ESPAÑA – CRISIS CATALANA: “Rajoy lleva al estado español al desastre y arriesga a los borbones”, señala analista político

Fernando López Agudín (Melilla, 1943) abogado, escritor y periodista de amplia trayectoria en numerosos medios, es un reputado analista político. Señala que “bajo la bandera rojigualda, la Moncloa se ha convertido ya en el eje de una estructura tripartita, PP, PSOE y Ciudadanos, que instrumenta el nacionalismo español al servicio de las corruptas élites madrileñas con mucha más eficacia que el anterior trío, la Falange, la Iglesia nacionalcatólica y la Monarquía. La corrupción, la desigualdad social, la irresuelta crisis económica, el hundimiento del Régimen del 78, todo está supeditado a la defensa de una unidad del Estado español que, hoy por hoy, nadie amenaza salvo que se entienda por tal el total reconocimiento de los derechos inherentes a una España plural”.

Hasta el conservador Miguel Herrero de Miñón (UCD), uno de los pocos “padres de la Constitución” en vida,   es una  de las escasas voces –llamado “traidor” por la derecha montaraz española– que intenta poner racionalidad al caos que ha organizado a conciencia el gobierno del PP. Caos que bien definió Mariano Rajoy en uno de sus célebres trabalenguas “cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí…”. Herrero de Miñón, señala que las demandas de autogobierno de Catalunya caben en la Constitución y “que si a los independentistas se les diese una salida positiva, optarían por esa salida en lugar de por el independentismo. Es decir, un nuevo Estatuto, una Disposición Adicional de la Constitución que reconociera la personalidad de Cataluña y las competencias inherentes a esa personalidad, como la Adicional Primera respecto al País Vasco”. (La Adicional del Estatuto Vasco reza: “La aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente Estatuto no implica renuncia del Pueblo Vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia, que podrán ser actualizados de acuerdo con lo que establezca el ordenamiento jurídico, N. del E.). El veterano político de UCD explica que  “en cuanto al modelo territorial aquí padecemos la herencia de las reformas de Felipe V, de la Nueva Planta (estos decretos suprimieron entre 1707 y 1716 las leyes e instituciones propias del Reino de Valencia, del Reino de Aragón,del Reino de Mallorca, el Principado de Cataluña,  y reformaron la Corona de Castilla, N. del E.); de las reformas de Javier de Burgos (un secretario de estado que en 1833, durante un fugaz gobierno provisional de tres meses tras la muerte de Fernando VII, creó mediante una simple circular, un estado centralizado formado por 49 provincias que, con la excepción de Canarias, siguen vigentes hasta el día de hoy, N. del E.)  y de la homogeneidad que quiere aplicar una misma fórmula territorial a una España que es muy diversa”.  Como es de fácil comprensión para un obsevador honesto el problema de la división territorial de España permanece sin hallar una buena solución desde que España existe. Permanece latente como un conflicto con  diferentes grados  de intensidad, y es arteramente atizado por la derecha montaraz a su conveniencia en una aplicación paradójica  del “divide y vencerás” donde bajo el lema de la “unidad de España” provoca y humilla a unos hasta lo insoportable, para lanzar luego a los demás “a por ellos”. Pero están jugando con fuego y van a incendiar todo el territorio. MONTSERRAT MESTRE

¿Por qué y para qué provoca Rajoy?

 

FERNANDO LÓPEZ AGUDÍN / PÚBLICO

No ha durado ni una semana la alegría de la Moncloa tras sacarse el conejo de las elecciones del 21 de diciembre de la raída chistera del 155. Mediante el muy reprobado Fiscal General del Estado, fiel ejecutor de las decisiones del Gobierno, acaba de enviar a prisión incondicional al gobierno legítimo de la Generalitat, según recordaba ayer la alcaldesa del ayuntamiento de Barcelona. Claro está, por violar la legalidad, reiteran los leguleyos de la virreina española de Cataluña, doña Soraya Sáez de Santamaría, olvidando que durante más de una docena de años han cerrado todos los cauces legales a la sociedad catalana. Si es indudable el procesamiento, no lo es la calificación penal de los delitos ni por supuesto su ingreso en la cárcel. Sobre todo cuando la hermana y el cuñado del Rey siguen libres, o sobrecogedores como Rajoy presiden el Gobierno (NE.se  refiere a los famosos sobres del PP con sobresueldos en negro destapados por los “papeles de Bárcenas” en los cuales Mariano Rajoy aparece como receptor).   Mucho menos, desde luego, retomar la estrategia de la tensión cuando la calma ha vuelto a las calles catalanas. A unos cincuenta días de las elecciones impuestas por el 155, es una provocación en toda regla. La pregunta obligada es ¿por qué y para qué provoca Rajoy?

La respuesta remite a otra interrogante que, probablemente, se plantean los estrategas de la derecha, ¿cómo darle la vuelta a la recomendación de Donad Tusk sobre la imperiosa necesidad de que la Moncloa no reedite la violencia bochornosa que protagonizó el pasado 1 de Octubre, comandada por la hoy virreina de la Generalitat? (NE:Soraya Saenz de Santamaria, la vicepresidenta del gobierno del PP que se ha hecho cargo de la Generalitat tras cesar al gobierno catalán).

Rajoy sabe bien que empapelar  (NE. someter a un proceso judicial) de la noche a la mañana a todo el Govern es el camino más recto para que la respuesta social reaparezca en toda su crudeza. Máxime, cuando los principales dirigentes del soberanismo catalán, pese a sus reiteradas llamadas a la calma ciudadana, no están hoy en condiciones de poder encauzar estas protestas por encontrarse enchironados. Es bastante obvio que se busca alterar la normalidad fomentado la movilización social contra esta larga cuerda de presos de la Moncloa. No les bastaba con los dos Jordis (NE. Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de las asociaciones cívicas catalanas Omnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana), ni les basta con el Govern, ni tampoco les bastará con la Mesa del Parlament que ingresarán (en prisión) en el aniversario del 9-N (NE el primer referéndum consultivo por la independencia organizado por la Generalitat en 2015)

Su problema, el de Rajoy y sus bufones de Corte, es que el cuento de la lechera electoral del 21 de diciembre no les sale. Hasta el mismo Jaime Mayor Oreja (NE. político vasco del PP, de larga trayectoria) que siempre sabe de lo que habla sobre el nacionalismo sea vasco o catalán, les advierte que están a minuto y medio de repetir el fiasco del PP-PSOE habido en Euskadi cuando él mismo, en compañía de Nicolás Redondo, fue derrotado por Ibarretxe en el 2001. Ni con la ayuda de algunos viejos mascarones de proa de la izquierda, como ocurre en Cataluña, pudieron vencer en aquellas urnas vascas que creían ganadas de antemano. Mucho más en las catalanas donde no hay violencia y, además, cuentan con los Comunes (Ada Colau) que rompen los discursos frentistas. Tensar la situación preelectoral, retirando a todos los candidatos soberanistas, presos por hallarse en prisión provisional, es el medio más rápido para evitar que, por ejemplo, Esquerra de Cataluña (ERC) mañana pueda ocupar la primera posición electoral que le asignan todos los sondeos.

Rajoy no puede quitar el pie del acelerador catalán si desea mantener impotente a la izquierda. En tan sólo dos meses de la guerra de banderas ha conseguido pulverizar a las fuerzas que se reclaman de izquierda y ,por lo tanto, impedir las más mínima opción alternativa al gobierno corrupto de los partidos dinásticos. Cronificando la cuestión nacional catalana, donde una parte de la izquierda se sitúa junto al rancio nacionalismo español o catalán, la división se convierte en estructural. Objetivo muy imprescindible para la Moncloa si quiere aprobar los Presupuestos Generales del Estado a comienzos de 2018, dado que hoy el PNV no traga ni puede tragar con la liquidación de las instituciones de la Generalitat, pese a ese talón de unos 5.000 millones de euros con el que intentan comprar al Lehendakari Urkullu. Atornillando aún más a un PSOE predispuesto a ser hoy carcelero del Govern como ya lo es de los Jordis, aseguran los Presupuestos.

El caudillo Rajoy, lo decimos sin ninguna intención peyorativa, necesita consolidar este Movimiento Nacional democrático que ha logrado articular con la cuestión catalana. Ya hubiese querido el dictador Francisco Franco conseguir ayer por las buenas lo que sólo pudo lograr por las malas. Bajo la bandera rojigualda, la Moncloa se ha convertido ya en el eje de esta estructura tripartita, PP, PSOE y Cs, que instrumentaliza el nacionalismo español al servicio de las corruptas élites madrileñas con mucha más eficacia que el anterior trío, la Falange, la Iglesia nacionalcatólica y la Monarquía. La corrupción, la desigualdad social, la irresuelta crisis económica, el hundimiento del Régimen del 78, todo está supeditado a la defensa de una unidad del Estado español que, hoy por hoy, nadie amenaza salvo que se entienda por tal el total reconocimiento de los derechos inherentes a una España plural. Nada más oportuno, por lo tanto , que el reprobado mazo del Fiscal General Maza.

Olvidan, sin embargo, que la liberación de los presos políticos fue la principal reivindicación con que las izquierdas vencieron en las elecciones de febrero de 1936 y que es bastante probable que en Cataluña, salvo que desaten esta cuerda de presos, esta reivindicación podría concretarse en diciembre con la de libertad, estatuto de autonomía y amnistía. Nada más lógico que su recuperación dada la involución preconstitucional en curso. Rajoy lleva al Estado español al desastre como lo hubiera llevado Carlos Arias Navarro si ayer la Zarzuela no le hubiera despedido. Tanto que arriesga el futuro de los Borbones como el de la bandera del Estado. No en vano, hoy los partidos que apoyan la provocación de Rajoy–PP, PSOE y Cs,–son monárquicos, y los que la denuncian– Podemos, PNV, Pdcat y Esquerra – son republicanos. Esa nítida bifurcación, Monarquía o República, esa dicotomía, la rojigualda o la tricolor, no existía desde 1931.Con el provocador Rajoy empieza a reaparecer.

Comentarios (2)

  1. Horacio Raúl Nieves

    Y si la reconocen como República?
    dentro de una Unión de Repúblicas de España?
    y rajan a Felipe.. con toda su familia “real”..?

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    1. Miguel

      Es lo que va a pasar , tarde o temprano.

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