GERARDO PISARELLO: “No nos han vencido, quien deja huella no muere ni desaparece”

En Cataluña casi todos saben quien es Gerardo Pisarello. Es concejal del ayuntamiento de Barcelona y  el segundo de a bordo tras la alcadesa Ada Colau. Gerardo habla y escribe en un  impecable catalán, y está profundamente comprometido con los anhelos y esperanzas del pueblo de Cataluña, pero  sabemos que vino de lejos. Para ser exactos, de Tucumán, Argentina y es hijo de un abogado de presos políticos que fue secuestrado y asesinado en 1976 por la dictadura militar. La derecha españolista suele recordar su lugar de nacimiento  -lo mismo que a Albano Dante Fachin- para atacarlo. En Cataluña, sin embargo, somos muchos los que vemos a Pisarello y a Fachin, como políticos de gran calado que tenemos la suerte de tener en casa.  En su paso por el Casal Català de Buenos Aires, Gerardo Pisarello,  recordó al presidente Companys – fusilado por el dictador Francisco Franco- y a todos los hombres y mujeres republicanos que se exiliaron en Argentina. Tuvo además un recuerdo para los catalanes y las catalanas que actualmente sufren exilio y prisión  en el Estado español por causas políticas, en referencia a los líderes independentistas encarcelados. M. Mestre

Pisarello lleva a sus hijos a la casa familiar en la que secuestraron a su padre

 

El primer teniente de alcalde Gerardo Pisarello, con sus hijos, frente a su casa natal en Tucumán

El teniente de alcalde de Barcelona recuerda el asesinato de su padre durante la dictadura militar argentina

LA VANGUARDIA

El primer teniente de alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha compartido este martes una sentida fotografía familiar. De vacaciones en su Argentina natal, ha llevado a sus dos hijos ya adolescentes a la casa en la que vivió de niño en la localidad de Yerba Buena (Tucumán). La vivienda recibió varios ataques de ultraderecha y en ella presenció en 1976 el secuestro de su padre, el abogado y político Ángel Pisarello.

Una placa recuerda hoy al activista, que fue senador y embajador en Tanzania y se significó por su oposición a la dictadura militar argentina. El recordatorio, en mármol, lleva inscrita una frase del padre del hoy teniente de alcalde, que cobró especial significado tras su tortura y asesinato: “No desaparece quien deja huellas”.

“Hoy regreso con mis hijos a constatar que no nos han vencido, que quien deja huellas ni muere ni desaparece”, aseguraba Gerardo Pisarello este martes a través de Twitter. Su publicación ha despertado las simpatías de numerosos internautas –algunos de ellos conocidos adversarios políticos– y acumula más de 13.000 interacciones. No han faltado, sin embargo, respuestas agresivas e insultos de usuarios anónimos (N. de la E. y conocidos ultraderechistas españoles racistas), que le han reprochado su adscripción política en Barcelona.

El viaje, de hecho, también incluía una agenda de actos oficiales y la asistencia a diferentes eventos y reuniones políticas. Así, por ejemplo, Pisarello ha acudido a varios actos de la Universidad Nacional de Tucumán, a dos entrevistas radiofónicas y ha visitado a la familia de un niño fallecido de un disparo en una persecución policial. Asimismo, se ha reunido con el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, Daniel Posse, con representantes del Casal Català a Buenos Aires y con un grupo de Abuelas de la Plaza de Mayo.

En una breve estancia en Uruguay para firmar acuerdos de colaboración tecnológica con Montevideo –con quién Barcelona está hermanada– y el gobierno uruguayo, entre otros compromisos, también visitó al expresidente José Mujica en su residencia personal.

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