CRISIS DEL CAPITALISMO: Cada vez más cerca del caos y la miseria general

El endeudamiento monetario sigue batiendo su propio récord en todos los  sectores económicos: banca, estados, empresa privada y ciudadanos.  Canadá, Australia y hasta China se han sumado a la lista de países con sectores sobreendeudados. El crecimiento económico real no ofrece capacidad de pago a esta deuda. La cuestión es si cuando esta situación estalle como ocurrió en 2008, los ciudadanos volveremos a permitir que los gobiernos rescaten a los bancos otra vez, con dinero público a costa de recortes en sanidad, educación, servicios públicos y políticas sociales, o  la sociedad reaccionará y comprenderá de una vez por todas  que las políticas capitalistas neoliberales nunca van a resolver el problema, sino a agravarlo. M. Mestre

La deuda global se aproxima rápidamente a los 250  billones de dólares

 

TIGRAN KALAYDJIAN / RED PEPPER

La deuda global total continúa su aumento inexorable y amenazador, sobrepasando los 233 billones de dólares en el tercer trimestre de 2017 (NE. esta cifra representa más del  300 % del PIB mundial)  se estima que alcanzará un cuarto de billón de dólares en algún momento del 2018.  Se mire como se mire, no se puede evitar deducir que este volcán activo de deuda,  eventualmente explotará,  y causará un cataclismo financiero de una ferocidad sin precedentes.

El coloso del endeudamiento monetario récord ha aparecido en todos los sectores de actividad económica. Desde los sistemas bancarios a los gobiernos, desde los negocios privados a los hogares, los niveles de deuda han aumentado increíblemente desde el colapso financiero de 2008, que se produjo, según se nos dijo, por la deuda excesiva.

Lo que es más inquietante es que mientras que hace una década los prestamistas más imprudentes estaban principalmente en los Estados Unidos y en la periferia europea, hoy el contagio ha azotado a aquellos previamente juiciosos respecto al crédito. Uno de los peores infractores es Canadá, cuyos hogares han destruido toda ilusión de prudencia y tienen ahora unas tasas de exposición de entre las más altas del mundo, superiores al 100% del PIB.

Otro país con deudas enormes es Australia. Su deuda nacional es mayor que el 120% del PIB (el doble de lo que era hace 20 años y 15 puntos porcentuales más que en 2007), mientras que más de un quinto de los propietarios de viviendas se encuentran en algún tipo de mortgage stress [estrés hipotecario, que se refiere a destinar más del 30% de los ingresos al pago de la hipoteca], un hecho que impulsó al FMI a formular una advertencia el año pasado acerca de los riesgos de una gran contracción en caso de recesión o de otra crisis financiera.

Las deudas chinas se han hecho tan alarmantes que el partido dirigente ha tomado medidas urgentes para frenar los efectos potenciales. El sector bancario chino es más o menos tres veces el tamaño de su economía, y solo la deuda corporativa está actualmente cercana al 170% del PIB. En marzo de este año, el Banco de Pagos Internacionales hizo sonar la alarma sobre las economías de China y Hong Kong y advirtió que están en riesgo de crisis bancaria (también incluyó a Canadá en esa lista).

Desde 2007, Reino Unido ha duplicado su deuda y España la ha triplicado

Volviendo a Europa, la deuda nacional del Reino Unido como porcentaje del PIB es el doble de lo que era cuando golpeó la crisis global en 2007. En el sector privado, las deudas no garantizadas de tarjetas de crédito sobrepasaron los 70.000 millones en diciembre 2017, por primera vez en la historia. En Francia la deuda pública está cerca del 100% del PIB, en comparación con un 65% en 2007, mientras que el de España está igualado con el PIB cuando era un mero 35% en 2007.

Para Alemania el aumento en la deuda pública ha sido mucho menos pronunciado pero son los bancos del país los que ahora tienen una exposición excesiva, con deudas tóxicas del sector naval rondando por sí solas los cien mil millones de euros. El Deutsche Bank en particular, enredado en escándalos y enfrentándose a multas regulares por ventas engañosas y artimañas financieras, parece claramente inestable (sin embargo, sus desgracias y considerables deudas de mala calidad no parecen haberle impedido pagar a sus ejecutivos  2,2 mil millones de euros en bonus en 2017).

Mientras tanto, mirando a la periferia europea que tenía los problemas de deuda más grandes en el pasado reciente, el cuadro es uno de activos no rentables persistentemente elevados. Aunque los sistemas bancarios en Italia, Grecia, Chipre, Irlanda, España y Portugal han sido recapitalizados, las deudas de mala calidad no han visto los fuertes descensos previstos por el Banco Central Europeo. Esto se da especialmente en los tres primeros países de esa lista.

En Grecia, por ejemplo, las exposiciones no rentables (incluidas las partidas fuera de balance) alcanzaron los cien mil millones de euros a finales del año pasado, o alrededor del 45% de las exposiciones bancarias totales, con las ratios más altas siendo el crédito a los consumidores (53%) y las pymes (59%). La perpetuamente insatisfactoria economía de Italia continúa sufriendo y su frágil sistema bancario, lastrado por 350 mil millones de euros en deudas de mala calidad, se tambalea.

Trabajadores sin ahorros para la jubilación

Fuera de este malestar global el flujo de estadísticas verdaderamente impactantes es totalmente descorazonador. He aquí una muestra: en Estados Unidos hay ahora más niños viviendo con padres en bancarrota que con divorciados; casi la mitad de todos los estadounidenses se estará jubilando con  pocos o más bien  ningún ahorro; hay más de cuatro millones de niños en el Reino Unido viviendo en la pobreza; la carga total de créditos que los estudiantes del Reino Unido estará soportando para mediados de este siglo será más de 300 mil millones de libras; más de uno de cada tres jóvenes en Grecia, España e Italia está desempleado.

Hay una pregunta que rara vez se hace: ¿hay crecimiento económico real ahí fuera que sea lo suficientemente fuerte como para proporcionar capacidad de pago de la deuda? A pesar de lo que nos dicen los bancos centrales, la respuesta es no. Estamos ahora en el octavo (en algunos casos el noveno) año de expansión, pero esta expansión ha sido extremadamente débil y ha sido alimentada por préstamos/gasto masivo del sector público y consumo aumentado del sector privado, también basado en los préstamos.

Cada vez más cerca del caos económico, el conflicto civil y una misera generalizada

Muy poco del crecimiento que se ha registrado en Europa y Norteamérica desde 2000 ha sido impulsado por mejoras fundamentales en la productividad o aumentos en la capacidad productiva. Y se ha invertido muy poco en actualizar la infraestructura anticuada o estimular la productividad y los salarios reales. En vez de eso, la temeraria emisión de dinero y la expansión sin precedentes del crédito ha llevado a burbujas en la bolsa y la vivienda, las cuales están ahora mostrando señales inconfundibles de estallido.

Aunque el fuerte crecimiento simplemente no se da, los bancos centrales están ahora elevando los tipos de interés de forma generalizada, y el motivo es doble: primero, se dan cuenta de que los estímulos monetarios y la política monetaria laxa no podían continuar indefinidamente y de que han creado burbujas peligrosas, y segundo, necesitan la herramienta de la política monetaria cuando golpee la inevitable recesión, que saben que no está lejos. En otras palabras, necesitan desesperadamente tener tipos más altos para tener, cuando el crecimiento se vuelva negativo, una caja de herramientas repuesta con la que enfrentarlo.

Pero elevar los tipos en el contexto de niveles récord de deuda corporativa y doméstica no sólo empeorará la próxima recesión —empujando a las clases medias y trabajadoras en dificultades hacia el abismo— sino que provocará también derrumbes en el sector inmobiliario y la bolsa, quiebras masivas y una nueva crisis bancaria de una magnitud que estará más allá del poder de los bancos centrales.

¿Cómo reaccionarán esta vez los actuales gobiernos, vinculados a las grandes empresas? ¿Se atreverán de nuevo a rescatar a los bancos con dinero de los contribuyentes? ¿Ampliarán la experiencia de bail-in (NE. el “bail in” es un tipo de rescate en que los creditores y los depositantes cargan con las pérdidas) que se experimentó tan despiadada y cruelmente sobre los chipriotas en 2013? ¿Volverán a los estímulos monetarios, aunque más de diez billones de dólares se han añadido ya a los balances financieros de los cuatro principales bancos mundiales desde 2008? ¿O estarán obligados a dejar hundirse a los bancos, encontrar una forma de compensar a los titulares de depósitos hasta una determinada cantidad (100.000 euros en la UE por ejemplo) y atenerse a las consecuencias?

No hay duda de que el fracaso en abordar los problemas de la deuda excesiva y el comportamiento negligente o criminal de los bancos, o en anular modelos económicos erróneos han preparado el escenario para una crisis todavía peor que la de hace una década. La salida real de este embrollo en un medio o largo plazo (ya no hay remedios a corto plazo) es transformar las economías de manera importante, reducir el desproporcionado y descontrolado poder de las empresas sobre los trabajadores, eliminar su control sobre los medios de comunicación, los políticos y los dispositivos del poder político, restringir las actividades en las que se permite participar a los bancos, y hacer asequibles de nuevo bienes y servicios que son derechos humanos básicos: agua, energía, vivienda y educación.

Estas reformas no vendrán de gobiernos o partidos capitalistas y neoliberales sino del poder popular canalizado a través de órganos progresistas de la izquierda que tengan la voluntad de implementar soluciones radicales. Después de todo, la enfermedad que aflige al mundo desarrollado es de una severidad sin precedentes y no se puede curar tratando los síntomas antes que la patología subyacente.

Mientras tanto, los peligros del caos económico, el conflicto civil y la amplia miseria se hacen cada vez mayores, y el día de saldar cuentas se aproxima. Una buena indicación de que los principales banqueros están seriamente preocupados por el inevitable efecto boomerang es el hecho de que los dos centros financieros de Suiza, Zurich y Ginebra, están en la lista de las cinco ciudades europeas con el mayor consumo de cocaína (medido por los restos de la droga en sus aguas residuales). Muchos de ellos parecen necesitar drogas duras para aliviar sus miedos.

Comentarios (7)

  1. a

    A la usura no le interesa cobrar “su” capital “invertido” sino cobrar todos los intereses que pueda hasta el nuevo estallido, como ya paso tantas veces en Mexico, Argentina, Grecia, etc

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    1. Pepe

      Es mucho más grave que eso: cuando no pueden recuperar el dinero prestado, obligan a los estados a “rescatarlos” (a fondo perdido) con el dinero público, es decir de todos los ciudadanos. Así es como luego no hay dinero para las pensiones, la salud pública, la educación, las infraestructuras, los servicios públicos, las políticas sociales; y se suben los impuestos indirectos (al consumo por ejemplo, por un litro de leche paga el mismo impuesto un jubilado que un banquero), se autoriza a las compañías de suministros a saquearnos con tarifazos, etc. etc

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      1. A

        Justamente por eso estan las comillas.

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  2. Santiago Aon

    A esta altura de la industrialización, su consiguiente sustitución de mano de obra por tecnología y su inevitable “achicamiento” del mercado (por primera vez en la historia, la globalización ha llegado a tal punto que no hay donde meter los excedentes de producción, con lo cual al desplazar mano de obra se reduce la base de consumo), la única solución viable vuelve a ser la “economía planificada”. Dejo solo un par de datos… Población americana en 1917, 100 millones de hab., población rusa en ese año 132 millones… población americana en 1989, 250 millones de hab. (250%), población rusa en ese año, 300 millones de hab. (227%); pbi americano en el ’17, US$ 517000 mill., y en el ’89, US$ 5.9 bill. (1157%), pbi ruso en el ’17 US$ 232000 mill., y en el ’89 2.6 bill. (1121%); crecimiento pbi p.c. americano 463%, mismo dato para Rusia 493%; cantidad de continentes explotados para consolidar su crecimiento, EUA; 2, Rusia: 0… Decían que el socialismo había muerto con el muro de Berlín, denle una sola crisis más al sistema financiero internacional y a sus 33 tipos concentrando la riqueza de la mitad de la humanidad…

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    1. Santiago Aon

      Me olvidaba de comentar, la URSS hizo todo eso con un coeficiente gini de ¡23!

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  3. Roberto Ibáñez

    Incuestionable e interesante nota.
    Una corrección matemática: 250 billones de dólares, son un cuarto de TRILLÓN de dolares

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    1. Montse

      Montserrat Mestre (Publicaciones Autor)05/06/2018 a las 3:52 pm
      Son un cuarto de trillón de dólares según las denominaciones al uso en EEUU. Ellos denominan “billón” a lo que matemáticamente son mil millones, es decir un 1 seguido de 9 ceros (1.000.000.000) y “trillón” a lo que es matemáticamente billón, es decir un 1 seguido de 12 ceros. Los estadounidenses han creado esa confusión que se ha extendido a Latinoamérica desde hace años. Por eso, algunos autores han acuñado el término de “billardo” para denominar al matemáticamente falso billón de los estadounidenses y salir de la confusión. Aquí lo tiene explicado en la wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Trill%C3%B3n

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