ISRAEL: Netanyahu oculta a los israelíes las consecuencias de una guerra con Irán, explica prestigioso periodista hebreo

El veterano y prestigioso periodista israelí, Chemi Shalev, editor y corresponsal del diario Haaretz en EEUU, explica cómo Netanyahu y los altos cargos del gobierno de Israel mienten a la población sobre las consecuencias de una guerra entre EEUU e Irán. Asimismo, advierte que tras el conflicto después de sepultar a los muertos y de recoger los escombros, Netanyahu dirá a los israelíes  que «no había otra alternativa» y que «el fin del programa nuclear de Irán está más cerca que nunca». 

El arma del Día del Juicio Final

Israelíes protestan contra la guerra en Tel Aviv en 2012 -Foto Ahmad Gharabli

El apoyo israelí a Trump en un conflicto con Irán ignora intencionadamente el peligro de un devastador ataque con misiles de Hezbolah. Netanyahu pone la confianza y el destino del país en manos de un presidente impulsivo con poca experiencia y ningún logro

CHEMI SHALEV / HAARETZ
Traducción DANIEL KUPERVASER

La ridiculez más grande de la semana se registró en las más altas esferas oficiales israelíes cuando informaron a los periodistas que Israel queda fuera del foco de la escalada en la confrontación entre EEUU e Irán. Para la gran mayoría del mundo, Israel es el foco mismo. Israel instigó a Trump a abandonar el acuerdo de limitación de actividades atómicas con Irán, decisión que llevó a Washington y Teherán a ingresar en el camino de la confrontación inevitable. Inclusive ahora, Netanyahu y sus ministros tienen que hacer muchos esfuerzos para esconder su avidez de ver a Irán de rodillas, tanto por la amenaza de guerra, como de su materialización.

Yakov Amidror (general retirado del ejército de Israel y ex Asesor Nacional de Seguridad), que no necesariamente obedece a las órdenes de silencio de Netanyahu a sus ministros, propone un ataque preventivo del ejército estadounidense a los puntos estratégicos iraníes. “En dos horas se termina” se comprometió el general retirado en una entrevista radial la semana pasada. Pese a que las profecías de “un golpazo y se terminó todo” se comprueban como falsas, es probable que la evaluación de Amidror -que tiene muchos discípulos-  sea posible sólo bajo una condición: que tiene en sus manos la garantía total y absoluta de que EEUU no provocará  que Teherán dispare su arma del Día del Juicio Final,  miles de misiles de Hezbollah sobre Israel, al que considera la fuente del mal universal.

La amenaza de Hezbollah: 100.000 misiles

Netanyahu y sus compinches no se ocupan de la amenaza de represalias de Hezbollah como subproducto del conflicto estadounidense por el poder nuclear de Irán. Tendrán sus razones. Pero la falta de debate público en el tema es muy misteriosa. Tanto sea por suponer que la amenaza no se concretará; o por basarse en evaluaciones de expertos que Hezbollah no se atreverá en hacer peligrar su posicionamiento o simplemente su existencia; o es consecuencia de una sensación de seguridad absoluta en el poder de disuasión de Israel;  o una confianza ciega en la habilidad de liderazgo de Netanyahu, lo cierto es que en todo caso  se trata de una negación colectiva ante un claro peligro estratégico, que cada día es más inmediato.

Si Hassan Nasrallah no se opone, la decisión de “morir por Palestina” podría sumergir a Israel en un conflicto militar muy difícil que en su peor trama incluye el lanzamiento de miles de misiles direccionados y no direccionados hacia puntos estratégicos y centros urbanos. Una parte importante de esos misiles llevarán una carga explosiva de 500 kg con una capacidad de arrasar, por lo menos, todo lo que existe en un radio de 100 metros. Comparativamente, los misiles de Hamas serían menos que petardos de Navidad.

Otorgando un valor razonable al poder de destrucción de Hezbollah, Netanyahu y la cúpula de seguridad de Israel ya hace años que se mueve con mucho cuidado para no acorralar a la organización libanesa contra la pared de la desesperación y la falta de alternativas. Pero ante el posible enfrentamiento actual, Israel ya no dispone de una total independencia. Israel entregó su destino a las manos de un presidente estadounidense caprichoso, que demostró hasta ahora su destreza negociadora con duros déspotas convirtiéndose en vocero principal del presidente de Corea del Norte, que continúa armándose hasta el día de hoy, y su pericia diplomática, con su grandioso plan de paz que hasta ahora sólo produjo el mamarracho de Bahréin.

EEUU contra Irán

Trump da  una imagen de estar muy solo en este enfrentamiento, con una confianza en sí mismo que es proporcionalmente opuesta a su pericia y experiencia, en un campo de juego muy delicado, bordeando límites peligrosos y frente a campeones en este deporte. Por el momento, la opinión pública israelí se para y aplaude bajo dominio de su líder. Llegará el momento de las preguntas y las dudas. Sólo después de sepultar los muertos y apartar los escombros, Netanyahu explicará que no había alternativa y que la eliminación del programa nuclear de Irán está más cerca que nunca.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: