MACRI Y SU LIBERTAD DE PRENSA: Disparar sobre el periodista

El digital madrileño Nueva Tribuna  se hace eco de los datos sobre la situación laboral  de los trabajadores de prensa en Buenos Aires, reflejada en el informe del sindicato bonaerense del sector. Como viene siendo habitual, el cronista del medio madrileño no se anda con rodeos a la hora de definir a la prensa del régimen macrista. M.Mestre

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Pablo Piovano, uno de los 55 periodistas baleados por gendarmería. Los reporteros gráficos tienen su propio sindicato, ARGRA.

4.500 periodistas despedidos y 55 heridos por represión es el saldo de los primeros tres años de gestión de Mauricio Macri.

WALTER MEDINA / NUEVA TRIBUNA

Los festejos por el Día del Periodista, que en Argentina se celebra el 7 de junio, quedaron relegados a un segundo plano, ya que las cifras de despidos en este sector, sumadas a las de los trabajadores de prensa heridos por las balas de la gendarmería del gobierno nacional, hablan por sí solas.

El informe que publicó el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa) indica que desde 2016 se perdieron por lo menos 3.127 puestos de trabajo registrados, solo en la Ciudad de Buenos Aires. De estos, 990 ocurrieron durante 2018, y 288 en lo que va del corriente año. Pero la cifra a nivel nacional se eleva a más de 4.500 despidos, lo que significa que durante la era Macri la pérdida es de un 30 por ciento de los puestos de los trabajadores de prensa.

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El oficialismo, mientras tanto, se jacta de haber “recuperado la libertad de expresión”; una proclama tan trillada como cínica con la que pretende ocultar la furia que desató contra las pocas voces críticas. Los ataques a la libertad de prensa, por parte del aparato represivo del Estado nacional, dejaron como saldo veintiocho periodistas detenidos y 55 heridos por balas de goma.

La cobertura de los reclamos sociales, criminalizados por los medios del poder, ha sido durante estos años el escenario en el cual la democracia ha dejado lugar a un autoritarismo que retrotrae a la Argentina de los años más oscuros.

Macri ratificó esta semana su “compromiso” con la libertad de prensa. Sin embargo está claro que el primer mandatario se refiere a las libertades de los medios que han construido una realidad paralela, con el fin de mantener lo más alejada de la verdad a una audiencia cada segundo más manipulada.

Entre los escribas a sueldo de Mauricio Macri existen quienes están dispuestos a callar, aún cuando el ruido del escándalo trasciende las fronteras. Abocada a oficiar ahora de protectora de aquel a quien convirtieron en presidente, la prensa macrista se limita a fomentar la idea del peligro que representa para la Argentina la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner.

El ultramacrista Lusi Majul es un claro referente de la prensa prostituida que trabaja en la instalación de “verdades” con el objetivo de estupidizar a una audiencia ya de por sí estúpida. «En cualquier país del mundo, una dirigente con el 10% de las acusaciones que tiene Cristina Fernández ya tendría que estar fuera de carrera, pero esto es la Argentina, el país más raro del mundo, donde la política es sinónimo de impunidad”, sostuvo ayer Majul, a quien jamás se le ocurrirá recordar en directo que Mauricio Macri asumió la presidencia con 214 causas judiciales. De ningún modo lo hará, como tampoco mencionará que el escándalo Panamá Papers obligó a la dimisión de primeros mandatarios en esos otros países que no son “raros” como la Argentina.

En el terreno de los medios masivos y las tecnologías de la información y la comunicación, Mauricio Macri reconfiguró el escenario profundizando las políticas en favor de las grandes corporaciones, en especial del Grupo Clarín, multimedio que lo transformó de contrabandista en presidente.

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