ONOMÁSTICOS. Los San Valentines o los misterios del enamoramiento

Patrono de los enamorados, que se preocupan muy poco por saber si este mártir fue obispo en Terni o sacerdote en Roma.

POR FRAY ABELARDO SANTIAGO

Hay dos, que tal vez sean el mismo. Uno, fue obispo en Terni, Umbría. Habiendo sanado a varios enfermos de peste, fue llevado a Roma para que prestara auxilio al hijo inválido del pretor Crato, a quien, como no podía ser de otro modo, curó de sus dolencias. El milagro precipitó una serie de desgracias, que comenzaron con la conversión de Crato y toda su familia, lo que fue imitado por el hijo del pretor Abundio y otros miembros de la high society de Roma. Las autoridades, alarmadas, pusieron sus ojos en Valentín, a quien detuvieron y, casi de inmediato, hicieron decapitar.

El otro fue sacerdote en Roma. Llevado en presencia del emperador Claudio II, interesado en saber por qué Valentín no honraba a los antiguos y buenos dioses del panteón romano. El santo respondió: “Tus dioses eran pobres seres humanos llenos de impurezas y pecados. Sólo Cristo es el dios verdadero. Si crees en él, tu alma se salvará y vencerás a todos tus enemigos”

Al principio, al monarca le gustó lo de poder vencer a sus enemigos, pero convencido por sus consejeros de que para eso tenía a las legiones, lo entregó al juez Asterio, ante quien Valentín se postró, rogando al dios verdadero la conversión del juez y su familia.

Intrigado, Asterio decidió ponerlo a prueba y le llevó a su hija, ciega desde hacía dos años. Valentín posó sus manos sobre los párpados de la joven y dijo: “Ilumina a tu sierva, Jesucristo”. Y Jesucristo obedeció.

Como era lógico y natural, hasta para un magistrado romano, Asterio se hizo bautizar junto con su mujer, sus hijos y toda su servidumbre, tras lo cual liberó a todos los cristianos que habían sido encarcelados en su juzgado. Y como era también lógico y natural, el emperador envió a sus esbirros, que ejecutaron a todos los cristianos de la localidad, incluidos Asterio y la ciega. En cuanto a Valentín, fue golpeado con estacas y decapitado en la Via Flaminia.

Nada de la vida y pasión de estos santos, ya fuesen uno o dos, explica por qué en algunas regiones de Europa y, principalmente, en Estados Unidos, se lo tiene por patrono de los enamorados, excepto por la coincidencia de su día con el de la Lupercalia, festividad pagana dedicada a Fauno con la que  los romanos daban la bienvenida a la primavera. En su transcurso, los jóvenes se desnudaban y usaban látigos hechos con piel de cabra para azotar las espaldas de las mujeres, como es sabido, método infalible para aumentar la fertilidad.

Por razones más oscuras, también es patrono de los apicultores y de los viajeros, que no hacen tanta alharaca al respecto, tal vez por que ningún joven desnudo la emprende a latigazos con ellos.

Protector de los sembrados contra el ataque de los topos, es recomendado en caso de epilepsia, desvanecimiento y peste. También se lo invoca por una buena boda, aunque se ignora a ciencia cierta en qué momento cesa esta protección.

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