EL TITANIC Y LA GUERRA FRÍA: La búsqueda del famoso barco encubrió una misión secreta de EEUU

La búsqueda del Titanic fue una excusa

El submarino nuclear USS Scorpion, se hundió en el Atlántico en mayo de 1968 y desaparecieron sus 99 tripulantes

La Marina de los EEUU  temía que los soviéticos encontraran los restos de un submarino nuclear estadounidense perdido en 1968.  «Todo fue muy secreto, explicó el responsable de la misión,  y tenía que decir a la opinión pública que estaba buscando al Titanic».

 

Fuente CBS NEWS

El 1 de septiembre de  1985, el oceanógrafo Dr. Robert Ballard sorprendió al mundo cuando encontró el Titanic,  pero las circunstancias que permitieron la expedición fueron un secreto de la Guerra Fría, clasificado por el gobierno estadounidense durante décadas. Una exposición en el museo National Geographic en Washington llamada «Titanic: The Untold Story«, relata el trágico destino de la nave -un transatlántico supuestamente insumergible que chocó con un iceberg el 15 de abril de 1912-  y una historia desconocida.

Todo comenzó en 1982, cuando Ballard, quien había realizado varias misiones navales secretas durante la Guerra Fría, estaba desarrollando su propio vehículo submarino operado por control remoto y no lograba obtener  subvenciones científicas para continuarlo. Ballard  contactó con el subjefe de operaciones navales Ronald Thunman para saber  si a la Marina de EEUU le interesaría financiar  su proyecto, con el cual pretendía hallar el  Titanic. Thunman dijo que sí, pero con la condición de que  Ballard utilizara los fondos y el tiempo para encontrar un submarino nuclear de EEUU, el Scorpion, que se hallaba desaparecido en el Atlántico desde 1968.

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El submarino nuclear USS Scorpion, desapareció en el Atlántico con  sus 99 tripulantes  el 22 de mayo de 1968, por causas desconocidas.  El Scorpion salió el 21 de mayo de 1968 de la base de EEUU en Rota (España) y su última comunicación fue a 80 km al suroeste de las Islas Azores. La  investigación posterior reveló que se hundió  a 470 km al suroeste de esas islas de soberanía portuguesa  (desde la base de Rota a las Azores hay unos 1800 km) y sus restos estaban a una profundidad de 3.000 metros. Se especuló con que podría haber tenido un enfrentamiento con un submarino soviético. 

 

La Marina de los EEUU  temía que los soviéticos encontraran los restos del  submarino. Todo fue muy secreto- dijo Ballard- y había que decir a la opinión publica que estaba buscando al Titanic.

Antes del Scorpion, los EEUU habían perdido otro submarino nuclear, el Thresher, hundido el 10 de abril de 1963.

La búsqueda del submarino  tardó más tiempo del esperado, de manera que cuando Ballard encontró al Scorpio y tuvo libertad para  buscar al Titanic, sólo le quedaban 12 días de tiempo.  Aprovechando  la experiencia en la  búsqueda del Scorpion, que le había enseñado que debía buscar su rastro de escombros,  pudo hallar al Titanic en tan breve espacio de tiempo.

Ballard, explica que  aún recuerda vívidamente el momento en que vio el Titanic, pero también recuerda cómo el estado de ánimo cambió de repente. «Nos dimos cuenta de que estábamos saltando de alegría (por el descubrimiento) sobre la tumba de alguien y nos avergonzamos. Era como si alguien hubiera accionado un interruptor de la pared y sentimos respeto y prometimos que nunca tomaríamos nada de esa nave porque hubiera sido como saquear tumbas». Pero  las siguientes 8 expediciones a los restos del Titanic que se realizaron entre 1986 y 2004, no tuvieron estos escrúpulos y retiraron  5.500 artefactos pertenecientes al naufragio. Desde el descubrimiento de Ballard,  el pecio  ha sido saqueado sistemáticamente por expediciones tanto furtivas como autorizadas.

 

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