EEUU – THREE MILE ISLAND: El accidente nuclear que Hollywood no cuenta

En EEUU tuvo lugar el primer accidente en una planta nuclear, pero Hollywood no lo cuenta a lo grande, a pesar de  que atraparían a la audiencia desde el primer momento. Podrían contar, por ejemplo, que los operadores de la central se enteraron diez horas después que el núcleo estaba fundido porque el indicador del panel de control estaba roto y no detectó la fuga del refrigerante. Entonces, para evitar la explosión liberaron una cantidad indeterminada de gas radiactivo al exterior, sin evacuar a la población,  y ocultaron lo ocurrido a las autoridades durante dos días.  Hasta lograrían un toque (tragi)cómico al revelar que los trabajadores de la planta nuclear tenían -y no es una broma-  el  nivel de Homer Simpson, el inspector de seguridad de la central de Springfield, en la serie de dibujos animados creados por Matt Groening. No me soprendería saber que Groening se inspiró en los hechos reales ocurridos en la  central  de Pensilvania en 1979. M. Mestre

El Chernobyl estadounidense del que no se hacen series: el accidente nuclear de Three Mile Island

 

El cine siempre se ha usado como una herramienta más de propaganda. Hollywood lo sabe, y por eso hace series sobre Chernobyl y no sobre Three Mile Island, el accidente nuclear más grave de la historia de EEUU.

JOSÉ CARMONA / PÚBLICO

Hace cuarenta años, el 28 de marzo de 1979, Harrisburg se despertaba con la noticia de que algo pasaba en la central nuclear situada a apenas 16 kilómetros. Aún restaban siete años hasta Chernobyl, la catástrofe nuclear más grande que ha sufrido la humanidad. El accidente norteamericano cambió drásticamente la política atómica de EEUU, que entendió las consecuencias irreparables que deja un error en una central nuclear, y puso en relieve la escasa formación de los técnicos que operaban en las plantas del país.

El desastre, el operativo y las ñapas fueron tan irregulares y azarosas que la transcripción de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) da a entender que la magnitud del desastre podría haber sido irreparable: «Esto se parece a un par de ciegos que se tambalean alrededor de una toma de decisiones”, dijo Joseph M. Hendrie, presidente de la NRC por aquel entonces.

«Las causas no suelen ser por problemas técnicos. En este caso, fue falta de organización. Se detectó que el problema era que los trabajadores apenas tenían una formación básica, no tenían conocimientos cualificados«, cuenta Ignacio Fernández, físico e inspector de Centrales Nucleares en España, ya jubilado.

El accidente que cambió la dinámica

Durante la madrugada del 28 de marzo el núcleo de Three Mile Island (TMI) sufrió una fusión parcial y puso en riesgo a toda la flora y fauna que rodeaba el terreno. El accidente nuclear más grave de la historia de EEUU generó todo un debate en torno a la radiación, ya que casi dos millones de personas quedaron práticamente expuestas, de las cuales unos 70.000 recibieron un aviso para estar preparados ante una posible evacuación.

El reactor 2 de TMI fue el que sufrió la fuga, y según los análisis se debió a un fallo humano al realizar ciertos protocolos de cierres de válvulas. «Ese accidente fue un toque de atención. A partir de aquello se exigió mayor formación a los técnicos. Una persona que no sabe ciertas cuestiones sobre física no puede trabajar en una central, porque no sabe cómo funciona un reactor. Se exigió mejorar los procesos de reciclaje, se promovió la formación continua…, y además, desde aquello, cada central tuvo su propio simulador para practicar ante hipotéticos problemas, mientras que antes había uno genérico para todos. Los métodos se volvieron más cuidadosos y se hacían muchas más operaciones preventivas», cuenta el físico Ignacio Fernández.

Incluso se hizo mayor campaña de concienciación con los técnicos e inspectores, para que no bajaran la guardia y evitar así nuevos accidentes: «Varios técnicos españoles se fueron a un curso al Georgia Institute of Technology –lugar de EEUU donde se investiga sobre la energía nuclear– y les hacían repetirse todos los días frases como ‘Soy consciente de que tengo a mi cargo un núcleo a mucha temperatura‘, para que no se les olvidase la gravedad de un error», asegura el trabajador.

El accidente hizo saltar alarmas y provocó la creación en 1980 de un Sistema de Notificación de Incidentes con la intención de que todos los países informasen de los acontecimientos e incidentes inusuales en las centrales nucleares para el conocimiento de otros países.

¿No hay radioactividad en los alrededores?

La fuga de TMI se catalogó como problema de nivel cinco –accidente con consecuencias amplias– y hasta Chernobyl y Fukushima era el percance nuclear más grave de la historia. ¿Cómo es posible que no se hayan revelado problemas y consecuencias en la salud y en el medio ambiente a largo plazo?

Según las estimaciones del NRC, del Departamento de Salud, Educación y Bienestar y de la Agencia de Protección Ambiental, se observó un incremento en la exposición de radiactividad, pero sin llegar a guarismos peligrosos.

Desde Ecologistas en Acción aseguran que no se puede llegar a conclusiones sobre las consecuencias del accidente por culpa de la opacidad de las investigaciones: «El problema es que el acceso a estudios fiables con la intensidad que debería no existen, entonces es difícil prever los problema de la radiación. No es sóolo la exposición directa, sino la que se produce a lo largo del tiempo», asegura Javier Andáluz, portavoz de la organización.

«Hay evidencia de contaminación radiactiva, es obvio que afectó al medio ambiente. Decir que no hubo consecuencias es no querer contar la verdad. Además, hay enfermedades relacionadas, no sólo cáncer: estrés postraumatico, problemas psicológicos derivados de este tipo de catástrofes, ansiedad, angustia que puede acabar en alcoholismo… Hay que entender la angustia vital si tú o los tuyos van a padecer algún tipo de enfermedad», asegura Raquel Montón, responsable de la campaña antinucleares de Greenpeace en España.

«La Organización Mundial de la Salud (OMS) debería liderar estos estudios, pero nunca ha analizado TMI y hay un porqué claro: la OMS depende de Naciones Unidas, que también tiene dentro de sus administraciones al Organismo de Energía Atómica, por lo que hay un claro conflicto de intereses. La American Nuclear Society también ha publicado informes, pero no tienen credibilidad», critica Montón.

Mapa de enfermedades según la cercanía a la central nuclear de TMI. Informe de Steven Wing

Un informe del investigador Steven Wing al que Greenpace cita y da credibilidad asegura que el escape de radiación fue más de diez veces superior al reconocido oficialmente. A través de la cercanía geográfica respecto a la central, el investigador asegura que los índices de cáncer pulmonar son de cuatro a seis veces más elevados, al igual que hay entre dos y diez veces más casos de leucemia ahí donde el viento era favorable a las corrientes que arrastran el aire de TMI.

Steve Ala, profesor asociado de epidemiología de la Universidad de Carolina del Norte, daba alas a desoír las interpretaciones del Gobierno: «Es consistente la hipótesis de que la radiación del accidente llevó a un aumento en el cáncer en las zonas que se encontraban en el camino de la pluma radiactiva», concluía en su informe.

Y llegó Chernobyl

Varios años después, toda la gravedad que pudo tener el accidente en suelo estadounidense quedó en anécdota al lado de lo acontecido en Ucrania: «Lo de Chernobyl no tuvo nada que ver con lo que pasó en TMI, aquello fue una falta de control de todo tipo. Llegaron técnicos desde Moscú para hacer una prueba y aprovecharon el reactor que mejor funcionaba, pero quitaron a los operadores responsables y metieron la pata. Hicieron una prueba de comprobación de los generadores de emergencia, para saber cuántos minutos podían mantener la central de manera segura. El jefe de turno ya avisó de que aquello era muy peligroso, pero no le hicieron caso«, cuenta Ignacio Fernández. 31 muertos por un ejercicio de cabezonería. (N.de la E. No fue «un ejercicio de cabezonería» como cree este señor. Presten mucha atención a estos datos: llegaron unos técnicos desde Moscú, apartaron de sus puestos a los operadores de la central e hicieron pruebas peligrosas en contra de la opinión del responsable a cargo de la planta. ¿Quiénes eran esos «técnicos de Moscú» y por qué hicieron esas pruebas? Recordemos que era un momento en que se intentaba convencer al pueblo soviético y al mundo, que la URSS se caía a pedazos y ocurrían todo tipo de «errores» en la seguridad del país,  impensables si no hubieran sido permitidos o provocados desde dentro. ¿Se acuerdan del  muchacho alemán que apenas tenía un carnet de vuelo en prácticas y aterrizó en la Plaza Roja, habiendo atravesado miles de km de espacio aéreo soviético supuestamente sin ser detectado? Alguien debería hacer una serie titulada  «La gran conspiración que destruyó la URSS»).

Ecologistas en Acción reflexiona sobre el peligro de la energía nuclear, incontrolable cuando hay accidentes: «TMI fue la primera advertencia del riesgo nuclear. La segunda fue Chernobyl y la tercera Fukushima. Tenemos tres accidentes con graves consecuencias, y aún a día de hoy no tenemos solución para residuos de alta intensidad. Si los romanos hubieran usado energía nuclear, todavía seguiríamos sufriendo sus residuos acumulados», concluye.

Comentarios (2)

  1. Carlos

    Como supone Montse, es posible que los Simpson tengan algo que ver con el «accidente» de esa usina atómica yanqui. Me tiendo y me sumo a su hipótesis: si Homero trabaja en una planta energética nuclear puede pasar cualquier cosa.
    Voy a hacer una pequeña colaboración. Creo que el mejor cine de Hollywood se hizo en las décadas del 60, 70 y 80. Antes y después hubo muy buenas y grandes películas, pero estimo que no tantas tan buenas como en esas décadas. En esos tiempos, no se por qué, hubo más guionistas y directores y productores que se animaron a salirse un poco del molde publicitario del imperio y contar tambien algunas miserias poco conocidas de ese imperio. Este «accidente» fue en 1977. Bueno, en 1979 se hizo una película que acá se conoció con el título «El sindrome de China», que trataba de un siniestro de ese tipo en una usina atómica privada que por escaso mantenimiento para bajar costos -bah, capitalismo- escapó al control del personal y terminó en un desastre extremadamente peligroso (la vi hace mucho y no recuerdo la magnitud). Jack Lemon es el encargado de la planta que trata de disimular ante dos personas jóvenes de la prensa , Jane Fonda cronista y Michael Douglas fotografo, que fueron allí porque se enteraron que algo raro pasaba y no se daba a conocer.
    Lo del título «El sindrome de China» creo que está referido -exageradamente-, a lo que puede hacer un reactor que se funde. Se hunde y va quemando la masa terrestre hasta atravesarla y salir a la superficie por China.

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  2. Fini

    La película es posterior al incidente, aunque siempre se menciona, falsamente, como inspiración de la película. Como ocurrió el incidente Three Mile Island y la película fue estrenada pocos días después tuvo mucho éxito y fue nominada a varios premios Oscar. Este fue el primer incidente grave nuclear. Me causa gracia que la misma gente que critica estos incidentes en EEUU, en Europa y en Japón sale a pedir que avancen los proyectos nucleares en Argentina, que además incumplen normas internacionales.

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