DESFINANCIACIÓN DEL ESTADO. Los exportadores ya no liquidarán divisas

LA ARGENTINA VUELVE AL SIGLO XIX

Cambiando futuro por pasado

 

La Unión Cívica se levanta en armas contra el gobierno fraudulento y corrupto de Juárez Celman en 1890. Es la llamada “revolución del parque”,

La consigna pareció un fallido de la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires en su  festejo por el triunfo en las elecciones de 2015. Los hechos muestran que es el programa de gobierno del macrismo.

 

POR JORGE MANCINELLI  / PÁJARO ROJO*

El gobierno de Macri eliminó la obligación de liquidar las divisas originadas por las exportaciones. Lo hizo el primero de noviembre mediante un decreto anulando las normas que imponían la obligación de liquidarlas. Esa decisión llevó al extremo la reforma del funcionamiento del mercado comenzada en abril del año pasado cuando llevó de 30 a 180 días el plazo de liquidación de divisas. Un mes más tarde volvió a extenderlo hasta un año. Tres meses después, llevó ese plazo a 5 años. En enero del año corriente lo llevó a 10 años y  el primero de noviembre último, lisa y llanamente, eliminó la obligación de liquidar las divisas de exportación.

La política del gobierno macrista aplicada a la liquidación de divisas, muestra el modo con que desmantela un Estado que hizo posible, desde principios del siglo XX, una economía diversificada. La desorganización de lo existente comienza con cambios parciales y va acumulando modificaciones cada vez con mayor velocidad hasta llegar al desmantelamiento total de las normas e instituciones propias de la Argentina contemporánea.

La política cambiaria es parte sustantiva del funcionamiento de la economía y por lo tanto de la política monetaria. En la Argentina tiene un punto de partida con la creación de la Caja de Conversión en 1890, una decisión impulsada por  la crisis financiera de Buenos Aires  cuyo impacto afectó los principales mercados de valores del mundo y puso en riesgo la existencia de la Banca Baring.

La Caja de Conversión tomó a su cargo la emisión realizada por los Bancos Nacionales Garantidos y fue destinada a asegurar el funcionamiento del patrón oro; entregaba billetes contra el ingreso de oro y oro contra la entrega de billetes.

Ese sistema funcionó con defectos y parcialmente hasta 1929 cuando se desató la primera gran crisis mundial del siglo pasado.

Dos años después, con el abandono por el Reino Unido del patrón oro y el dólar como divisa que comenzaba  a desplazar la libra esterlina,  el gobierno golpista de Uriburu creó la Comisión de Control de Cambios. Desde entonces y hasta el presente, el Estado intervino en la regulación del movimiento de divisas, administración  que perfeccionó el gobierno de Arturo Illia cuando resolvió, en abril de 1964, que el contravalor en divisas de la exportación de productos nacionales, hasta cubrir su valor total, debía ingresar al país y negociarse en el mercado único de cambio.

La obligación de liquidar en nuestro país las divisas obtenidas por exportaciones ha  dejado de existir por decisión de Macri. La ausencia de los dólares que se vendían en el mercado único de cambios deberá ser cubierta con flujos financieros, sean en forma de deuda o de inversiones repatriables.

En períodos democráticos con características diversas y en dictaduras, la economía argentina funcionó con la presencia del Estado en el mercado cambiario. Ello fue así hasta el gobierno macrista que está haciendo retroceder más de un siglo la economía y el funcionamiento del país. Convirtiendo en confesión lo que pareció un fallido.

*De la columna en el programa “El gato escaldado” de la AM 750, emitido el domingo 5 de noviembre de 2017

 

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