CAPITALISMO. Prohibir la riqueza y distribuir la acumulada, propone un filósofo alemán

El doctor en filosofía y catedrático Christian Neuhäuser, director del Instituto de Filosofía y Economía Política en Dortmund (Alemania)  expone en su último libro la solución de raíz para acabar con la inmoralidad que supone la acumulación de riqueza en unas pocas manos. Neuhäuser señala la necesidad de prohibir que haya ricos y redistribuir la riqueza acumulada mediante la intervención del estado. La prensa hegemónica se ha llevado las manos a la cabeza y sus intelectuales orgánicos califican las propuestas de Neuhäuser  de “fantasías de intelectual anticapitalista”,  pero su libro ya es éxito de ventas. M. Mestre

Prohibir que haya  ricos, la idea de un filósofo alemán para acabar con el problema moral del capitalismo

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El filósofo alemán Christian Neuhäuser propone prohibir la riqueza individual

El filósofo Christian Neuhäuser plantea enfrentar con esta prohibición y “auténtica solidaridad” las injusticias del sistema económico

ALDO MAS / eldiario.es

He aquí una idea que asustará a los que más tienen: prohibir la riqueza o, mejor, dicho prohibir la existencia de ricos. Recaudar y redistribuir el 100% de lo que tiene ese 1% de la población global que acumula el 82% de la riqueza del planeta, según datos de la ONG humanitaria británica Oxfam, es justo lo que plantea Christian Neuhäuser, filósofo y profesor de la Universidad Técnica de Dortmund (N.de la E. en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, en la cuenca minera del río Ruhr)

Suyo es un libro de filosofía que, lejos de haber pasado desapercibido como suele pasar con otros volúmenes de esta disciplina, ha captado la atención de los grandes medios de comunicación generalistas en Alemania. Se titula Reichtum als moralisches Problem o La riqueza como problema moral (Ed. Suhrkamp, 2018). Su autor confía en que las ideas de su volumen tengan un impacto en la clase política de su país, necesitada como está, de (ejecer la) “solidaridad”, según sus términos.

La riqueza entraña un problema, y es que, en sociedades como la nuestra, implica la existencia de pobreza. Para Neuhäuser, además, el problema está en que el rico “tiene mucho más dinero del que necesita para vivir dignamente”. Concretamente, el problema está en “disponer de un 300% más de lo que percibe la media del país en el que viva el rico o contar con un millón de euros”, según se hace eco Neuhäuser de las definiciones más comunes de la persona rica.

“El rico no puede compartir su sueño de riqueza”, comenta Neuhäuser. Él pone el ejemplo del rico que se sienta en un restaurante y alguien viene y le pide una limosna. “Esto le arruina la cena al rico, porque si creemos que todos somos iguales, ahí uno de los dos está pidiendo una ayuda de un euro”, explica el filósofo.

La solidaridad implica frenar la desigualdad

En esta lógica, prohibir la condición de rico y la riqueza acumulada que impide vivir dignamente es hacerle un favor al 1% y al resto de la sociedad en general. “Hemos perdido solidaridad, en Alemania y también en Europa. Es importante mirar quiénes son los pobres y ayudarles. Pero eso no es verdadera solidaridad”, dice Neuhäuser. “Verdadera solidaridad sería evitar que la desigualdad aumente, pero para que esto ocurra tenemos que mirar hacia los pobres y hacia los ricos, y actualmente sólo miramos hacia los pobres cuando hablamos de solidaridad”, agrega.

Esta situación afecta a todo el continente europeo, según el autor de “La riqueza como problema moral”. “El problema no es que España sea pobre y pueda necesitar ayuda, sino que Alemania sea demasiado rica. Con una Alemania demasiado rica es difícil para España desarrollarse económicamente. Una verdadera solidaridad de Alemania implicaría que Alemania ayudara más a España, y que hiciera lo mismo con Italia y con Grecia”, abunda Neuhäuser.

El profesor de la Universidad Técnica de Dortmund habla de la necesidad de construir una auténtica economía social de mercado para Europa. Sin embargo, él plantea, sobre todo, recetas a aplicar dentro de las fronteras de los países de la UE. “Tenemos que subir impuestos para que haya más igualdad. Necesitamos mayores impuestos a las rentas altas para que la gente tenga la sensación de nuevo de que el trabajo merece la pena. Y también necesitamos unos impuestos más altos al patrimonio y a las sucesiones para evitar que los ricos tengan demasiada capacidad de influencia en la política”, dice Neuhäuser.

Entre las medidas concretas que plantea el filósofo figura un impuesto del 100% sobre los ingresos a los que más tienen. A quien sus medidas fiscales parezcan drásticas, él responde que se ha “perdido el equilibrio”. “Cuando hay riqueza inmerecida, es el Estado quien, a través de los impuestos, tiene que reducirla“, sostiene Neuhäuser.

Los ricos se hacen más ricos sólo por ser ricos

Su reflexión incluye las constataciones que hiciera no hace tanto el economista francés Thomas Piketty en El capital en el siglo XXI (Ed. Fondo Económico de Cultura Económica, 2014). “Piketty ha mostrado que los ricos siempre van a ser más ricos sin necesidad de trabajar. Van a ser simplemente más ricos porque su capital crece”, resume Neuhäuser. Esto ocurre a costa del trabajo y del valor que a éste se le da.

“Vivimos en una sociedad donde no se nos juzga por nuestro trabajo, sino por el éxito, y si se tiene éxito o no. Y el éxito es un juego de azar. Por eso se tiende a pensar que el trabajo no tiene valor. Y todo esto lleva a no ser solidario con los demás”, apunta el filósofo.

Hay quien ha tachado a Neuhäuser de “anticapitalista” en el debate generado por su libro, cuyo contenido ha recogido la atención de las principales publicaciones del país, incluido el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung y el semanario de inspiración liberal Die Zeit. Sin embargo, este filósofo se considera “más reformista que revolucionario”.

Es más, cita a los cancilleres cristianodemócratas Konrad Adenauer y Ludwig Erhard como ejemplos de políticos a seguir. “Ellos fueron más socialdemócratas que la mayoría de los socialdemócratas de hoy”, sostiene Neuhäuser, que apela al proyecto europeo de los primeros días.

“En Europa encontramos un sueño tras la Segunda Guerra Mundial que ha sido compartido por muchos y según el cual todos en Europa podemos vivir dignamente”, afirma. Y avisa: “Vivir dignamente significa que todos nos podamos mirar a los ojos como iguales, pero cuando la riqueza se hace demasiado grande en algunos, eso se pierde”

Comentarios (10)

  1. Carlos

    Es una propuesta insólita por lo audaz, pero me gusta. Los gravísimos problemas que vive gran parte de la humanidad (y algunos TODA la humanidad, como la destrucción progresiva del planeta, por culpa del hombre y especialmente de los hombres ricos) requieren medidas muy importantes y quizás insólitas por lo audaces para enfrentarlos.
    A los que sintieron temor y calificaron a este intelectual de “anticapitalista” hay que decirles ¡chocolate por la noticia! Desde luego que es así porque el capitalismo es el que está trazando este camino hacia el apocalipsis. Pero no soy revolucionario -como tampoco este filósofo- ni como vidrio ni quiero tomar el Palacio de Invierno. El mundo es capitalista y estimo que el hombre es naturalmente capitalista y ya lo era en la época de las cavernas, por supuesto que sin saber que era capitalista ni que era el capitalismo. Pero creo que se pueden regular sus abusos inhumanos, salvajes, sin salirse del sistema, con una fuerte presencia del Estado o de los Estados. Para lo cual se necesita llegar a los gobiernos y también al poder, tarea nada fácil por cierto.
    Me permito agregar aquí un modesto homenaje a nuestro gran dramaturgo Roberto Cossa, citando una reflexión suya: “Tanto hablar de fortunas mal habidas y fortunas mal habidas; como si hubiera fortunas bien habidas…”

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  2. L.i.a.

    Hay un debate interesante en YT, entre Chomsky y Foucault.
    El debate parte de un inicio sin definir la base del concepto fundamental, entonces los pensadores transitan el movimiento mecánico-lógico de los efectos hacia el futuro, llevando consigo la ambigüedad inicial.
    Claramente se observa el laberinto intelectual de conceptos que se debe resolver para que el intelectual entre en la realidad.
    Miles de conceptos para compensar y explicar una emoción no vivida, una experiencia no vivida, que no entra en acción práctica, salvo como elemento de defensa contra el orden establecido y de opresión contra el interventor.

    Lo contrario es la poesía, miles de conceptos para describir la belleza de lo vivido.
    ¿En donde se encuentra la riqueza de la vida entonces?
    ¿En sus entelequias?

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    1. Pepe

      Te equivocaste de nota al comentar. La de Chomsky es de hace días.

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  3. Hugo

    Hay que volver a mirar con atención las propuestas económicas de don Silvio Gesell, padre del fundador de la Villa, acerca del dinero. En sus ideas, poco difundidas pero elogiadas por Keynes, se propone que el dinero tenga ‘fecha de vencimiento’ como medio de pago; es decir que adquiera similares características que casi toda mercancía. Esto impediría la acumulación indefinida y estimularía su circulación en el comercio y la producción en lugar del uso meramente financiero.

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  4. Gervasio Espinosa

    Me sumo a Carlos, aunque sea imposible compartir su afirmación de que el hombre de las cavernas era “narturalmente capitalista” (!)… Lo iinteresante de la propuesta y en Europa (¿solamente para Europa, y las “cuevas fiscales”…, y EE.UU.? La propuesta, como en Argentina la del grupo que encabeza Mempo Giardinelli, quien hace tiempo viene planteando convocar y hacer una reforma constitucional que frene la codicia, la insolaridad social y los abusos de poder del capital concentrado, obvia (dudo que quizá a propósito para que se dispare su necesidad…), que para proceder a tales reformas (anticapitalistas) se requieren saberes, conciencia de sí y alta voluntad política “real y práctica” en excluidos sociales, asalariados, pequeños y medianos productores, y capas sociales medias (que no se crean “clase” en sí), quienes deberán proceder mostrando no solamente sus humanistas deseos.

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  5. Carlos

    Hugo: te agradezco la información, la desconocía. Pienso que esas ideas van más o menos en la misma dirección y hacia el mismo objetivo. Me parece.
    Gervasio: Se que mi conjetura de que el hombre es “naturalmente capitalista” no encaja bien en la estructura académica. Pero tengo una fuerte sospecha de que es así. Quizá el principio esencial del capitalismo sea la propiedad privada. Bueno, el homínido que poseía una caverna y en su interior comida, pues esa era su propiedad privada. Y ni se te ocurriera invadirle la cueva y sacarle la comida… Además, el mundo, nuestro país, nuestros gobiernos, casi todos nosotros somos capitalistas. Creo que no hay ningún país con sistema socialista. Hasta Cuba, despacito, está cambiando. Las pocas experiencias que hubo se deformaron y terminaron en dictaduras para mantenerse o las destruyó el capitalismo encabezado por USA (caso Chile de Allende, por ejemplo). Sí en cambio me parece que hay países con fuerte planificación y regulación estatal y alto nivel de vida como los escandinavos ( varios, colmo de la paradoja, mantienen monarquías, aunque sea por tradición o como adorno turístico).
    Pienso -solo es otra conjetura- que el socialismo -en serio, no como el de Santa Fe- puede ser el sistema de organización social del futuro, cuando las cosas en el mundo lleguen a un extremo insoportable y se apele a soluciones también extremas, por una cuestión de supervivencia.
    L.I.A.: agradezco tu intervención pero, lo lamento, casi no la entiendo. Es demasiado abstracta para mi.

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    1. Juancho

      Carlos, el humano no es “naturalmente capitalista” porque ese tipo de organización requiere altas dosis de individualismo, competitividad y falta de empatía. La especie humana progresó y se extendió aun por las geografías más hostiles del planeta, gracias a la cooperación y colaboración. Además, un sentido innato de la solidaridad, se ha encontrado en todos los mamíferos sociales: el que tiene en abundancia comida, la comparte con el que no tiene, de ese modo se asegura que cuando a él le falte, otros le darán. Se ha observado en ratas y en monos. La solidaridad y la empatía forman parte del instinto de supervivencia de las especies animales sociales: hoy por ti, y mañana por mi. Y los ejemplos de solidaridad, socorro y salvamento que se ha observado en abejas, hormigas y pájaros, son de tal nivel, que avergonzarían a muchos miembros de la especie humana.
      Un saludo.

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  6. Hugo

    Carlos, me alegro aportar datos tal vez poco desconocidos. Silvio Gesell fue un importante economista, con actuación incluso cuando Alemania pudo soñar con ser socialista, y hasta corrió peligro su vida como economista de la muy breve República Soviética de Baviera en 1919.
    El sistema capitalista no se reduce a un concepto de propiedad, algo que existió desde mucho antes, como p.e. en el feudalismo o el esclavismo (el esclavo era una propiedad de su señor). Lo propio del capitalismo es la propiedad de los medios de producción, y desde Adam Smith y otros se basa en la creencia del ‘Homo Economicus’, es decir, la suposición de que el hombre siempre, por naturaleza, buscó el beneficio económico individual. Karl Polanyi mostró que esto no es así en absoluto, en base a estudios históricos y antropológicos; sino que existieron numerosas formas de intercambio humanas que se basaban en el bien colectivo y se realizaban como un ritual (trabajos de Malinowsky, entre otros).
    Espero haber contribuído a estimular tu curiosidad por estos temas tan fascinantes como actuales.

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  7. Carlos

    Juancho y Hugo: Ustedes tienen conocimientos teóricos más sólidos que los míos. Sin embargo, no bajo la guardia tan fácilmente, solo que estos temas darían para una discusión por otra vía, no vamos a hacer ensayos aquí para sostener nuestras ideas ¿no? De todos modos, me complace haberlos “picado” como para que se prendieran en este intercambio. Sin duda lo enriquecieron.
    Supongo que a Salinas le debe agradar también.
    Les agradezco y envío cordial saludo.

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  8. ARGENTINO ORIENTAL

    Buenos días. Lei el artículo y los comentarios, me da hasta un poquito de vergüenza el opinar.
    Lo ideal sería hacer la gran LICURGO.
    PD: Para mí, enriquecedor el haberlos leído, tanto el artículo como los comentarios. Se agradece

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