El torturado que volvió famoso a Patti

El nombre de Mario Barzola, el director y editor de “La palabra libre”, la revista que hacen los presos que cursan la carrera de Periodismo en la U-9 de La Plata, saltó a la primera plana de los diarios en 1990.Fue cuando un juez ordenó detener al entonces ignoto subcomisario Luis Abelardo Patti por haberlo secuestrado y torturado durante días y con tanta saña que de acuerdo a los médicos forenses sus amoratados testículos tenían el tamaño de una pelota de fútbol nº 3.
Luego de visitarlo, la madre de Barzola, soltó una frase estremecedora: “Para dejarlo así, mejor lo hubieran matado”.
El cronista se topó con Barzola de casualidad. Participaba el pasado jueves del postergado festejo del Día del Periodista en la U-9 (Cárcel Modelo) por parte de los alumnos que allí asisten a los cursos dictados por profesores de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, cuando le pidió a su secretario de Derechos Humanos que le presentara a algún alumno.
Tan pronto le estrechó la mano, el apellido Barzola disparó un montón de recuerdos apenas soterrados.
Veintiún años después, aunque totalmente canoso, Barzola es un hombre relativamente joven y parece recuperado de la ordalía que sufrió.
Dice que aquella vez una mujer que era su amante lo denunció por robo por despecho, porque no se quiso casar con ella, y que el torvo Patti también era amante de la señora, y que fue por eso que se ensañó tanto con sus testículos, buscando infructuosamente que se declarara culpable.
Agregó que pudo reconocer a Patti por un acto de soberbia de éste, que en medio de los tormentos, le levantó la venda que le cubría los ojos y le dijo: “Mirame bien. Soy Luis Patti y te voy a hacer chicharrón”.
  
Y que, a pesar de todo lo que sufrió, aquella vez estuvo siete años tras los barrotes, mirando como Patti era felicitado por Menem, auspiciado por Pérez Companc, repetidamente recibido como un prócer en el programa de Mariano Grondona y otros de la TV abierta de entonces.
Si Patti hasta tuvo un efímero “romance” con la ex cover girl Liliana Caldini y salió entre los personajes del año en la tapa de la revista “Gente” ¡junto a Antonio Gasalla!
Hagamos memoria: el juez Raúl Borrino ordenó la prisión preventiva de Patti, pero no encontró en la policía bonaerense quien ejecutara la orden. Antes de entregarse en San Isidro, Patti hizo reiterada apología del delito. Dijo que para ser eficaz, un policía debía necesariamente cometer varios delitos, entre ellos, “privación ilegal de la libertad, apremios y violación de domicilio”.
Entre tanto, sus amigos, el ex intendente de Pilar bajo la dictadura y dueño de una cadena de supermercados, Ricardo López Herrero, el vecinalista de San Isidro y notorio “procesista” Carlos Decurnex y las amotinadas brigadas policiales movilizaban a “las fuerzas vivas”  reclamando su libertad.
En este contexto, el presidente Carlos Menem lo reivindicó, el amenazado juez Borrino se apartó o fue apartado y la Cámara de Apelaciones de San Isidro lo sobreseyó. Entonces, como premio, Menem lo envió a Catamarca a “investigar” el asesinato de María Soledad Morales, y luego de aquel memorable fiasco, lo nombró interventor del Mercado Central.
Más tarde, ya se sabe, Patti fue durante años intendente Escobar e incluso fue electo diputado nacional. Hoy está preso por torturador y asesino.
¿Por qué está preso Barzola? El dice que cayó nuevamente hace dos años, en San Miguel, acusado de robo en “una causa armada” por la policía.
Dice que tuvo dejar Pilar y mudarse a San  Miguel porque los policías amigos de Patti no lo dejaban en paz.
Dice que cuando Patti pretendía asumir como diputado, los organismos de Derechos Humanos se interesaron en él pero que luego se desinteresaron a pesar de que él les advirtió que estando en libertad pudo ubicar el lugar en el que Patti lo torturó, que se trata de una quinta de propiedad de un coronel y que le parece muy posible que durante la dictadura Patti haya torturado a detenidos-desaparecidos ahí.
También dice que un Patti nuevamente prófugo pero que todavía aspiraba a asumir como diputado se quejó en el 2006 de que “todo le había pasado por detener a un ladrón y violador”.
Y que un periodista perezoso levantó la frase y la incluyó en un libro que tuvo mucha venta aclarando que Patti se refería a él causándole un daño inconmensurable ya que tiene familia e hijas y jamás estuvo acusado de violador ni de ningún otro delito infamante.
La mayor condena de Barzola es hacia los jueces que dan por buenas causas que, dice, han sido ostensiblemente armadas por la policía. Recuerda particularmente que el amenazado juez Borrino terminó por condenarme “porque si no lo echaban”, y que hoy es camarista en San Isidro.
Barzola escribió la nota de tapa de “La palabra libre”. Dedicada a las “Esclavas del siglo XXI”, las mujeres que son objeto de la trata, obligadas por la violencia a prostituirse.
Arremete allí contra los clientes, el machismo imperante y “la despiadada sociedad de mercado” que ha vuelto a la trata un negocio transnacional. Y critica al Estado porque “no termina con el mercado de esclavas y tampoco brinda contención a las mujeres en situación de calle”, por su indiferencia o su incapacidad para acabar “con la venta y explotación de las mujeres que son vendidas como ganado”.
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