ESPAÑA: El lastre que dejó el franquismo pesa más que la faraónica sepultura del dictador

El genocida y dictador Francisco Franco está enterrado en un monumento -el Valle de los Caídos–  ideado por él mismo en 1939, como símbolo de la España que diseñó a golpe de sangre y represión. Vale la pena recordar que en la construcción de la mastodóntica obra,  se explotó a presos políticos republicanos. De ello es testigo  el historiador español Nicolás Sánchez-Albornoz, quien fue condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos, y logró escapar en 1948, junto a otro preso, el escritor Manuel Lamana. Ambos se exiliaron en Argentina. La derecha española siempre se ha sentido identificada con el Valle de los Caídos, donde también reposan los restos del fundador de la Falange. El  gobierno de Aznar en 2003 gastó más de 4 millones de euros en diversas obras destinadas al mantenimiento del monumento. El gobierno de Rajoy, dedicó unos 300.000 euros a restaurar imágenes religiosas del recinto. Desde tiempos del  gobierno del socialista Rodríguez Zapatero que se intenta  la exhumación de los restos del dictador, hecho que puso en pie de guerra a la familia del genocida, a todo el arco de la derecha española y a la Iglesia. Ahora, el gobierno de Pedro Sánchez parece decidido a sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos, principalmente por exigencia de las formaciones políticas gracias a cuyo apoyo es presidente. En la nota que pueden leer a continuación, el analista político López Agudín, enumera seis  losas que dejó la dictadura franquista sobre la sociedad española. Estas serán mucho más difíciles de remover que la lápida de cinco toneladas que sellan la sepultura del tirano. M. Mestre

Las seis losas de Franco

 

Presos republicanos trabajando en la construcción del Valle de los Caídos

FERNANDO LÓPEZ AGUDÍN / PÚBLICO.ES

 

Tras la retirada de los restos de Franco, el Valle de los Caídos dejará de ser el símbolo de una larga dictadura sobre la amplia mayoría de españoles, que la padecieron durante las cuatro décadas que vivió el dictador, más otras cuatro en las que nos vimos obligados a soportar ese insulto petrificado a la democracia española. Ahora, cuando el gobierno de Pedro Sánchez se dispone a reconvertirlo en un espacio democrático, previa retirada de los restos de Franco, llama la atención que algunos viejos socialistas critiquen un supuesto antifranquismo retroactivo del PSOE, como si la cuestión del franquismo fuese un anacronismo en esta España actual donde los españoles todavía vivimos bajo la muy pesada losa de las seis herencias de Franco.

Primera Losa: Desde 1941, en que todos los principales tenientes generales de Franco contaban con suculentas cuentas corrientes en Suiza, según fuentes estadounidenses, hasta otoño de 1975, en que desaparece Franco, la dictadura fue la corrupción institucionalizada. El dictador la fomentó, socializándola entre los clanes de la derecha que le llevaron hasta El Pardo. Es evidente que Aznar y Rajoy, desde la Moncloa, han actuado como lo hizo Franco desde el Pardo. Hasta tal punto, que el PP ha dejado de ser gobierno por el hartazgo moral de la sociedad española. La institucionalización de la corrupción es ahora, bajo el actual Jefe del Estado (N. de la E.: se refiere monarca) , tan escandalosa como lo fuera bajo el anterior Jefe de Estado.

Segunda Losa: La visión cerrada y centralista de España es la misma de Franco y José Antonio Primo de Rivera. Cataluña, Euskadi, Navarra y Galicia viven hoy como ayer bajo la sospecha de encarnar la AntiEspaña. Ya no son calificadas oficialmente como unas provincias traidoras, como lo fueron dos provincias vascas y todas las catalanas hasta 1959, pero, reiteradamente, son vistas como ajenas a esa España oficial cada vez que plantean sus propias reivindicaciones. Son todas estas mismas políticas separadoras las que hoy, precisamente, generan respuestas separatistas. Pedro Sánchez sufre ahora el acoso que padeció en su día Adolfo Suárez por también intentar hacer oficial la España plural.

Tercera Losa: El espantoso ridículo del magistrado Pablo Llarena, que ayer retiró la petición de extradición de Puigdemont, es casi análogo al de los magistrados del Tribunal de Orden Público que procesaban a los líderes demócratas enfrentados a la dictadura. Que ni siquiera se haya atrevido hoy a presentar un recurso contra la sentencia del tribunal alemán, que descalificaba el delito de rebelión, ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo, ahorra la necesidad de cualquier tipo de comentario sobre la peculiar concepción de la independencia de la Justicia heredada del amoral sistema judicial de la dictadura. Como bajo Franco, los españoles somos europeos de segunda clase. Lo que en España es delito, en Europa no lo es.

Cuarta Losa: La lista de los 29.000 españoles que se acogieron a la amnistía fiscal del ministro Montoro, que continúa sin publicarse, es el suma y sigue del sistemático fraude fiscal que fuera la dictadura. Nada más iniciarse la transición, el ministro Fernández Ordóñez se vio obligado a no publicar más las declaraciones fiscales que habían comenzado a ser públicas, con el argumento del riesgo de extorsión por ETA. Más que argumento, pretexto, porque la violencia etarra ha pasado a la historia hace ochos años sin que podamos conocer la identidad de quienes defraudan. Hacienda, como lo fuera durante el franquismo, no somos todos, por mucho que un eslogan se atreva a manifestar lo contrario.

Quinta Losa: El nacionalcatolicismo que llevaba a Franco bajo palio sigue siendo una realidad en la España democrática. Lo es en la fiscalidad, donde sus privilegios permanecen casi intactos, lo es jurídicamente, con un Concordato de 1953 actualizado, lo es también en la enseñanza, con la educación concertada, lo es en la Constitución, que define a España como estado aconfesional ajeno a la laicidad que, por ejemplo, existe en Francia desde 1905. Que el Estado español tenga que negociar con la Iglesia Católica la retirada del cadáver de Franco del Valle de los Caídos refleja que la separación de Estado e Iglesia deja mucho que desear. Un asunto de Estado, como son los restos del dictador, no necesita ningún nihil obstat.

Y sexta Losa: RTVE, nacida bajo Franco, es todavía el instrumento político del Gobierno de turno. Salvo dos únicos breves períodos, el de Fernando Castedo y el de Luis Fernández, todos los cuarenta años transcurridos desde la transición lo han sido bajo la privatización política de un servicio público. Con dinero de los contribuyentes, todos los partidos que han pasado por la Moncloa han financiado su propia propaganda política presentada como información propia de RTVE, a la vez que la han descapitalizado al regalar la publicidad a las cadenas privadas bajo Zapatero. Tanto que toda la derecha ha tenido que esperar hasta hoy mismo, cuando ha perdido el control del consejo de administración del Ente, para apoyar finalmente un concurso público.

O Sánchez logra levantar estas seis losas o la democracia española será aplastada por ellas. El actual presidente del Gobierno tiene hoy el mismo papel que tuvo Adolfo Suárez en la transición, terminar con el franquismo. UCD no pudo y murió en el intento; unos cuarenta años después, el PSOE, apoyado en una amplia mayoría progresista, vuelve a intentarlo hoy en condiciones tan complicadas como aquellas de entonces. Demolerlas es condición sine qua non para poder superar los riesgos de involución democrática. Los últimos nueve meses, que han precedido la llegada de Sánchez a la Moncloa, han sido toda una lección política sobre la muy urgente necesidad de terminar con Franco en el Valle de los Caidos y con el franquismo en el valle de los vivos.

Comentarios (2)

  1. jus

    ¿y vale la pena discutir si se desentierra o no al funesto?

    Responder
    1. Juancho

      Si no valieran la pena los gestos simbólicos, Néstor Kirchner no hubiera mandado bajar el cuadro del dictador Videla de la sala de presidentes de la Argentina.
      ¿Te parece que un golpista (dio un golpe de estado al gobierno legítimo de la II República), genocida (eliminó a una generación de españoles), dictador (usurpó el poder durante 40 años) y asesino (firmó miles de sentencias de muerte), debe tener un monumento público en memoria de sus crímenes?
      Y encima hay que mantenerlo con dinero público.

      Responder

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: