MORIS. Patriarca del rock nacional… y del español

Junto con Litto Nebbia, Moris puso sobre la mesa los sentimientos de una camada de jóvenes que fuimos ¡brevemente! adolescentes allá por 1966, cuando la Morsa primigenia reemplazó a la supuesta Tortuga y planteó quedarse en el poder treinta años, lo que nos disparó havia la única oposición que podía hacerse: por las bravas. A pesar de su cercanía con el tango, Moris fue cero misógino: abogó por la igualdad de derechos para mujeres y por la aceptación de la diversidad sexual (detesto la palabra diversidad por el uso espúreo que le da el macrismo, pero no encuentro otra que la reemplace), parándose siempre del lado de los trabajadores. Tanto me acompañaron sus canciones que las aullaba en los calabozos del RIM3 de La Tablada, hasta el punto de que mi amigo Oscar Travi –que pasó la mitad de la colimba en ellos– me bautizó «El loco serenata». Moris también marchó al exilio como yo (él a Madrid, yo a Barcelona) y se la ingenió muy bien para ganarse la vida sin traicionarse. Hasta el punto de que fue en España uno de los pioneros, acaso el más claro, del rock en castellano. No sabía de la existencia de este programa en el que Lalo Mir lo entrevista junto con su hijo Antonio Birabent a propósito del disco que hicieron juntos, Familia canción  a pesar de que ya tiene seis o siete años de antigüedad. Lo miré y escuche con mucha ternura. Sé que Moris no está bien de salud, y a pesar de ser agnóstico y de carecer por completo de la gracia de la fe me encontré entonando con Charly y Luis un «Rezo por vos».

 

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