AMAZONAS: El fondo buitre Blackstone está detrás de la destrucción de la selva

El fondo buitre Blackstone,mediante dos empresas brasileñas de su propiedad, está detrás de la destrucción  del Amazonas. Y quién sabe detrás de cuántos  acontecimientos más de la historia reciente de Brasil se los podría encontrar. Es la inevitable sospecha que surge después de leer esta documentada nota de The Intercept. M. Mestre

El mayor donante de Donald Trump y del jefe de los republicanos en el Senado de EEUU impulsan la deforestación del Amazonas

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Dos empresas  brasileñas propiedad del principal donante de Donald Trump y del jefe de la mayoría republicana  en el Senado estadounidnese,  Mitch McConnell, son responsables en gran medida de la destrucción continua de la selva amazónica, una devastación que ha originado los incendios  que han llamado la atención mundial.

 

RYAN GRIM / THE INTERCEPT

Traducción Montserrat  Mestre

Las compañías han arrebatado el control de la tierra, la deforestaron y ayudaron a construir una carretera controvertida hacia una nueva terminal en la jungla, todo para facilitar el cultivo y la exportación de granos y soja. La terminal de embarque en Miritituba, en las profundidades de la Amazonía en el estado brasileño de Pará, permite a los productores cargar soja en barcazas, que luego navegarán a un puerto más grande antes de que la carga se envíe a todo el mundo.

La terminal amazónica está dirigida por Hidrovias do Brasil, una compañía que es propiedad en gran parte de Blackstone, un importante fondo de inversión de EEUU. Otra compañía de Blackstone, Pátria Investimentos, posee más del 50 % de Hidrovias, mientras que Blackstone posee directamente una participación adicional del 10%. El cofundador y CEO de Blackstone, Stephen Schwarzman, es un aliado cercano de Trump y ha donado millones de dólares al senador republicano McConnell en los últimos años.

«Blackstone está comprometido con la gestión ambiental responsable», dijo la compañía en un comunicado. “Este enfoque y dedicación están integrados en cada decisión de inversión que tomamos y guía cómo nos comportamos como operadores. En este caso, si bien no tenemos control operativo, sabemos que la compañía ha realizado una reducción significativa en las emisiones generales de carbono a través de una menor congestión y ha permitido un flujo más eficiente de productos agrícolas por parte de los agricultores brasileños «.

El puerto y la carretera han sido muy controvertidos en Brasil, y fueron objeto de una investigación en 2016 por The Intercept Brasil.

Hidrovias anunció a principios de 2016 que pronto comenzaría a exportar soja en camiones desde el estado de Mato Grosso a lo largo de la carretera B.R.-163. El camino estaba en gran parte sin pavimentar en ese momento, pero la compañía dijo que planeaba continuar mejorando y desarrollándolo. En la primavera de 2019, el gobierno de Jair Bolsonaro  anunció que Hidrovias se asociaría en la privatización y el desarrollo de cientos de km del B.R.-163.El desarrollo de la carretera en sí causa deforestación, pero, lo que es más importante, ayuda a hacer posible una mayor transformación de la selva  en tierras de cultivo.

El camino B.R. 163, ha tenido un marcado efecto sobre la deforestación

Después de la devastación que comenzó bajo la dictadura militar y se aceleró durante las décadas de 1970 y 1980, la tasa de deforestación se desaceleró, ya que una coalición de comunidades indígenas y otros defensores de la sostenibilidad del bosque lucharon contra la invasión. Este progreso en la protección forestal comenzó a retroceder en 2014, a medida que la orientación política cambió hacia la derecha y los precios mundiales de los productos básicos subieron. La deforestación comenzó a aumentar nuevamente después del golpe de estado suave que derrocó a la presidenta Dilma Rousseff  en 2016. El gobierno de derechas de Michel Temer  nombró al magnate de la soja Blairo Maggi, ex gobernador de Mato Grosso, como Ministro de Agricultura.

Sin embargo, a pesar de que la deforestación se había ralentizado antes del golpe, el área alrededor de la carretera estaba siendo destruida. «Todos los años entre 2004 y 2013, excepto 2005, mientras que la deforestación en la Amazonía en su conjunto disminuyó, aumentó en la región alrededor del B.R.-163», informó el Financial Times en septiembre de 2017. Eso provocó el rechazo de los defensores indígenas. En marzo, Hidrovias admitió que su negocio se había ralentizado por el aumento de los bloqueos y cortes de la carretera  B.R. 163. Aún así, la compañía está avanzando. Hidrovias dijo recientemente que, gracias a una fuerte inversión, planeaba duplicar su capacidad de envío de granos a 13 millones de toneladas.

El Amazonas, donde ha habido un número récord de incendios, es la selva tropical más grande del mundo. Absorbe una cantidad significativa de dióxido de carbono, uno de los contribuyentes a la crisis climática. El Amazonas es tan denso en vegetación que produce alrededor de la quinta parte del suministro de oxígeno del mundo. La humedad que se evapora del Amazonas es importante en las tierras agrícolas no sólo en América del Sur, sino también en el medio oeste de los EEUU, donde cae a la tierra en forma de lluvia. La protección de la selva amazónica, el 60 % de la cual se encuentra en Brasil, es crucial para la continuidad de nuestra civilización tal como la conocemos.

El interés en transformar el Amazonas en una fuente de ingresos del  agronegocio es el elemento central del problema porque  está relacionado con los incendios que hoy se descontrolan. La vanguardia de la  invasión de la selva con los grileiros, o «acaparadores de tierras», que operan fuera de la ley talando con motosierras. Los grileiros luego venden las tierras recién despejadas a las empresas agroindustriales, cuya cosecha se conduce por la carretera hasta la terminal, antes de ser exportadas. Bolsonaro ha pedido durante mucho tiempo que el Amazonas se entregue a los agronegocios. Ha defraudado rápidamente a las agencias responsables de protegerlo y ha empoderado a los líderes del agronegocio con la intención de deforestar el bosque. Los acaparadores de tierras se han envalentonado.

«Con Bolsonaro, las invasiones son peores y continuarán empeorando», dijo Francisco Umanari, un jefe del pueblo  Apurinã de 42 años, a Alexander Zaitchik, para una historia reciente en The Intercept. “Su proyecto para el Amazonas es el agronegocio. A menos que sea detenido, atropellará nuestros derechos y permitirá una gran invasión del bosque. El acaparamiento de tierras no es nuevo, pero se ha convertido en una cuestión de vida o muerte «.

Los incendios en el Amazonas han estado produciendo una devastación descrita como sin precedentes, muchos de ellos encendidos por agricultores, y otros por los que buscan limpiar la tierra para el cultivo o el pastoreo. Bolsonaro inicialmente descartó que los incendios merecieran una seria atención. Hace varias semanas, Bolsonaro despidió a un científico jefe del gobierno,  por un informe sobre la rápida escalada de la deforestación bajo la administración de Bolsonaro, alegando que las cifras eran inventadas.

Desde la dictadura militar en Brasil, cuando los agronegocios estaban en su apogeo, aproximadamente una quinta parte de la selva fue destruida, hasta mediados de la década del 2000. Si el Amazonas pierde otra quinta parte de su masa, corre el riesgo de entrar en un fenómeno conocido como muerte regresiva, donde el bosque se vuelve tan seco que entra en un ciclo vicioso y en cascada, que se convierte, como escribe Zaitchik, en un proceso «fuera del alcance de cualquier posterior intervención humana o arrepentimiento «.

Schwarman, fundador de Blackstone, posee aproximadamente una quinta parte de la compañía, lo que lo convierte en uno de los hombres más ricos del mundo. En 2018, ganó al menos 568 millones de dólares, algo menos que los 786 millones de dólares que ganó el año anterior. Con esa riqueza ha ayudado al senador McConnell y a Donald Trump. En 2016, donó 2.5 millones de dólares al Fondo de Liderazgo del Senado, al Super PAC (N.de la E: los Political Action Committees, o PAC, en EEUU son los comités que manejan los fondos para hacer campañas políticas a favor o en contra de candidatos, para favorecer o entorpecer la legislación de leyes, etc.) de McConnell y puso a Jim Breyer, el cuñado multimillonario del senador McConnell, en la junta de Blackstone. Dos años después, Schwarzman aportó 8 millones de dólares al Super PAC de McConnell.

Los empleados de Blackstone han dado más de 10 millones al senador McConnell y su Super PAC a lo largo de los años, lo que los convierte en la mayor fuente de financiamiento directo a su carrera política. La responsable de la campaña al Senado de McConnell declinó hacer comentarios.

Schwarzman es un amigo cercano y asesor de Trump, y se desempeñó como presidente de su Foro Estratégico y de Políticas hasta que se desmoronó tras la manifestación neonazi de Charlottesville, en la que Trump elogió a «personas muy buenas, de ambos lados». En diciembre de 2017, cuando se estaban resolviendo los detalles finales de la reducción de impuestos del Partido Republicano, Schwarzman organizó una recaudación de fondos para Trump, con una cena de 100.000 dólares el cubierto. Algunos de los compañeros de cena del presidente se quejaron de lo que tenían que pagar de impuestos y días después, Trump recortó el porcentaje del tramo más alto de contribuyentes del 39.6 al 37.

En los últimos meses, la familia Sackler, cuyos miembros fundaron y son dueños de la compañía farmacéutica Purdue Pharma, se han convertido en parias por su papel en facilitar la crisis de opioides y la muerte de decenas de miles de personas. Las contribuciones de Schwarzman a la destrucción del Amazonas, que se interpone a la necesidad de la humanidad de tener un planeta habitable, pueden en última instancia convertirlo en un apestado social como los Sacklers, dada la magnitud de las consecuencias que tiene la destrucción de la selva tropical.

En defensa del proyecto, un portavoz de Blackstone señaló que había sido aprobado por la Corporación Financiera Internacional, una afiliada del Banco Mundial, y que la CFI había determinado que el proyecto, de hecho, «reduciría las emisiones de carbono». Blackstone también envió una declaración que acreditaba a Hidrovias, que también enfatizó que contaba con el apoyo de la CFI: «Hidrovias siempre ha trabajado dentro de los más altos estándares ambientales, sociales y de gobierno (“ESG”), evaluados constantemente por auditorías de agencias multilaterales internacionales, como el Banco Mundial y la  IFC (Corporación Financiera Internacional). Además, Hidrovias mantiene todas las licencias ambientales requeridas por las autoridades competentes».

La CFI ha financiado algunos de los proyectos más destructivos para el medio ambiente mundial, por lo que su respaldo, de entrada ya no es convincente. Pero inclusive en sus propios términos, el estudio de la CFI sobre el proyecto Blackstone cuestiona su sostenibilidad. El transporte de soja o grano por vía fluvial es, de hecho, un método de transporte que requiere menos carbono, señaló correctamente la CFI en su informe. Pero, continuó, esa evaluación no tiene en cuenta la realidad de que «la construcción del puerto de Miritituba, cerca de las áreas aún intactas de la selva amazónica, probablemente reducirá los costos de transporte para los agricultores y, por lo tanto, acelerará la conversión del entorno en áreas agrícolas, particularmente para la producción de soja «.

«El proyecto está bien -argumentó el banco- porque se puede confiar en que Hidrovias y sus clientes serán responsables» y que «el puerto de Miritituba se está construyendo específicamente para manejar la soja comercializada sólo por comerciantes responsables que son sensibles a la preservación de los hábitats naturales». El banco aseguró que «el 100% de la capacidad de transporte de la compañía en el Sistema Norte se contrata con grandes compañías comerciales, con alta capacidad de gestión, y que acatan la Moratoria de la Soja en el Amazonas».

La Moratoria, que prohíbe la compra de soja producida en tierras deforestadas ilegalmente, se negoció originalmente en 2006 entre los grandes comerciantes, Greenpeace y las autoridades brasileñas. Se ha renovado anualmente desde entonces.

El cumplimiento de la Moratoria, depende en realidad, de la capacidad o la voluntad del gobierno para monitorearla. Probar que la soja se cultivó en tierras deforestadas ilegalmente es muy difícil, ya que los acaparadores de tierras se mueven rápidamente para limpiar el bosque y venden la tierra recién talada a los ganaderos u operadores de agronegocios que rápidamente la cultivan y luego afirman que no tenían forma de saber que fue ilegalmente deforestada. Para que funcione el sistema de control, el gobierno también debe estar interesado en regular los agronegocios y la administración de Bolsonaro ha sido bastante explícita en que no está interesada en hacerlo, colocando a en puestos dirigentes claves a los emprsarios del agronegocio, mientras que destituye a las agencias reguladoras.

Aunque fuera cierto que toda la soja enviada desde el puerto de Hidrovias cumple con todos los requisitos de la Moratoria, los mercados de productos básicos son fluidos. Un nuevo puerto para los grandes comerciantes alivia la congestión y reduce los costos de transporte en otros lugares para los pequeños comerciantes, fomentando así un mayor desarrollo del negocio y más cultivo. La CFI señaló que Hidrovias prometió vigilar de cerca a sus clientes de soja: «HDB establecerá y mantendrá procedimientos internos para revisar el cumplimiento de los clientes con todas las disposiciones de la Moratoria de la soja en Amazonas, o cualquier otro requisito legal relevante dirigido a prevenir el comercio de soja producida ilegalmente en  áreas deforestadas. Si cambia el propósito del puerto o la combinación de los clientes de HDB, la compañía informará a la CFI de dichos cambios y se le puede exigir que actúe con la debida diligencia para garantizar que éstos no conduzcan a impactos indirectos indeseables «.

Por supuesto, Hidrovias también participa en la pavimentación de la B.R 163 y otros proyectos de desarrollo de negocios en la región. Esos proyectos, como la pavimentación de la carretera, tienen consecuencias indirectas completamente predecibles, ya que estimulan caminos laterales que hacen que las áreas de la Amazonía anteriormente difíciles de alcanzar, sean accesibles para la minería, la tala o la deforestación.

Un portavoz de Blackstone señaló que el fondo solo posee el 9,3 por ciento de Hidrovias. Pero no dice que el 55,8 por ciento de Hidrovias es propiedad de Pátria Investimentos, que también es de Blackstone. En el sitio web de Hidrovias, Pátria se describe como una empresa «en asociación con Blackstone». Private Equity News, en diciembre de 2018, en una nota sobre la elección de Bolsonaro tituada: «La Pátria de Blackstone: la democracia brasileña no está en peligro«, citó al economista jefe de la compañía asegurándole al público que «un descenso al autoritarismo es extremadamente improbable». Esa predicción no se ha cumplido exactamente, pero Blackstone parece seguir siendo un gran defensor de Bolsonaro. El presidente brasileño viajó a Nueva York en mayo para ser homenajeado en una gala, que fue patrocinada por Refinitiv, una compañía de propiedad mayoritaria de Blackstone.

 

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