COMPLOTS. Un arrepentido narró un intento de matar a Perón en 1953 / Nuevo film con material inédito sobre el bombardeo de 1955

La irrupción del peronismo, vale decir, de los trabajadores en la Plaza de Mayo y en el gobierno de la Nación, provocó fortísimas reacciones. Hasta el punto de que en 1955, un amplísimo frente articulado en torno a la iglesia católica y en el que participaban liberales, masones, cursillistas, radicales y comunistas, auspició el cruento derrocamiento de Juan Perón. Ese frente duró lo que un lirio –mientras permaneció en la presidencia el general Eduardo Lonardi–, hubo quienes fueron adelantados en darse cuenta de que habían revistado en el bando equivocado, como los nacionalistas Rodolfo Walsh y el primer ministro de Trabajo de «la Libertadora», Luis Cerrutti Costa y algún comunista que ahora se me escapa– y otros más lentos para digerir su tremenda metida de pata, la cosa es que cuando Perón auspició la candidatura del sindicalista Andrés Framini para la gobernación de Bueno Aires (1962), esta contó con el apoyo tanto de los nacionalistas como la de los comunistas. Para entonces hacia ya rato que se había producido una trasmutación, una alquimia prodigiosa: mientras gobernó, al peronismo se lo acusó de fascista, pero al iniciarse los años ’60 casi la totalidad de sus enemigos lo acusaban de comunista.

Daniel Hadad y su socio en las sombras, el broker de negocios de Israel Mario «Pascualito» Montoto, no tienen un pelo de tontos. Así, y aunque en los temas más importantes Infobae es un vocero de los servicios de inteligencia de Israel y los Estados Unidos (y en consecuencia también de una AFI que en gran medida es apenas una franquicia de ellos), en materia histórica da amplia libertad a investigaciones y revisionismos siempre que no colisionen frontalmente con los intereses de aquellos. En síntesis: que para que los embelecos de los gargantas profundas de aquellos servicios cuelen y sean creídos por los desinformados o distraídos, es imprescindible que estén rodeados por una mayoría de notas de buen periodismo, y es así como Infobae cuenta con una redacción de buenos profesionales y publica notas como la que aqui republicamos: la descripción de un intento de bombardear la Casa Rosada y matar a Perón dos años antes del bombardeo efectivo.

Y como todo tiene que ver con todo, aprovecho para publicitar el estreno del film «Proyecto 55», de Miguel Colombo, hecho a partir del descubrimiento de tres latas de filmaciones de aquel infausto 16 de junio, del que me han hablado muy bien. Se proyecta todos los jueves a las 21 en el Centro Cultural de la Cooperación, en la avenida Corrientes, frente al Teatro General San Martín.

Al respecto, recuerda Gogo Morete –miembro destacado del grupo de investigación histórica del Archivo Nacional de la Memoria (ANM) que integré y produjo el informe oficial del Estado sobre aquel bombardeo– recuerda que el entonces presidente del ANM, Eduardo Luis Duhalde habilito una partida de dinero «para comprarle película a un fulano que había trabajado en canal 7 y tenia mucho material» pero a la hora de concretar, esas películas no se hallaron. Agregó, sin embargo, que en una de las visitas de los miembros del grupo a hemerotecas, se encontro un titular de diario que anunciaba que el general FRANKLIN LUCERO CONVOCA AL ESTADO MAYOR PARA VER UNA PELICULA SOBRE LOS TRÁGICOS SUCESOS. Recuerda Morete que los historiadores del ANM llegamos a la conclusión de que el jefe del ejército, Lucero, «no iba a citar al generalato para pasar esos dos minutos que todos conocemos, que alguién debía tener ese material extraviado», y que es evidente que Miguel Colombo lo encontró.

Ahora lo podemos ver.

«General, yo intenté matarlo… no sé si se acuerda»

 

 

POR ALDO DUZDEVICH* / INFOBAE

En una calurosa tarde del tórrido verano madrileño de 1971, un hombre se sienta a conversar con el anciano líder al que, 18 años antes, quiso hacer volar por los aires con 50 kilogramos de trotyl. 

Cuando me enteré de esta historia y supe que ese hombre vivía y gozaba de lucidez, sentí la apremiante curiosidad de preguntarle cómo se le dice a alguien: «Mire, yo intenté matarlo, pero fracasé…y aquí estoy…de visita por su casa…»

Mariano Narciso Castex es un personaje multifacético: médico, sacerdote jesuita, funcionario, docente universitario, escritor, militante político y, en su temprana juventud, comando civil antiperonista. El hecho en el que estuvo involucrado fue la planificación de un atentado contra el entonces presidente, Juan Domingo Perón, descubierto y desbaratado en octubre de 1953, que se conoció como «la conspiración de los bebés», porque la edad de los involucrados no superaba los 19 años.

Luego del golpe que derrocó a Perón, los comandos civiles siguieron actuando, ahora “legitimados” por el régimen de facto

Luego del golpe que derrocó a Perón, los comandos civiles siguieron actuando, ahora “legitimados” por el régimen de facto

Se conoce muy poco, sobre los comandos civiles que actuaron contra el gobierno de Perón en 1955. Hay quienes, en una simplificación histórica, los definen como el antecedente de las patotas represoras del Proceso. Pero, aunque suene a herejía, en verdad creo que tienen muchas más similitudes con la guerrilla setentista que con esos grupos de tareas de la dictadura del 76-83.

Un ex comando civil, Florencio José Arnaudo, escribió El año en que quemaron las iglesias, un relato de tono épico que, confieso, me llenó de dudas. Entendí por qué algunos de los que en los 70 fueron líderes revolucionarios, en el 55 eran convencidos militantes antiperonistas; pero eso será motivo de otra nota. Volvamos a Castex y su grupo de conspiradores.

Mariano Castex, de conspirar contra Perón a visitarlo en Puerta de Hierro

Mariano Castex, de conspirar contra Perón a visitarlo en Puerta de Hierro

 

Me interesaba entender la lógica, las motivaciones, que llevaron a esos jóvenes a tomar el camino de una acción tan violenta. Lo escuché desde cierta empatía, la de quienes han pasado por lógicas similares, aunque en épocas y bandos diferentes.

Castex comenzó relatando su infancia de niño de alta sociedad porteña, en una casa por la que desfilaban ministros, embajadores, magistrados y todo tipo de personalidades. En 1939, estalló la Segunda Guerra Mundial y eso marcó su niñez: «Yo viví la Segunda Guerra entre los 7 y los 13 años; fanatizados, transportábamos al colegio el conflicto europeo. Nosotros nos alineábamos con ‘los buenos’ y los otros con ‘los malos’. Los hasta ayer amigos jugábamos en grupos aislados; los ‘aliados’ con sus institutrices francesas e inglesas por un lado y los ‘nazis’ con sus niñeras arias, rubias y espigadas por otro».

 

Transcribo el relato de Castex:

En 1945, cuando llega el peronismo, veíamos en Perón la reencarnación del nazi-fascismo. Casi era una continuidad natural del conflicto europeo. Y, si pertenecíamos al bando vencedor, no podíamos permitir que «los malos» tomasen el control de nuestro país. En la universidad, comencé entonces a participar de algunos grupos antiperonistas con la idea de voltear al gobierno. Después de la huelga universitaria del 51, ya en un grupo más chico, empezamos a prepararnos para la acción. Nuestro modelo eran los maquis de la resistencia francesa. Recibimos la orden de poner una bomba en Avenida Forest, frente a una escuela; allí fuimos Emilio Posse, García Miramón y yo. Yo ya estaba convencido de que teníamos que matar a Perón. Nos entrenarnos en el manejo de armas en el campo de Diego Muñiz Barreto con dos guardiamarinas. El formato del atentado lo tomamos de la ejecución del jerarca nazi Reinhard Heydrich en Praga, emboscado mientras se trasladaba en su auto. Perón pasaba todos los días, a la misma hora, por avenida Libertador hacia la Rosada. Lo íbamos a atacar en el cruce con la calle Libertad con un jeep cargado de explosivos. Desde el departamento del doctor Olivieri, que vivía cerca, yo cronometraba los tiempos para dar el golpe. Seis meses estuvimos planificando. Íbamos a comprar un jeep y los explosivos nos los iba a proveer la Marina. Nosotros caemos el 16 de octubre, porque la policía estaba en aviso de otro atentado que se iba a realizar en el acto del 17; un aviador naval, un tal Baroja, planeaba cruzar desde Uruguay al ras del agua y tirar una bomba al palco.  

 

Hasta allí, el recuerdo de Castex. Según el expediente judicial: el 15 de octubre 1953, Diego Muñiz Barreto y Mariano Narciso Castex se reunieron en Florida y Corrientes con un supuesto contacto militar que les ofrecía proporcionarles armas. A él le contaron que tenían un grupo de cincuenta hombres entrenados, cuyo fin era matar a Perón y combatir si se desataba una guerra civil. Contaban con fusiles Máuser, ametralladoras y bombas de humo, pero necesitaban municiones y trotyl. El plan era hacer volar a Perón con un auto cargado de explosivos detonado a control remoto. También volarían puentes de acceso a la Capital.

 

El «contacto» era integrante de la división Control de Estado, de la Policía Federal, y rápidamente informó a sus superiores. El día 16 de octubre son detenidos Emilio Allende Posse (20 años) e Isidoro Martínez Castro (18 años). Posse portaba un portafolio con un revólver Colt 32, proyectiles de distintos calibres y el libro Técnica de una traición, de Silvano Santander. El 17 son detenidos Mariano N. Castex, Hernán E. Blackley, Gastón García Miramon, Raúl A. Jorsiomo y Lorenzo Blanco. En poder de Blackley la policía secuestra dos carabinas 32 y un rifle Halcón de uso militar. Barreto logra eludir a la policía escapando por una puerta disimulada en la boisserie de su lujoso departamento. Se refugia en la Embajada de Uruguay y luego cruza a Montevideo.

Las armas incautadas a los conspiradores

Las armas incautadas a los conspiradores 

El día 21 los detenidos fueron puestos a disposición del juzgado del doctor Miguel Rivas Argüello y la causa se caratuló: «Actividades con el fin de atentar contra la vida del Señor Presidente de la Nación». En noviembre del mismo año, el Congreso sancionó la ley de amnistía Nº 14.296 y el 31 de diciembre salieron todos en libertad. Mariano Castex se trasladó a terminar sus estudios de medicina a Montevideo. En 1955 ingresó al seminario jesuita de Córdoba y se convirtió en sacerdote.

 

Al poco tiempo, desencantado de la «Revolución Libertadora», Castex fue modificando su visión y se acercó al pensamiento peronista.

En julio de 1971, volviendo de un viaje a Roma, su amigo Anzorreguy le consiguió una entrevista con el general Perón. Este es su relato:

Previamente a esa visita, yo ya me había carteado con él, pero no lo conocía… así que me presenté. Le digo: «No sé si usted se acuerda General, pero yo participé en la conspiración de los bebés». Perón, palmeándome la espalda, respondió: «Cómo no me voy acordar m’hijo! Si allí anduvo Jorsiomo, el hijo de un gran amigo mío! Cosas de muchachos….Pase m’hijo siéntese!»

El general Perón en su residencia de Puerta de Hierro en Madrid

El general Perón en su residencia de Puerta de Hierro en Madrid

 

Mariano Castex salió de ese encuentro totalmente seducido por la atrapante personalidad de Perón. Unos meses después, otro de los conspiradores, Diego Muñiz Barreto, en compañía del líder juvenil Rodolfo Galimberti, repetía la misma escena del encuentro, pero esa también es otra historia.

*Aldo Duzdevich es autor de «La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Peron» y «Salvados por Francisco»

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