II GUERRA MUNDIAL. Un petrolero nazi hundido en el Báltico podría causar una castástrofe

El “Franken” está hundido frente a Polonia en el Golfo de Gdansk

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El 8 de abril de 1945, un mes antes del final de la Segunda Guerra Mundial, los aviones soviéticos hundieron al petrolero alemán Franken, que transportaba miles de toneladas de combustible.

POR MONTSERRAT MESTRE / Fuente  Canal TVN Polonia 

Hace 73 años que el Franken está hundido a casi 70 metros debajo de la superficie del agua, en el fondo del Golfo de Gdansk, y los científicos del Instituto Marítimo de Gdańsk y la Fundación MARE advierten desde hace tiempo que es una bomba ecológica.

Las fotos tomadas el día de su hundimiento por aviones soviéticos atestiguaban que  el Franken  estaba casi completamente cargado entonces, pero el hecho de que en tantas décadas nunca haya aparecido  en la costa ningún rastro  de combustible ni producto químico, planteaba algunos interrogantes, si bien no excluía que el combustible pudiera estar aun allí.

La incógnita acaba de ser despejada tras el informe  presentado por los científicos y buzos que descendieron a examinar los restos del petrolero alemán, que señala que podría vertir a las aguas del Mar Báltico  hasta 1 millón y medio de litros de combustible,  cientos de toneladas de aceite lubricante y casi mil toneladas de municiones. Esto significaría la devastación del medio ambiente natural con la posible contaminación de las playas desde Piaski hasta Hel .Las pérdidas cubrirían seis áreas de espacios naturales protegidos y arruinaría durante varios años la economía del norte de Pomerania, basada en el turismo.

El estado de los restos del naufragio es tal que en los próximos años simplemente colapsará por su propio peso, explica el  Dr. Ingeniero  Benedykt Hac del Instituto Marítimo de Gdańsk. Si de golpe aparecieran  varios cientos de toneladas de combustible en la costa, no tenemos la fuerza ni los medios para manejarlo, advierte el científico. En su informe, los expertos proponen que tras retirar las municiones, se extraiga el combustible por bombeo, una operación relativamente poco complicada, que costaría entre 5 y 10 millones de euros, una suma insignificante comparada con las pérdidas medioambientales y económicas que causaría el vertido.

En 2002 el hundimiento frente a las costas gallegas del petrolero Prestige que transportaba 77.000 toneladas de fueloil, causó un vertido que afectó 2000 km de costa española, portuguesa y francesa. La limpieza del litoral marítimo (420.000 km2)  y el sellado del buque costaron 12.000 millones de dólares. El vertido mató, que se sepa, a unas 250.000 aves, 54 delfines; 63 tortugas marinas. Dejó a 7.000 familias de pescadores sin su medio de vida. Los más de 100.000 voluntarios que  limpiaron las playas, en su mayoría sin equipos adecuados, se expusieron a las emanaciones de los hidrocarburos y sufrieron diversas patologías. El petrolero Prestige tenía 26 años y estaba en muy mal estado. Se concluyó que la grieta se debió a la fatiga normal de los materiales. Es casi un milagro que el Franken no tenga ni una sola grieta.

 

 

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