LOS AUTÉNTICOS CORRUPTOS: Multinacionales, bancos y asesores de negocios offshore

El problema de la corrupción pública representa menos del 5% de los flujos financieros ilícitos a nivel mundial, señala la economista argentina Verónica Grondona,  asesora en la Comisión especial sobre Delitos Financieros, Evasión Fiscal y Elusión de Impuestos,  del Parlamento Europeo, por el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea e Izquierda Verde Nórdica.  M.Mestre

Giro a la derecha y el rol de las multinacionales en la región latinoamericana

 

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La utilización de casos de corrupción para deponer y evitar que gobiernen los partidos y presidentes progresistas en América Latina tiene larga data y en Argentina comienza con el golpe a Hipólito Yrigoyen el 6 de setiembre de 1930, quien fue depuesto bajo argumentos de corrupción que lo involucraban. Cabe observar, que Yrigoyen murió pobre y con el tiempo se comprobó que las acusaciones habían sido infundados.

VERONICA GRONDONA / PÚBLICO

Más allá de que puedan existir casos reales de corrupción, hoy su impacto mediático multiplica varias veces su peso real en la sociedad y en la economía. Particularmente, los casos de corrupción pública, o el lado público de los casos de corrupción que involucran tanto a funcionarios como a grandes empresas.

Según un estudio de Raymond Baker del año 2005, “El talón de Aquiles del capitalismo”, la corrupción sería el problema de menor tamaño de los 3 que motivan flujos financieros ilícitos entre países (siendo los otros dos, los hechos criminales, y los vinculados al comercio). El problema de la corrupción representaría menos del 5% de los flujos financieros ilícitos a nivel mundial. Entonces, quizá cabría pensar de qué hablamos cuando hablamos de corrupción.

El problema más importante entre los flujos financieros ilícitos (con un impacto de más del 62%) sería el del comercio mundial: el contrabando, la subfacturación y sobrefacturación de exportaciones e importaciones, la utilización de servicios intragrupo, endeudamiento privado, pagos de regalías y pagos de dividendos para mover dinero entre países, sin pagar impuestos en ningún país, ocultando el origen del dinero y el destino de las autoridades fiscales y de lucha contra el lavado de dinero de los diversos países donde tienen actividades económicas las empresas.

En este tipo de flujos financieros ilícitos tienen un rol preponderante las multinacionales y quienes actúan como promotores y facilitadores del lavado de dinero, la elusión y la evasión fiscal: los bancos, y los asesores legales y fiscales.

Jorge Gaggero, Magdalena Rua y Alejandro Gaggero estimaron desde el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (CEFID-AR) que el total de activos de los argentinos que habrían salido del país entre 1991 y 2012 alcanzaba los 380 mil millones de dólares.

En el caso de Brasil, Global Financial Integrity estima, utilizando una metodología distinta, que los flujos que habrían salido del país entre 1960 y 2012 excederían los 400 mil millones de dólares.

Actualmente, los datos oficiales del gobierno argentino estiman que se habría duplicado la fuga de capitales en el primer semestre de 2018 respecto de igual período del año anterior, en un contexto de libre movilidad de capitales acompañado de alta inestabilidad económica.

Por otra parte según datos recientemente publicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la deuda externa bruta (pública y privada) ha aumentado en los países de América Latina y el Caribe pasando de 834 mil millones de dólares en 2009 a 1.495 billones en 2016. Esta relación entre ciclos de endeudamiento y fuga de capitales no es casual, y ya ha sido resaltada por economistas como Eduardo Basualdo.

El reciente acuerdo de Argentina con el FMI por un monto de 56 mil millones de dólares (los cuales en el actual contexto de libre movilidad de capitales no tardarán en convertirse en fuga de capitales), no se incluyen en la anterior estimación.

El gobierno de Argentina que asumió en diciembre de 2015, liberalizó las restricciones a la movilidad de capitales, eliminó o redujo las tarifas a las exportaciones, redujo la tasa de impuesto a las ganancias, e impulsa una reforma laboral que apunta a flexibilizar y precarizar las condiciones de trabajo con el consabido argumento de que ello atraerá más inversiones, una frase que se escucha también de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que hoy tiene sus oficinas en Argentina dentro del Banco Central de la República Argentina.

En Brasil, el gobierno de facto de Temer logró que se aprobara una reforma laboral en 2017 que pone en un segundo plano las negociaciones colectivas, es decir, debilitando el rol de los sindicatos; y aumenta la jornada laboral a 12 horas, entre otras cosas.

En otro orden de cosas, Argentina ha dado varios pasos por acercarse a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), en particular en lo referido a la implementación de los estándares mínimos y algunos más, del Plan de Acción BEPS de la OCDE/G20, aún a costa de eliminar secciones de la ley de impuesto a las ganancias de la Argentina que eran más efectivas para la lucha contra la evasión y la elusión que las sugeridas por el club de países ricos, como el 6to método para la valoración de los commodities exportados.

En la región, Chile y México ya pertenecen a la OCDE, mientras que Colombia y Costa Rica están en proceso de adhesión; y Brasil, Perú y Argentina se encuentran en distintos niveles de cooperación e implementación de programas.

En el caso de que Brasil termine por convertirse en miembro de la OCDE, es posible que deba resignar la posición que ha tenido hasta ahora en materia de lucha contra la evasión y elusión fiscal, ya que de la misma manera que China e India, Brasil se ha caracterizado por sostener alternativas más simples y efectivas que las sugeridas por la OCDE (un organismo que ha sido denunciado en diversas ocasiones por la influencia que ejerce en sus recomendaciones la Cámara Internacional de Comercio).

Por otra parte, en Argentina, los economistas del establishment local debaten si ir hacia una dolarización o volver a una convertibilidad como la que existió entre 1991 y 2001 (y que terminó en la debacle económica). A nivel regional, no sería el único país en seguir esta línea, ya que Ecuador dolarizó su economía en el año 2000.

Finalmente, diversos tratados de libre comercio con Estados Unidos o con la Unión Europea ya atan las relaciones comerciales de distintos países de la región, y el Mercosur se encuentra cada vez más cerca de cerrar un tratado de libre comercio con la Unión Europea (la reciente victoria de Jair Messias Boslonaro en Brasil, quien parecería estar interesado en profundizar las políticas neoliberales en Brasil, haría suponer que se eliminaran todas las trabas para concretar dicho acuerdo).

Por lo tanto, cabe pensar que, tal como ocurrió durante periodos anteriores de financierización (en la década del ‘70) y de introducción de políticas neoliberales en la región (como las de la década del ’90), quienes se encuentran moviendo los hilos para volver a consolidar políticas cercanas a sus intereses son las multinacionales; ya que ellas, y las oligarquías latinoamericanas (muchas veces cercanas a las primeras) son las primeras beneficiarias de este giro en la política de la región.

Comentario (1)

  1. Pingback: Giro à direita e o papel das multinacionais na região latino-americana | IJF – Instituto Justiça Fiscal

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