ALEMANIA: Preocupación del gobierno por la debilidad y pequeñez de sus Fuerzas Armadas

En 2014, en unas maniobras conjuntas de las Fuerzas de Reacción rápida de la OTAN, los militares alemanes se presentaron «armados» con palos de madera pintados de negro, ya que no contaban con fusiles para todos.
Alemania es la quinta economía más grande del mundo y la primera de Europa, y es el cuarto exportador mundial de armas (datos de 2017) con algunos de sus fabricantes colocados en el primer puesto de ventas, pero todos coinciden en que sus fuerzas armadas están en una situación «dramática». Los seis submarinos que posee Alemania y más del 50% de sus carros de combate, están fuera de servicio. Los aviones militares de transporte tienen un mantenimiento deficiente y a menudo no pueden despegar.  No hay repuestos para el parque automotor militar y también falta ropa y equipamento para la tropa. Un informe reveló en 2018 que sólo está operativo un tercio de los tanques, aviones de combate y helicópteros nuevos; y que los aviones de combate, tanques, helicópteros y barcos existentes se encontraban en condiciones «dramáticamente malas». Deutsche Welle informó que no se han cubierto 21.000 puestos de oficiales.
Las fuerzas armadas actuales de la República Federal de Alemania, la Bundeswehr, fueron creadas en 1955 con 100 voluntarios. En 1956, se reintrodujo el reclutamiento para todos los varones entre 18 y 45 de años de edad, y en 1957 se incorporaron los primeros reclutas del servicio militar obligatorio. La Bundeswehr sigue tres tradiciones: la de Von Clausewitz, la de von Stauffenberg (el coronel del Estado Mayor de la Wehrmacht considerado héroe de la resistencia alemana contra Hitler), y la tradición militar prusiana.
Durante la Guerra Fría, la Bundeswehr contaba con 495.000 efectivos, que provenían del servicio militar obligatorio. Tras la Reunificación alemana en 1990, 20.000 soldados de las fuerzas Armadas de la Alemania oriental, se incorporaron al ejército de la República Federal de Alemania. Una parte del armamento de la Alemania del Este, fue empleado por la Bundeswehr hasta 2008.
El 1 de julio de 2011, el servicio militar dejó de ser obligatorio, durante el segundo mandato de Merkel. Desde entonces el número de efectivos no ha parado de descender. Actualmente, Alemania, con una población de casi 83 millones de habitantes cuenta con 181.000 efectivos y 81.000 civiles en sus fuerzas armadas. Aunque en situaciones que el gobierno considere «de crisis», puede llamar a filas a todos los ciudadanos de entre 17 y 49 años, con lo cual tiene a su disposición a 20 millones de efectivos, de los cuales el gobierno calcula que serían aptos unos 15 millones.
A pesar de las campañas de propaganda, los ciudadanos alemanes de esta época, no están interesados en la carrera militar. Esto ha llevado a la cancillera Merkel a plantear el año pasado, que debería reimplantarse el servicio militar obligatorio para hombres y mujeres de 18 años, durante 12 meses. En general, los ciudadanos alemanes pusieron el grito en el cielo.
Pero la propuesta de Merkel fue aun más allá y propuso «introducir este servicio también para los refugiados, ya sea voluntario u obligatorio» porque  «ayudará a su integración en el Estado y en la sociedad».
Por su parte, el jefe del Estado Mayor alemán propuso buscar soldados profesionales para sus fuerzas armadas en todos los países de la UE. Los medios informaron que ya se había consultado con los socios de la UE y la idea había espertado recelo, en especial en los países situados al este de Alemania (es decir, los que Alemania considera su patio trasero).
España, con una población de poco más de la mitad de habitantes que Alemania, cuenta con unos efectivos de 131.911 militares más 20.000 civiles. Y Francia, con 67 millones de habitantes, tiene un ejército de 205.000 efectivos en activo más 183.000 en la reserva. M.Mestre

Alemania preocupada por su ejército

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La nueva ministra de Defensa  afronta un polémico legado

 

MARÍA-PAZ LÓPEZ / LA VANGUARDIA

La nueva ministra de Defensa, Kramp-Karrenbauer – presidenta de la democristiana CDU- hereda de la también democristiana Von der Leyen un ministerio en plena fase de reformas para atajar problemas que la Bundeswehr -fuerzas armadas alemanas- arrastra desde hace mucho tiempo: vehículos y material escasos o en deficiente estado, y la ralentización del reclutamiento de tropas tras la suspensión en el 2011 del servicio militar obligatorio.

El pasado enero, un informe parlamentario reveló que todos los días, por un motivo u otro, están disponibles menos del 50% de todos los tanques, buques y aviones. Se ha dado el caso de que militares alemanes en Afganistán tuvieron que recurrir a helicópteros civiles para desplazarse. El mal estado de vehículos y material es una rémora acumulada. La semana pasada, la Bundeswehr tuvo que suspender los vuelos de todos sus helicópteros Tiger (tiene 53) por fallos técnicos.

“La Bundeswehr quedó perjudicada tras el fin de la guerra fría, y luego fue orientada casi sólo a misiones en el extranjero; en otras palabras, todas las unidades que no tenían nada que ver con misiones extranjeras fueron descuidadas”, explica Carlo Masala, profesor de Política Internacional de la Universidad de la Bundeswehr de Munich, centro creado en 1973 para ofrecer formación académica a oficiales y aspirantes a oficiales. “A partir del 2014, cuando la defensa de la Alianza se convirtió en un tema para la Bundeswehr, resultó que falta material, personal e instrucción militar para afrontar el desafío”, concluye desde Munich el profesor Masala. Para intentar enderezar una situación endémica, el presupuesto de Defensa de este año ronda los 43.200 millones de euros, lo que supone un incremento de 4.000 millones respecto al del 2018.

Pero si estos son problemas estructurales, Kramp debe además afrontar otros dos asuntos que sí responden exclusivamente a la gestión de Von der Leyen, quien asumió el cargo en el 2013: el escándalo por las costosas asesorías externas, y la poca sintonía con los militares.

La semana pasada trascendió que entre enero y junio de este año, el Ministerio de Defensa y sus instituciones gastaron 155 millones de euros en asesores externos, casi tanto como lo que gastaron en servicios externos los otros 13 ministerios juntos (178 millones). Las cifras figuraban en la respuesta a una pregunta parlamentaria del partido de izquierda Die Linke. La explicación del Ministerio de Defensa a ese elevado gasto es que se debe a los retos de la digitalización, pero el escándalo del despilfarro perseguía a Von der Leyen desde mucho antes.

La ministra saliente tuvo asimismo tropiezos en su trato con los militares, que Annegret Kramp-Karrenbauer –también conocida como AKK– deberá también solventar. Hace dos años, el caso del teniente Franco A., un extremista de ultraderecha que pretendía hacerse pasar por un refugiado sirio y cometer un atentado, llevó a Von der Leyen a decir que en la Bundeswehr había “un problema de actitud”, una generalización que sentó muy mal entre los uniformados.

Quizá por ello, lo primero que dijo AKK al tomar posesión como nueva ministra el pasado 17 de julio fue: “Los soldados y otros empleados de las fuerzas armadas alemanas están bajo particular presión, y por eso merecen ser la máxima prioridad”. Kramp tuvo también palabras para las tropas en misión en el extranjero. En la actualidad, la Bundeswehr –incluidos ejército de tierra, armada, fuerza aérea, y administración civil– cuenta con 181.000 soldados -de los que 22.000 son mujeres- y con 81.000 empleados civiles.

El profesor Carlo Masala ve dos tareas principales para la ministra de Defensa en lo que queda de legislatura. “Por un lado, normalizar la relación entre la dirección política y las tropas y, por otro lado continuar con toda la fuerza política el cambio de tendencia iniciado por Von der Leyen –sostiene–. A largo plazo, es importante aumentar la capacidad operativa de la Bundeswehr y asegurarla para el futuro”.

Para Kramp, entrar en el Gobierno significa en teoría reforzarse para aspirar a la Cancillería en las elecciones previstas para otoño del 2021, a las que Merkel por decisión propia no se presentará. Pero en Alemania el Ministerio de Defensa ha sido siempre una cartera erizada de peligros para las carreras políticas de quienes la han ocupado, siendo Von der Leyen una notoria excepción por la carambola negociadora que la catapultó a Bruselas. Un reto añadido para AKK, alertan varios analistas, es cultivar su meta oficiosa de convertirse algún día en canciller, sin que parezca que ha aceptado ser ministra de Defensa sólo para alcanzar ese fin.

En el ámbito internacional, AKK afronta otra cuestión clásica alemana, que irrita sobremanera a la Administración Trump y que hermana a varios países europeos: el objetivo adoptado en el 2014 por los socios de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa con el horizonte del año 2024. El actual gobierno alemán de coalición de conservadores y socialdemócratas ha prometido aumentar ese gasto hasta el 1,5% del PIB en el 2025, pero el SPD prefiere no ir a más.

“Kramp ha recordado que la República Federal de Alemania se ha comprometido en el marco de la OTAN a gastar más dinero en defensa, y ha visitado varias veces a las tropas”, recuerda Masala. Pero el actual presupuesto de Defensa, heredado de Von der Leyen, representa el 1,2% del PIB, muy lejos de las demandas de la OTAN, por mucho que Kramp insista y prometa.

Comentario (1)

  1. Luis Jorge

    Mejor así.

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