NEOLIBERALISMO: La contraofensiva que la oligarquía mundial diseñó en 1947

Interesantísima nota acerca del nacimiento del neoliberalismo en Mont Pelerín (la Montaña de los peregrinos o  el  Monte Peregrino) por este doctor en Economía vinculado a Ataac (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana).

A 61 años de la invención del neoliberalismo

 

MARCO ANTONIO MORENO / Blog Salmón

En abril de 1947 a las faldas del Mont Pèlerin, en los Alpes Suizos, Friedrich von Hayek y Milton Friedman reunieron a un nutrido grupo de intelectuales de derecha para expresar su repudio al New Deal y el keynesianismo que en ese momento dominaba el mundo económico.

El objetivo de Hayek, Friedman y la treintena de empresarios y políticos convocados, entre los que se contaba Karl Popper -quien acababa de publicar La Sociedad Abierta y sus Enemigos-, era sentar las bases ideológicas para una reducción del aparato estatal que con la revolución del economista británico John Maynard Keynes había cobrado un nuevo ímpetu en el liderazgo del desempeño económico.

A Hayek le molestaba la presencia del keynesianismo por su posibilidad de llegar a establecer y legitimizar al socialismo, lo que constituiría «un verdadero camino de servidumbre para el mundo civilizado». Su crítica a la planificación del Estado era frontal: “no puede constituir una solución económica adecuada debido a la complejidad de los cálculos económicos”. Para Hayek la planificación del estado “solo puede conducir al caos o al estancamiento”. Esta vehemente reacción teórica y política contra el intervencionismo de Estado y contra el Estado de Bienestar Social, se conoce como el origen del Neoliberalismo, movimiento ideológico que crea y desarrolla –a través de los think tanks modelos de ataque a toda limitación impuesta por el Estado a los mecanismos del mercado.

La «biblia» de Thatcher, Reagan y Pinochet

Son los años postreros de la Segunda Guerra Mundial y Winston Churchill levanta “la cortina de hierro” para dividir en dos a Europa. Hayek creee que el decisorio protagonismo del Estado, validado por las ideas de Keynes, puede llevar a los países al mismo desastre que el nazismo germano. De ahí el libro que sirve de carta fundacional del Neoliberalismo: Camino de servidumbre (The road to Serfdom, 1944), que años más tarde, Margaret Thatcher (1979) tomaría como su “biblia” económica.

Richard Cockett, en su libro Pensando lo imposible, documenta en detalle cómo y por quienes fue ideada la contrarrevolución económica para contrarrestrar el impacto de las ideas keynesianas. La secta se creó en 1941 con el objetivo de derribar los argumentos de Keynes. Industriales, banqueros y la Fundación Rockefeller financiaron la operación cuyo fin era convertir a una importante generación de intelectuales al credo del liberalismo pregonado por Adam Smith. Cockett escribe con entusiasmo: “Hayek y la Sociedad del Monte Peregrino fueron al siglo XX lo que Karl Marx y la Primera Internacional fueron al siglo XIX».

Mark Hartwell, economista y miembro de la sociedad señaló que ésta “produjo en todo el mundo instituciones que propagaron el liberalismo económico contribuyendo al cambio de políticas en los gobiernos mediante el papel de sus miembros como asesores directos o creadores de políticas internas”.

Este grupo de fundamentalistas ideológicos se consagró a las divulgación de las tesis neoliberales para combatir el keynesianismo y toda forma de Estado Social y a preparar las bases teóricas de un capitalismo duro y un libre mercado exento de toda regla ética y social.

Con estos hechos reales, las advertencias de los neoliberales sobre los peligros que representa cualquier control del Estado sobre los mercados se vio muy poco creíble. Sin embargo los debates para encontrar mecanismos de regulación social tienen gran repercusión. Hayek y Friedman argumentan que este Estado “igualitario” es destructor de la libertad de los ciudadanos y de la vitalidad de la competencia, dos factores de los cuales depende la prosperidad general.

Cabe destacar que Hayek y Friedman ven en la desigualdad un valor positivo, del cual requiere la sociedad para avanzar y crecer. Esto no es otra cosa que la tesis del salvajismo y la selección natural de Spencer, (N. de la E.: es el famoso «darwinismo social» que ha conseguido implantarse en las creencias de gran parte de la sociedad, a pesar de que los estudios científicos demuestran que existe la solidaridad entre individuos en todas las especies de animales sociales) en la cual sólo las especies más idóneas logran adaptarse y sobrevivir a los cambios.

Nixon y el colapso financiero de Vietnam

Tenía que pasar un cuarto de siglo para que las tesis de Hayek y Friedman pudieran saltar a la palestra. Y la relación causal fue el genocidio bélico de Vietnam. Tan grande fue el déficit fiscal del gobierno de Nixon por el costo de la guerra, y tanta la liquidez internacional de los países europeos en dólares, que cuando los banqueros centrales de Europa fueron a cambiar los billetes verdes a la Reserva Federal de los EEUU por el oro correspondiente (según el acuerdo de Bretton Woods, firmado al terminar la II Guera Mundial) se encontraron con la sorpresa de que la FED no tenía oro alguno que entregar.

Richard Nixon decretó la inconvertibilidad del dólar en oro el 15 de agosto de 1971, en un acto que tuvo consecuencias desastrosas para toda la humanidad. Y la crisis que devino a raíz de la decisión unilateral del gobierno estadounidense desestabilizó los mercados de todo el mundo. Y Chile no fue la excepción. El gobierno de Allende llevaba ocho meses…

Esta situación generó una crisis generalizada y en 1974 provocó una recesión mundial que reventó con la crisis del petróleo. La inflación y el desempleo se dispararon, situación que permitió meter la cuña de Hayek y Friedman al sistema: “los Estados están haciendo mal las cosas, hay que poner Orden”.
Milton Friedman fue en persona a Chile, en Abril de 1975, a «iluminar» el camino que debería tomar Pinochet para evitar la debacle. Y su tesis fue bien clara: “hay sólo una, y sólo una manera de detener la inflación: reducir la oferta monetaria, reducir el gasto, hacer una política de shock”

El Programa del Neoliberalismo

La espera de casi treinta años a la sociedad de Monte Peregrino de Hayek y Friedman valió la pena. En 1979 Margaret Thatcher, en Inglaterra, se compromete públicamente a poner en práctica el programa neoliberal. En 1980 le sigue Ronald Reagan, en Estados Unidos, y en 1982 el democratacristiano Helmuth Kohl en Alemania Federal. Japón, Argentina, México y otros países, adoptaron el modelo a mediados de los 80.

¿Cuáles fueron las realizaciones de los gobiernos neoliberales? Los diferentes modelos siguieron el pie de la letra las recetas para restringir la oferta monetaria, elevar las tasas de interés, reducir drásticamente los impuestos a los ingresos más altos, abolir los controles a los flujos financieros (entrada y salida de divisas), elevar fuertemente la tasa de desempleo (para así aplastar las huelgas y quitar poder a los sindicatos), imponer fuertes recortes al gasto público y, sobretodo, dieron inicio a un amplio programa de privatizaciones que se constituyó en el proyecto más sistemático y ambicioso de todos los experimentos económicos.

Los resultados de la aplicación irrestricta de estas medidas de la hegemonía neoliberal como ideología están llevando al mundo a una polarización en términos de exclusión social. La elevación de la tasa de desempleo, conocida como un mecanismo natural y necesario para el funcionamiento eficaz del modelo, constituye su victoria más contundente.

La demostración empírica de la trampa que ha impuesto el neoliberalismo está en la creciente y sistemática ampliación de la brecha entre ricos y pobres. La última encuesta para Chile arrojó que el decil más rico se lleva el 65% del producto, mientras el decil más pobre apenas el 2%.

La ideología de mercado puede arrojarse otro éxito: la globalización de la pobreza. Una quinta parte de la población mundial (1.200 millones de personas) sobreviven con un dólar diario y 2.800 millones de personas con poco más de dos dólares al día. Cada día mueren 30 mil niños de hambre y 800 millones de personas padecen subalimentación crónica. Durante los últimos 30 años la diferencia entre los 20 países más ricos y los 20 países más pobres se ha triplicado.

Los mandamientos del egoísmo individualista pregonado por Hayek en las faldas del Monte Peregrino, han rendido sus frutos para algunos, a costa de hambre, muerte y destrucción humana.

 

Comentarios (4)

  1. Hugo

    Buena síntesis histórica del desarrollo del neoliberalismo, un fenómeno que atrae la atención de forma creciente por su implicancia en múltiples campos del saber humanos: económicos, sociales, políticos y hasta psicológicos. En la historia de la civilización, los humanos hemos sabido aprender de las ideas erróneas luego de terribles catástrofes. De no ser así, de hecho mo estaríamos hoy aquí. Sin embargo, hay algo que me viene preocupando y creo merece atención. Refiere a la velocidad de los cambios, producto sin duda del avance tecnológico pero también de la manera en que se ha complejizado y globalizado la sociedad. El avance de la robótica y de la inteligencia artificial puede acelerar aún más estos cambios, y así imposibilitar el ‘salto de conciencia’ que la Humanidad ha sabido construír en su historia evolutiva. Es para pensarlo y actuar mientras estemos a tiempo.

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    1. JLopez

      Es cierto que la especie humana tiene un gran poder de resiliencia, pero tenga en cuenta que las catástrofes han estado siempre muy localizadas, y los grupos humanos se desplazaban a emplazamientos mejores donde empezar de nuevo. En el siglo XX, con las dos guerras mundiales, ya era más difícil escapar al conflicto, pero aun quedaban muchas naciones fuera de la catástrofe. Actualmente, el planeta es una aldea global y la castástrofe va a ser global. El planeta será un tugurio inhabitable. Por más capacidad de resiliencia que tengan los humanos, no va a haber a donde ir.
      La tecnología, la robótica, la inteligencia artificial, (que están mucho más avanzadas de lo que la mayoría de la población sabe y no se están usando para nada constructivo, como debería ser) no son el problema. Son un recurso, y se puede usar con fines constructivos o perversos. El problema es la falta de desarrollo ético de la mayor parte de la especie humana. No hay una masa crítica que incline la balanza en el sentido correcto, como se pensaba hace 30 años que era inminente. El mundo está mucho peor.

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      1. hmontenegro

        JLopez, coincido con Ud. en varios puntos: a la dimensión temporal que menciono en mi posteo, agrega Ud. la espacial, y tiene razón; el mundo es más chico y por lo tanto las catástrofes posibles tendrían mayor alcance. Por supuesto todo logro científico o del conocimiento en general puede ser una bendición o una maldición, según se use. Como señala, el problema es, urgentemente diría. de naturaleza ética. Pero creo que no tenemos otra posibilidad que la de creer que habrá salidas, pues de lo contrario ya definiríamos el resultado. Comprometernos hacia el futuro, aportando cada uno en lo que sienta que mejor puede hacer. Luther King decía que aunque supiera que el mundo acabaría el día siguiente, igual plantaría su manzano.
        Mis cordiales saludos.

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  2. Pingback: Lo viejo que no muere, y lo nuevo no nace. – El Confederal

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