CORTINAS DE HUMO. El juez Oyarbide, la Triple A y la Policía Federal

Se lo presentó como un miembro importante pero no hay indicios de que lo sea 

Detuvieron en San Pablo a Salvador Siciliano, acusado de integrar la Triple A

 

(Por JJS).- El prófugo Salvador Siciliano, acusado de haber sido miembro de las escuadras de sicarios de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) en los años ’70 del pasado siglo, fue detenido hoy en un suburbio de San Pablo, Brasil, a instancia del juez federal Norberto Oyarbide, quien instruye la causa penal abierta más antigua del país, imprecriptible por tratarse de delitos de lesa humanidad perpetrados en el marco del Terrorismo de Estado. Siciliano, de 70 años, fue presentado por los comisarios Aldo Darío Álvarez, de la Policía Federal Argentina, y Luiz Eduardo Navajas, de su similar brasileña, como un miembro importante de la tenebrosa organización, lo que fue relativizado cuando no directamente negado por varios estudiosos consultados.
Siciliano, de 70 años, fue capturado en su domicilio de Arujá, en un suburbio de San Pablo, en un operativo acordado por el Departamento Interpol de la Policía Federal Argentina con Interpol Brasil, ya que tenía orden de captura judicial y “una Notificación de Indice Rojo”, informaron fuentes policiales.
Estas mismas fuentes informaron que el jefe de la División Prevención Delictiva Internacional del Departamento Interpol, el comisario Aldo Darío Álvarez, viajo a Brasil, y recordaron que Álvarez integra el Centro de Coordinación Policial Internacional.
Siciliano tenía pedido de captura internacional en la causa 1075/2006, pedida por Oyarbide y fechada el 26 de mayo de 2014, por delitos de lesa humanidad que comprenden asociación ilítica, homicidio, privación ilegal de libertad y lesiones.
Como dato curioso, en la red puede verse un aviso que informa del fallecimiento de un Salvador Siciliano en Buenos Aires, publicado el 21 de julio de 2005. El 23 de diociembre de 2011 un “Salvador Siciliano” abrió una cuenta en Facebook, pero la dejó en blanco, con la única posibilidad de enviarle solicitudes de amistad, es decir de ponerse en contacto con él.
Voceros de ambas policías federales dijeron al perjiodismo que Siciliano era un “importante” miembro de la organización criminal, pero lo cierto es que dista años luz de haber sido siquiera un caciquejo menor de la misma, sino, más bien, ha de haber sido en el mejor de los casos, un sicario raso.
La organización criminal, más conocida como “Triple A”, fue netamente paraestatal, conformada su médula y espinazo por miembros de las custodias de la presidentas María Estela Martínez de Perón y de su ministro e íntimo José López Rega. y por integrantes de las superintendencias de Seguridad Federal (SSF, la antigua Coordinación Federal) y de Comunicaciones.
También la integraron, de manera subsidiaria (porque la Triple A, más que una organización, fue un conglomerado de ellas, una franquicia), guardaespaldas de dirigentes sindicales, lúmpenes y delincuentes comunes, y los crímenes perpetrados por otras organizaciones de extrema derecha como la Concentración Nacional Universitaria (CNU) muchas veces fueron cargados a su cuenta, hasta sobrepasar los mil asesinados.
Pero en lo esencial, la Triple A estuvo vertebrada, al menos en la ciudad de Buenos Aires (su principal escenario, junto con Rosario, ya que en Córdoba fue suplantada por el Comando Libertadores de América, que era un brazo clandestino del Tercer Cuerpo de Ejército, y en La Plata y Mar del Plata actuaron la CNU y miembros de La Bonaerense ) en torno a policías y ex policías federales, como ya denunció en cartas enviadas a todas las redacciones Rodolfo Walsh en 1974.
Baste decir que su jefe político, López Rega, que había sido cabo de la PFA, se hizo ascender a comisario general de la repartición, y que el jefe de la misma, el comisario general Alberto Villar, fue uno de sus  jefes operativos hasta su asesinato por Montoneros, el 1 de noviembre de 1974.
El juez Oyarbide fue durante muchos años docente de la Escuela de Oficiales de la PFA -entonces coronel Ramón L. Falcón y hoy Comisario General Juan Ángel Pirker- y está relacionado por muchos otros lazos a la institución.
Es así como sus “investigaciones” siempre se distraen en las periferías de la tenebrosa organización, en la “guarnición” y nunca jamás van a los bifes.
Esto es evidente ya que existiendo muchas fotos de los custodios de “Isabel” Perón y López Rega y la certeza de que integraban la banda criminal, nunca su juzgado publicitó los nombres de quienes aparecen en ellas.

Cuatro de los más importantes sicarios de la Triple A murieron en prisión domiciliaria sin aportar datos que permitieran ampliar el conocimiento de las ramificaciones de la tenebrosa organización: El subcomisario Juan Ramón Morales, el inspector Rodolfo Eduardo Almirón, el suboficial principal Miguel Ángel Rovira y el civil Felipe Romeo, nacido en Italia, y director del semanario “El Caudillo”, que tenía como lema “El mejor enemigo es el enemigo muerto”.

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