G20 – DECADENCIA. El “América primero” de Trump vuelve papel mojado el multilateralismo, sin el cual las cumbres del grupo pierden razón de ser

La declinación del G20

 

El presidente chino Xi Jinping (L) recibe a Donald Trump en el Palacio del Pueblo de Pekín (Beijing) hace ahora 13 meses. FOTO de FRED DUFOUR/AFP/Getty Images)

POR JORGE MANCINELLI*

En una nota sobre el G20 publicada en el Cohete a la Luna, con el título “Evadí Frappé. Circo en vez de pan y una ciudad paralizada por decisión administrativa”, Horacio Verbitsky cuenta que le preguntó a Anthony Faiola, jefe de la oficina del Washington Post para América Latina y el Caribe (antes fue corresponsal del diario en Buenos Aires, Tokio, Londres y Berlín) si en alguna de las cumbres que cubrió las ciudades donde se realizaron fueron paralizadas por decisión administrativa. …….. le respondió que “Nunca, en ningún lado”.

La reunión en Buenos Aires de los países que producen el 85% del producto mundial  y reúnen dos tercios de la población del planeta estuvo signada por los fallidos en su organización y el quiebre de la agenda con que el G20 se inició en noviembre de 2008, dos meses después que cayera Lehman  Brothers anunciando el default del sistema financiero global,.

Esa crisis financiera empujó a Estados Unidos, el Estado que la incubó, a inyectar desde 2007 hasta 2010, según algunas estimaciones, 5 billones de dólares. Los sucesivos aportes de fondos que hizo el gobierno de los Estados Unidos llevaron su déficit fiscal del 1,1% del Producto Bruto Interno en 2007 al 9,8% en 2009, desbalance fiscal que fue celebrado por sus beneficiarios de  la gran banca internacional.

La política de inyección de dinero a demanda del sistema financiero de los Estados Unidos, fue acompañada del otro lado del Atlántico por el Banco Central Europeo.

Esa fue la cuna de la primera reunión del G20. Sus ejes fueron el multilateralismo y definir criterios para controlar el movimiento financiero mundial y terminar con la existencia de las guaridas o paraísos fiscales, o cuando menos regular su funcionamento, orientación que entonces lideró el gobierno argentino.

Sin el activismo de la Argentina, la cuestión financiera quedó relegada al tiempo que surgió la novedad Trump, lo que  puso sobre la mesa de las negociaciones mundiales la sentencia “América Primero”,  origen de una controversia que se convirtió en el nudo gordiano del G20.

¿Cómo se desata ese nudo si está hecho con un  flujo comercial y financiero que tiene a China por protagonista en ascenso? Planteado por el gobierno de Trump y asumido por el propio presdidente como el principio fundante de una nueva era para los Estados Unidos y el Mundo, la agenda del G20 pasó a ser el temario a resolver por los dos Estados con mayor dimensión económica del planeta, Estados Unidos y China.

Temario cuyas condiciones ya fueron anunciadas por el gobierno de Trump mediante la presentación de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos dada  a conocer en diciembre de 2017, política que reemplazó a la Estrategia de Seguridad Nacional hecha pública en febrero 2015.

Esta nueva Estrategia de Seguridad se centra en cuatro pilares o políticas de interés nacional: proteger el territorio y la forma de vida de los estadounidenses; favorecer la prosperidad del país; preservar la paz mediante la fuerza; y  promover la influencia de EEUU en el mundo.

En ese enunciado de los pilares sobre los que se sustenta la nueva estrategia de seguridad, brilla por su ausencia el multilateralismo o la mera posibilidad de que otro Estado pueda estar en un pie de igualdad con los Estados Unidos.

Ese otro Estado es China, cuyo  crecimiento en los últimos 28 años, convirtió a su  economía en la más expansiva del planeta.

Repasemos el Producto Bruto Interno. En 1990 China generaba  el  0,16% del Producto Bruto Mundial y Estados Unidos el 26,49%. En  2017 la economía china llegó a ser el 15,17% de dicho producto Bruto Mundial mientras que  la de los Estados Unidos, descendió al  24,03%.

La velocidad del crecimiento chino es apabullante. Entre 1990 y 2017, la incidencia del producto bruto de China sobre el producto bruto mundial creció 9.488 por ciento mientras que la incidencia del producto bruto de los Estados Unidos sobre el producto bruto mundial, cayó casi 10%.

Es esa diferencia la que el gobierno de Trump decidió enfrentar con una nueva Estrategia de Seguridad. Y en eso el G20 no cuenta, deficiencia que subsana la historia de los Estados Unidos desde la doctrina Monroe, punto de partida de la geopolítica tal como la formuló Karl Haushofer (1869-1946), general y académico alemán, uno de los teóricos del Lebensraum o espacio vital.

Según Rubén Cuéllar Laureano en “Geopolítica. Origen del concepto y su evolución” , Haushofer consideraba  a James Monroe, presidente de Estados Unidos, como el primer geopolítico por haber formulado en diciembre de 1823 ante el Congreso de su país la doctrina que lleva su nombre y sintetiza su mandato:  “América para los americanos” . Haushofer sostenía que la doctrina Monroe había sido el primer esquema geopolítico del mundo.

A ese acto fundacional, Estados Unidos  sumó otros como  el Destino Manifiesto (“Texas es ahora nuestro” John O’Sullivan, 1845), el Corolario Roosevelt (“el apego de Estados Unidos a la Doctrina Monroe nos obliga  a ejercer un poder internacional policial” 1904)  y, entre otros, los 14 Puntos que el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson presentó al Congreso de su país el 8 de enero de 1918 haciendo un llamado a las naciones europeas en conflicto para que detuvieran el fuego y dieran paso a la reconstrucción del continente. Esa propuesta puso en acto el avance de los Estados Unidos sobre el liderazgo británico.

A diferencia de Europa, cuyos países salieron de la segunda guerra mundial buscando una organización que les impidiera volver a los conflictos bélicos entre sí, razón por la cual la geopolítica dejó de ser materia de interés académico y político, Estados Unidos ha sostenido sin interrupciones la geopolítica como materia de política estatal, tal como la “teoría de la contención” formulada por George Kennan en su trabajo “Las fuentes del comportamiento soviético”, publicado en julio de 1947 por la revista Foreign Affairs, formulación que le dio nuevos contornos al mundo de la segunda mitad del siglo XX pues de allí surgió la doctrina estadounidense de la “seguridad nacional” aplicada en América Latina y el Caribe.

Sostiene Cuéllar Laureano que los “regímenes militares de América Latina de los años sesenta, setenta y ochenta del siglo XX, el desmantelamiento de los Estados nacionales y el saqueo de sus riquezas naturales responden a este prisma geopolítico”.

La actualidad latinoamericana es un campo de aplicación de las nuevas-viejas estrategias geopolíticas de los Estados Unidos que desde 2017 lleva a la práctica bajo la consigna “América  primero”, directriz que impide la sobrevivencia del multilateralismo y abre las puertas a la decadencia del G20. Para que ello no ocurra, Estados Unidos debería cambiar la estrategia de seguridad de la era Trump.

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*Desarrollo de la columna emitida el 2 de diciembre último en el programa “El Gato Escaldado” que conduce César Litvin en radio AM 750 y en la que es columnista Juan Salinas.

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