CATALUÑA: la izquierda histórica latinoamericana inspira la revuelta por la República

El veterano periodista y escritor español  Ramón Lobo recorre pueblos y ciudadanes catalanas para informar lo que no cuentan los medios hegemónicos. Lobo  habló con la gente que hacía cola para votar el pasado  1 de Octubre, durante el  referéndum que Rajoy intentaba detener a palos (hasta que lo llamó la cancillera Merkel y le dijo “estoy muy preocupada por lo que veo en TV que está ocurriendo en Barcelona” y entonces,  la represión paró),  y sigue hablando con los actores sociales de esta auténtica revolución que se está viviendo en Cataluña. El  veterano cronista  español  ha entrevistado a los  integrantes de los Comités de Defensa de la República, nombre que han tomado de los Comités de Defensa de la Revolución cubanos. De hecho,  la bandera del movimiento soberanista catalán, llamada “estelada” por la estrella que incorpora a la bandera catalana tradicional -senyera- , justamente lleva esa estrella en homenaje a la lucha de los cubanos por la independencia del imperio español. Otra inspiración más, en las luchas  latinoamericanas, se puede encontrar  en la CUP, cuyo nombre “Candidaturas de Unidad Popular”, como pueden intuir, trae ecos  de la Unidad Popular chilena. MM

Aires de Mayo del 68 en Vallcarca


Los Comités de Defensa de la República (CDR) se han organizado para vigilar el desarrollo y escrutinio del 21D. Muchos estarán en los colegios electorales como interventores de los partidos independentistas. “Cada CDR es diferente y autónomo. Unos están más a la izquierda que otros. Todo se decide en asamblea”, explica Albert, del CDR del barrio de Vallcarca

 

RAMON LOBO / eldiario.es

Cuando uno queda con dos miembros de los CDR —Comités de Defensa de la República— del barrio de Vallcarca, en Barcelona, espera a dos antisistema que según el estereotipo deberían llevar capucha, tener rastas y usar un lenguaje radical. Los CDR están en la izquierda del universo de la CUP, que engloba, entre otros, a Arran, Endavant, Poble Lliure y Constituents per la Ruptura. Para algunos son un apéndice más, para otros funcionan de manera autónoma. Toman su nombre de los Comités de la Defensa de la Revolución cubanos.

Son tan asamblearios que decidieron en una si debían hablar con el periodista. El pacto es nada de fotos y de apellidos, solo Aran y Albert, de 38 y 42 años respectivamente. “Vamos a hablar a título personal porque no podemos hacerlo en el nombre de todos”, aclara Albert. Ambos se alejan del cliché y tienen un discurso articulado y realista.

Los CDR cambiaron su R después del 1-O. Pasaron de defensa del Referéndum a defensa de la República. Son, según Albert, entre 200 y 250 en toda Catalunya. Y están en alza.

El 8 de noviembre llevaron el peso en la huelga al margen de los sindicatos tradicionales. No tuvo un seguimiento masivo, pero fue un éxito mediático: supuso una demostración de fuerza. Los CDR cortaron las vías del AVE en Barcelona y Girona, varias autopistas y carreteras, además de los pasos fronterizos con Francia en la Jonquera, Seu d’Urgell y Puigcerdà. Fue un cambio respecto a la huelga general del 3 de octubre, llamada de país. Carles Puigdemont les felicitó desde el exilio pese a que los CDR no tienen nada que ver con el universo burgués del PDeCAT.

Esa huelga del 8 de noviembre les puso aún más en un mapa en el que ya estaban. Fueron los encargados de la ocupación de los colegios electorales en la víspera del 1-O y de esconder parte de las urnas. También fueron los protagonistas el 20 de septiembre en la protesta ante la Conselleria de Economía por la entrada de la Guardia Civil.

Aran asegura que en el 27 de octubre, el día de la declaración de la DUI, faltó valentía. “Si los consellers y el president se hubieran encerrado en sus despachos estábamos preparados para rodear los edificios y defender las instituciones desde la calle. Fue un error no ir hacia delante. Fue una gran decepción”.

Los CDR esperaban repetir su éxito del referéndum cuando los antidisturbios de la Policía Nacional y de la Guardia Civil apalearon a personas dentro de los colegios. Algunos reconocen, no es el caso de Albert ni Aran, que supieron situar a las mujeres y a los niños en primera fila. Su objetivo es forzar al Gobierno central a una negociación.

Los CDR se han organizado para vigilar el desarrollo y escrutinio de las elecciones. Muchos estarán en los colegios electorales como interventores de los partidos independentistas, igual que algunos miembros de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), cuyo líder, Jordi Sànchez, está en la cárcel. Hay temor a un pucherazo.

En los Whatsapp independentistas corren los rumores: “censo inflado, gente pagada para ir a votar, voto por correo manipulado, prohibición de observadores internacionales”. En el caso de los CDR lo que fluye es información. Se comunican por Telegram con mensajes encriptados. La ANC (Asamblea Nacional Catalana) es capaz de movilizar a cientos de miles de personas, los CDR mueven miles de personas con gran rapidez. Resultan más ágiles. Son la fuerza de choque del independentismo.

“Cada CDR es diferente y autónomo”, dice Albert, “unos están más a la izquierda que otros. En el nuestro somos 35 personas. Todo se decide en asamblea”. Tras lo ocurrido el 1-O se han incorporado más personas a las reuniones. Aran asegura que en su CDR hay personas mayores. “Lo ocurrido en estos meses ha permitido que muchos se sientan parte de algo, ha creado en la sociedad nuevas lealtades. Es un movimiento intergeneracional. Ha calado en la sociedad catalana. En la huelga general del 8 de noviembre las personas mayores eran las más decididas a cortar las carreteras, a veces mucho más que los jóvenes”.

Ambos sostienen que los partidos que defendían la Declaración Unilateral de Independencia han sido demasiados naíf al pensar que el Estado no iba a reaccionar. A Aran tampoco le ha sorprendido la actitud de la UE. Ella, como la CUP, defiende que es mejor estar fuera de esta “Europa austericida” que olvida a las personas.

Creen que una de las enseñanzas de lo ocurrido tras la declaración de independencia es que no se puede ir a una secesión con el apoyo actual, por debajo del 50%, pero también piensan que existe una base social creciente para arrancar un referéndum pactado que “ponga al Estado contra las cuerdas”, en palabras de Aran.

Los CDR como la CUP están tan interesados en el cambio de modelo económico, social y político como en la independencia. Creen que ese cambio solo será posible fuera de España; en este caso, la independencia sería el instrumento para lograrlo.

A diferencia de Junts per Catalunya y ERC, los CDR no forman parte de la “revolución de las sonrisas”; creen que ya no hay motivos para sonreír.

El bar en el que hablamos se va llenando de gente, todos jóvenes. Muchos están más cerca del estereotipo del antisistema diseñado por algunos medios. La mayoría bebe botellines. Abunda la Estrella Galicia (marca de cerveza, N.del E.). Muchos les ubican cerca del espíritu revolucionario de Mayo de 1968. El bar parece arrancado de aquel París.

“No es que haya que pausar el proceso porque ya está pausado”, asegura Albert. A Aran le preocupa que pueda ganar Inés Arrimadas. Cree que podría ser el síntoma del pucherazo, pero añade que si gana limpio lo aceptarían. No saben cuál será el rumbo en las próximas semanas, pero están convencidos de que se ha creado una base ciudadana muy sólida que les permite ser optimistas a medio y largo plazo.

Albert asegura que los CDR también trabajan por su barrios como un movimiento vecinal. En Vallcarca tienen un problema con la especulación. Aran está de acuerdo con el periodista en que “las asambleas son un coñazo”, pero sirven para que la gente conozca la realidad y se empodere. La información que se mueve en ellas y a través de Telegram es, a su entender, una alternativa a la información manipulada de los grandes medios.

El ruido del bar no permite escucharse. Sucede como en la política: demasiadas voces que hablan al mismo tiempo. Aran dice: “siento que no podamos invitarte, pero estamos justos”. En la calle sopla el viento. En esa zona del barrio de Vallcarca aún no ha llegado la Navidad.

Comentarios (2)

  1. Ignasi Orobitg Gene

    El Mundo infernal de hoy es la consecuencia de las políticas USA hace mas de un siglo.

  2. Carlos

    Coincido con unas cuantas cosas del artículo y me permito agregar algo sobre la situación local: las concentraciones , las movilizaciones de protesta nos satisfacen, pero a los del gobierno les importa un pito, no les mueven un pelo. Y desde que llegaron allí, al gobierno, por elecciones, menos aún. Creo que sus políticas son nefastas para el país y para los argentinos, pero también trato de no ignorar la realidad: es muy posible que una mayoría de argentinos esté conforme con las políticas de este gobierno y que las quiera así. No me gusta ni conforma el análisis frecuente de nuestro bando, de que esta conducta electoral es producto en gran medida de un lavado de cerebro de los grandes medios. En los primeros gobiernos de Perón, tenía los medios más importantes en contra (no había TV, pero era casi igual) y el ataque descarado de la embajada yanqui pero el pueblo -entonces había pueblo como sujeto político, estimo que hoy no , que hay población- constituído por mayoría de gente humilde y de escasa instrucción escolar (no era fácil hacer la secundaria y ni hablar de la universidad) en el cuarto oscuro no se equivocaba. No había que ser científico, era una cuestión de bolsillo y estómago. Por más que lo maquillen los grandes medios ¿Quién no conoce en la Argentina las andanzas como empresario de Macri y su gente? Lo han elegido los de su reducido sector, los oligarcas, lo cual es lógico y se entiende perfectamente, pero también los de la numerosa y siempre extraviada clase media y, el colmo, no pocos de abajo, que votaron al patrón, rico y poderoso (¿se puede imaginar conducta electoral más absurda? Y no es solamente aquí, puedo citar numerosos ejemplos de estos hechos incomprensibles en otros países)
    Esto es una guerra (aquí y en el mundo) y el capitalismo nos va ganando por goleada en Latinoamérica (Argentina, Chile, Brasil, Ecuador, Honduras, Paraguay, México) y no se irán más, porque están dispuestos a todo, con las directivas del hermano del norte, van a reprimir con la violencia que consideren necesaria, pues también tienen a los tribunales a favor.
    No quiero decir con lo anterior que debemos resignarnos y no protestar y reclamar, pero sin perder de vista la realidad que nos toca hoy vivir y quizá pensar y diseñar otras formas de resistencia y contragolpe.

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