ACUERDO MERCOSUR – UNIÓN EUROPEA: Bueno, ¿para quién?

La gran defensora del acuerdo por parte europea, fue la cancillera alemana Ángela Merkel, como no podía ser de otra manera. Alemania tiene una economía basada en la exportación, y después de inundar al resto de la UE con sus productos industriales y hundir las industrias nacionales de los países PIGS -y no tan PIGS- , busca nuevos mercados. Macron, en cambio fue más difícil de convencer, preocupado como estará por las protestas que le van a organizar los agricultores y pescadores franceses, y ya no necesita sumar más sectores a la multitud que le pide la dimisión. En cuanto a la posición del presidente español en funciones Pedro Sánchez, no sorprende, porque la actitud de España sobre cualquier tema en la UE, se puede resumir en una frase: «lo que diga la rubia». Es decir, lo que diga Alemania, y no piensen que es una exageración. Por otra parte, no me sorprendería que la UE intente colocar los excedentes de alimentos, que ya no vende a  Rusia tras el veto del gobierno ruso en respuesta a las (estúpidas) sanciones que le impuso la UE obedeciendo a EEUU. Desde 2014 Rusia no compra alimentos a la UE, y muchos países han visto cómo su sector hortofrutícola entraba en una crisis de la cual aun no ha salido. A España le sobran toneladas de frutas, Polonia, no sabe qué hacer con las toneladas de manzanas que antes comían los rusos. Otros perjudicados son los productores italianos, franceses, griegos, portugueses. No me extrañaría saber, que los argentinos acaban comiendo manzanas de los Alpes italianos, en vez de sus manzanas del valle del Río Negro. Tampoco sería sorprendente que ya estén pensando en vender al Mercosur los alimentos europeos vetados por Rusia, reetiquetarlos allí  y revenderlos a los rusos como si se hubieran producido en Latinoamérica.  Además, de las dañinas condiciones sobre las economías nacionales y los productores locales,  los tratados de libre comercio son una tragedia para el clima: el transporte es una de las grandes fuentes de contaminación  y no hay ninguna justificación  para que no se consuman los productos locales; que los propios se envien a decenas de miles de km, y se importen productos similares producidos a enormes distancias. Sólo a la mente de los capitalistas, perturbada por la codicia, se le pueden ocurrir estos disparates. M. Mestre

Carlos Bianco: “Para Argentina, el acuerdo Mercosur – Unión Europea es una tragedia”

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Carlos Bianco, es ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, y fue el responsable de las negociaciones del acuerdo entre 2011-2015. El  especialista aseguró que en las actuales condiciones que plantea el acuerdo “nos van a inundar de productos europeos de media y alta tecnología y no le vamos a exportar más de lo que ya veníamos exportando”. Bianco, actualmente es docente investigador de la Universidad de Quilmes (UNQ) y asesor de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

HÉCTOR BERNARDO / DIARIO CONTEXTO

Contexto dialogó con Carlos Bianco, ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, quien fue el responsable de las negociaciones del acuerdo entre 2011-2015.

¿Qué implica la firma del acuerdo Mercosur – Unión Europea?

Lo primero que hay que aclarar es que el acuerdo no se firmó. Lo que se dijo es que hay un entendimiento político para firmar a futuro, ahora se hará una revisión legal de los textos que están en negociación, lo que llevará varios meses. Hay que traducir ese acuerdo a los veintiocho idiomas oficiales de la Unión Europea (UE), lo que también llevará unos meses. Luego se firma y eso lo tienen que ratificar los cuatro países que hoy integran el Mercosur y el Parlamento Europeo por la otra parte.

¿Y si se concreta?

Así como se lo plantea ahora, para Argentina, el acuerdo Mercosur – Unión Europea es una tragedia, un desastre absoluto. No genera ningún beneficio para nuestro país, pero sí produce muchos perjuicios. Nos van a inundar de productos europeos de media y alta tecnología y no le vamos a exportar más de lo que ya veníamos exportando.

Van a llegar automóviles, autopartes, productos químicos, medicamentos, productos de la industria del caucho y el plástico, maquinarias, electrónica, calzado, carteras, etc. En muchos casos producidos en Europa, pero también algunos productos que serán sólo diseñados allí, producidos en el sudeste asiático, donde las producen con mano de obra extremadamente barata, luego va a volver, le van a poner un sello que diga “Unión Europea” y la van a mandar al Mercosur.

Eso es porque se acordaron reglas de origen muy flexibles por lo que no hará falta que los productos tengan mucho contenido europeo para que los envíen aquí, no paguen aranceles y no tengan ninguna traba a la importación.

¿Argentina no podrá aumentar sus exportaciones?

Uno creería que si Argentina firma un acuerdo de libre comercio va a importan más y también va a exportar más, pero en este caso eso no será así. Las cuotas de alimentos sin aranceles que la UE aceptó que el Mercosur le exporte son miserables, no va a mover el amperímetro de las exportaciones que Argentina ya hacía.

A eso se suma que el principal destino para nuestras exportaciones de productos industriales siempre fue Brasil, pero ahora esos productos se los van a comprar a los europeos.

En definitiva, no vamos a exportar más alimentos de los que ya veníamos exportando, vamos a dejar de exportarle a Brasil muchísimos productos industriales y además nos van a inundar el mercado interno con productos industriales europeos.

¿Los medios oficialistas hablan de un posible aumento de las inversiones extranjeras?

En el acuerdo no hay un capítulo sobre inversiones, no hay ninguna cláusula al respecto por lo cual no hay nada que indique que se van a producir más inversiones en nuestro país.

¿Por qué no se pudo concretar un acuerdo en mejores condiciones?

Durante los años que yo fue el negociador del acuerdo (de 2011 a 2015) intentamos que se negociara un acuerdo equilibrado que beneficiara a las dos partes, con la postura de que se respete el menor grado de desarrollo relativo del Mercosur y se respete la cláusula de trato especial y diferenciado para los países de menor desarrollo relativo. La Unión Europea no aceptaba eso quería iguales cláusulas para todos y nosotros sosteníamos que al ser un país más pobre teníamos que tener cláusulas que nos beneficien más.

Desde 2016 el Mercosur comenzó a flexibilizar sus posiciones y dar más mayor acceso a las empresas europeas. Ante la desesperación de los países del Mercosur de cerrar el acuerdo, la Unión Europea se aprovechó y dio cuotas miserables de importación de alimentos a cambio de que los países del Mercosur entreguen toda la industria, todos los servicios, las compras gubernamentales, la propiedad intelectual, etc.

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