IRÁN – EEUU – SABOTAJE EN ORMUZ. El ataque a los petroleros, un clásico incidente provocador

El pasado domingo cuatro petroleros resultaron saboteados en el Estrecho de Ormuz: dos de Arabia Saudita, uno de los Emiratos Árabes Unidos y otro de bandera Noruega. Se desconoce la mano negra que puede estar detrás del incidente,  un clásico del manual de excusas para declarar guerras. Por otra parte,  el gobierno del Estado español ha ordenado retirarse antes de llegar a Ormuz, a una de sus fragatas de guerra que acompañaba al convoy militar de EEUU liderado por el portaaviones USS Abraham Lincoln que se dirige a la zona a intimidar a Irán. Y yo me pregunto, por qué la fragata española acompañaba a EEUU en sus acciones unilaterales, con las que la Unión Europea no está de acuerdo. M. Mestre

El sabotaje contra cuatro petroleros cerca de Ormuz enciende las alarmas

 

El A. Michel, con bandera de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los cuatro buques que resultaron dañados el pasado domingo (Handout / AFP)

Irán advierte a sus vecinos árabes ante el “aventurismo de agentes exteriores”

 

CATALINA GÓMEZ, TEHERÁN. SERVICIO ESPECIAL LA VANGUARDIA

El ataque contra cuatro petroleros en las proximidades del estrecho de Ormuz ha encendido las alarmas sobre lo frágil que es la seguridad en la región, en un momento en que la tensión entre EEUU e Irán se encuentra en uno de los puntos más altos de los últimos años. Arabia Saudí afirmó ayer que dos de sus petroleros fueron objeto el domingo de un “sabotaje” en la zona exclusiva económica de Emiratos Árabes Unidos. Los otros dos buques tienen bandera emiratí y noruega.

El ministro de Energía saudí, Jalid Al Falih, dijo que los barcos sufrieron “daños significativos”, pero no hubo víctimas. En vídeos difundidos ayer se puede ver un hueco en la popa del barco noruego al nivel del agua.

Las especulaciones sobre la autoría del ataque han desbordado las redes sociales de la región, pero por el momento las autoridades han asegurado que llevan a cabo una investigación en la que también participa Estados Unidos.

Este “acto de sabotaje”, tal como lo definieron los Emiratos Árabes Unidos, pone en evidencia que la más mínima equivocación puede terminar en un conflicto mayor. El ataque se dio en las cercanías del puerto de Fujairah, el único emiratí en el golfo de Omán, en la parte sur del estrecho de Ormuz, y uno de los principales de la región.

En Irán, el ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, aseguró que este ataque era “preocupante y terrible” y llamó a que se investigara. Su portavoz, Abbas Mousavi, hizo un llamamiento a los países de la región para que estén “vigilantes contra el aventurismo de agentes exteriores”.

Este ataque no puede ser tomado como un asunto menor por los iraníes, que se encuentran en medio de una escalada verbal con EEUU y especialmente con el secretario de Estado Mike Pompeo. Si bien la presencia militar estadounidenses en la región es normal, y en muchas oportunidades el despliegue ha sido mayor, en esta ocasión viene acompañada de una escala verbal que aumenta con los días.

“Un portaviones que lleva al menos 40 ó 50 aviones y 6.000 hombres en su interior era una amenaza para nosotros en el pasado, pero ahora se ha convertido en una oportunidad”, aseguró el comandante de la división aeroespacial iraní, Amirali Hajizadeh, quien concluyó que si los norteamericanos llevan a cabo cualquier movimiento, “les daremos en la cabeza”.

A pesar de las palabras de algunos comandantes, Irán sigue insistiendo que EE.UU. no está en capacidad de iniciar una guerra contra Irán. Así lo recordó el domingo en el Parlamento iraní durante una comparecencia a puerta cerrada el comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, el general Hosein Salami.

“Ni la inteligencia ni los militares estadounidenses quieren una guerra, ellos conocen las capacidades de Irán y saben que esto llevará a un desastre económico en toda la región que llevará años reconstruir”, explicaba ayer Mohammad Marandi, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Teherán.

Todas estas circunstancias hacen que un ataque como el que se llevó a cabo en cercanías del estrecho el domingo prendan las alertas sobre una escalada que luego sea imposible de detener. “La comunidad internacional tiene la responsabilidad compartida de proteger la seguridad de la navegación marítima y la de los tanques de petróleo y así mitigar las consecuencias adversas que dichos incidentes puedan tener el mercado energético y el peligro para la economía global”, aseguró el ministro de Energía saudí, Khalid al Falih.

Un carguero saudí, en Santander, España

Un barco saudí al que una ONG francesa impidió, con un recurso ante la justicia, que cargara armamento el viernes en el puerto francés de El Havre, atracó ayer en el puerto de Santander. El grupo francés defensor de los derechos humanos ACAT argumentó en su recurso legal presentado el jueves pasado que el cargamento contravenía un tratado de la ONU porque las armas podrían ser usadas contra civiles en Yemen, aunque el juez francés que analizó el caso decidió rechazarlo el jueves. Poco después del fallo del tribunal francés, el buque saudí Bahri-Yanbu tomó rumbo hacia Santander sin el cargamento de armas que debía haber recogido en territorio galo. Se desconoce por qué ha atracado en Santander ni cuánto tiempo permanecerá allí. El Ministerio del Interior español dijo no tener información sobre el buque. El jueves, el presidente Emmanuel Macron defendió el envío de armamento a Arabia Saudí diciendo que el Gobierno saudí se ha comprometido a que esas armas no serán empleadas contra población civil.

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