ARABIA SAUDÍ – MBS: Horas decisivas para el destino del príncipe heredero

Desde que todo apuntó a que el príncipe heredero saudita estaba detrás del asesinato del periodista Khashoggi, se desató una verdadera carrera para librarlo de responsabilidades, por parte de quienes le apoyan, comparable al film de Steven Spielberg, «Salvar al soldado Ryan» (Rescatando al soldado Ryan, en Latinoamérica). Al gual que en la película, los obstáculos para salvar a MBS no son menores: tiene en contra a la CIA, a numerosos senadores tanto republicanos como demócratas y  a mucha gente poderosa dentro de su propio país. A su favor cuenta con su padre -que lo defiende a capa y espada, lo cual da que pensar hasta qué punto no está de acuerdo con todas las acciones de su hijo- ; al presidente estadounidense Trump -que defiende los intereses del lobby industrial militar- y al primer ministro del estado de Israel, Benyamin Netanyahu, a quien le convienen  las andazas desestabilizadoras de  MBS en la región. En Europa, Alemania ha sido la más rápida en reaccionar al escabroso asesinato del periodista y el pasado 22 de octubre ya anunció que suspendía la venta de armas a Arabia Saudí, a pesar de que es su segundo mayor comprador de armamento. El gobierno alemán pidió a los demás países de la UE que tomaran medidas similares pero nadie lo hizo.  Ahora, tras la filtración de la CIA, el gobierno alemán  ha prohibido la entrada al país a 18 ciudadanos saudíes que considera involucrados  en el  crimen.  Este lunes, el ministro de Defensa turco, explicó  que los asesinos de Khashoggi habrían sacado su cuerpo desmembrado de Turquía en maletas, utilizando la inmunidad diplomática. M. Mestre

Salvar al soldado Mohammad Bin Salman

Las próximas horas pueden ser decisivas para determinar el futuro del príncipe saudí Mohammad bin Salman. La CIA entregará su informe final sobre el caso Khashoggi al presidente Trump, y en función del informe, o de la interpretación que haga del informe, el presidente levantará o bajará el pulgar.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN / PÚBLICO

En Arabia Saudí y en Estados Unidos está en marcha una campaña de altos vuelos para salvar al príncipe de la Corona Mohammad bin Salman (MBS), que según una filtración de la CIA fue quien ordenó el asesinato de Jamal Khashoggi el 2 de octubre en el consulado saudí de Estambul.

La semana pasada, MBS y su padre, el rey Salman, iniciaron una gira por distintas provincias para repartir dinero y empleos en infraestructuras, enseñanza y bienestar social por valor de miles de millones de dólares. Con promesas y dinero, MBS pretende mejorar su imagen en el interior, enturbiada por el asesinato del periodista.

También se ha observado en las últimas semanas un férreo control de las mezquitas, donde se presenta a MBS como un “reformador”, tanto del islam como del gobierno. Arabia Saudí ciertamente necesita más de un “reformador”, pero no un gobernante aventurero que se meta hasta el cuello en la guerra de Yemen o que bloquee Qatar o que trapichee de manera peligrosa en Siria, por poner algunos de los ejemplos de sus tres años como gobernante.

Este lunes el rey Salman ha adelantado que apoya una solución política a la desastrosa guerra de Yemen, un conflicto para el que Arabia Saudí se ha armado gracias a las potencias occidentales y que ha causado un terrible daño. Buscar el final de esa guerra es una de las asignaturas pendientes de MBS, pero no la única.

Una filtración le vincula directamente con el asesinato de Khashoggi

Si MBS no se hubiera embarcado en tantas aventuras discutibles, probablemente habría dispuesto de más tiempo para llevar a cabo las reformas que necesita el país. Algunas de las que ha emprendido van en la buena dirección, pero sería necesario que no buscara desestabilizar Irán y el conjunto de Oriente Próximo jugando a la guerra amparado por sus patrones occidentales e Israel.

Una filtración de la CIA este fin de semana al Washington Post le vincula directamente con el asesinato de Khashoggi y significa un revés para lo que Donald Trump ha venido diciendo hasta ahora. El informe, que Trump ha calificado de “prematuro”, ha suscitado preguntas acerca de si la CIA de alguna manera quiere ajustar cuentas con Jared Kushner, el principal aliado de MBS en Estados Unidos, o directamente con el presidente norteamericano.

Kushner, que siendo niño prestaba su dormitorio a Benjamín Netanyahu cuando este visitaba su casa, ha mantenido un clamoroso silencio sobre el caso Khashoggi. Sin embargo, es evidente que es el principal soporte del príncipe saudí, y que va a hacer todo lo posible por salvarlo, de ahí que algunos analistas estadounidenses hayan querido ver una mano negra de la Agencia Central de Inteligencia contra él.

Trump, a la espera del informe oficial

Trump, que no anda muy detrás de Kushner, no ha escuchado el audio de los turcos que también vincula a MBS con el asesinato del periodista, y con respecto a la filtración de la CIA ha señalado que espera el informe oficial que este martes le presentarán los espías. En cuanto al audio, ha dicho que puede ser muy desagradable, como si no fueran desagradables las decenas de miles de yemeníes muertos con las armas y las bombas que Trump proporciona.

No cabe duda de que en Estados Unidos se están jugando unas horas decisivas respecto al futuro del “reformador” MBS, y lo mismo sucede en Arabia Saudí, donde este lunes el rey Salman ha elogiado a jueces y fiscales diciendo que “están haciendo su trabajo al servicio de la justicia”, un detalle que no debe pasarse por alto.

En Estados Unidos, no solo la CIA cuestiona la responsabilidad de MBS. El senador Lindsey Graham, muy próximo a Trump, está en el mismo barco que los espías. “Arabia Saudí es un aliado importante, pero el príncipe de la Corona carece de criterio… y ha hecho mucho daño a Estados Unidos. No tengo ninguna intención de trabajar con él en el futuro”, ha dicho Graham distinguiendo claramente entre Arabia Saudí y MBS.

Trump, dispuesto a hacer cualquier cosa para salvar al soldado Bin Salman

Naturalmente, Trump piensa de otra manera y parece dispuesto a hacer cualquier cosa para salvar al soldado Bin Salman. Este fin de semana, el presidente ha dicho que Arabia Saudí es un “maravilloso aliado”, “un gran aliado en términos de empleos y de desarrollo económico”, que es lo que al final cuenta, o que cuenta más que los muertos de Yemen o el asesinato de Khashoggi.

Netanyahu es otro líder, el de la potencia militar de la región, que también ha salido en defensa de MBS aduciendo que lo importante es mantener la “estabilidad”. Pero es evidente que en sus tres años de gobierno, el príncipe de la Corona ha contribuido mucho más a la inestabilidad que a la estabilidad.

En lo que toca a Estados Unidos, hay que considerar que según el New York Times ya ha habido una dimisión en el departamento de Estado de una alta funcionaria que discrepa del tratamiento del problema que está haciendo Trump. Y además hay congresistas y senadores de los dos grandes partidos que quieren castigar a MBS por el asesinato.

El futuro de MBS será difícil incluso si se mantiene en el poder, puesto que se ha creado en poco tiempo un gran número de enemigos, también dentro de su país. Obviamente, si cae lo tendrá más difícil debido a la larga lista de enemigos que tiene en Arabia Saudí, de ahí que se resistirá hasta el final antes de renunciar al poder.

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