a una persona, ante las que tienen el derecho y el deber de resistir y tampoco los/as obliga a asumir en conciencia las razones ideológicas de quienes hoy imparten las órdenes. Pero eso exige que, más allá de todo condicionamiento,se extreme el celo profesional al obrar y se pueda someter la dinámica institucional de estos días al escrutinio de nuestra libertad de elección moral.

Ninguna satisfacción profesional ni genuino reconocimiento social se obtendrá por dispensar malos tratos a personas vulnerables, rapiñarles sus bienes con abuso de poder o proferirles insultos racistas mientras se encuentran reclamando por un trato digno. Ningún beneficio llevaría para sí ni para su familia, quien inicie su jornada como trabajador/a para regresar luego a su hogar como asesino/a.

Más allá de lo que muestra superficialmente la gestión cotidiana y las herramientas que empleamos para realizarla, nuestra tarea y la de ustedes están concebidas en una matriz común y son parte de una misma totalidad:  la de un Estado que no es otra cosa que un conjunto de brazos puestos al servicio de la felicidad del pueblo. Sepan que pueden contar con nuestro apoyo.

¡Viva la Patria!

Fraternalmente.

Asociación de Trabajadores del Estado

Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural

Junta Interna del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos

 

Comentarios (5)

  1. Jose

    Pienso que la gendarmeria y todas las fuerzas que están actuando ilegalmente incluido el poder judicial en algún momento van a tener que rendir cuentas como los genocidas del proceso, este gobierno que avasalla derechos no sera eterno y deberá atenerse a las consecuencias futuras, por lo tanto gendarmeria no sean participes de esta locura persecutoria como nunca vi en mi país.

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  2. Alberto Espejo (@tajin2010)

    Excelente llamado a la conciencia social y ética del servidor público en gendarmería nacional o cualquier otra fuerza de seguridad, para que no alimente la INSEGURIDAD en el estado. Aún están a tiempo de pedir perdón a Milagro Sala por su prepotencia con la excusa de obediencia debida al superior. Morales es autoridad provincial y ese juez de juguetería es empleado público provincial. Hagan ALTO en este camino de la locura de la anarquía institucional.

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  3. Eduardo

    La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crimenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene – la patria no es abrigadora de crimenes – Jose de San Martin parece que nuestros soldados olvidaron las palabras del padre de la patria

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  4. Bea

    Para los gendarmes, vaya este fragmento de los versos del inmortal Nocolás Guillén:

    No sé por qué piensas tú,
    soldado que te odio yo;
    si somos la misma cosa
    tú y yo.
    Tú eres pobre, lo soy yo;
    soy de abajo, lo eres tú;
    ¿de dónde has sacado tú, soldado que te odio yo?

    Mi viejo fue militar y JAMÁS se le cruzó siquiera reprimir ni matar a nadie. Es más: en una oportunidad lo mandaron a reprimir a trabajadores hambreados, desesperados y prefirió ligarse un palazo que lo tuvo internado en el Hospital Militar. Y NUNCA se arrepintió de no lesionar a ningún laburante.

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    1. Mabel

      Emociona tu relato… Orgullo para vos y p los argentinos, un padre ético y valiente, un militar q dignifica el uniforme.

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